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Reseña
¡No les digáis que hacen brunch! Estos jóvenes abrieron en 2022 un restaurante de bocadillos dedicado al sándwich de altos vuelos. "Somos catalanes y somos un restaurante de bocadillos", me explica Edu Catalán, uno de los socios del proyecto (pionero en la reciente mercantilización de la estética del restaurante en camisetas y derivados). Llamarse restaurante está justificado: aparte de un interiorismo inmaculado y potente, cocinan desde cero cada elaboración, menos el pan. ¿Todo? No, el pastrami, excelente, es de Rooftop Smokehouse (aunque en el momento en que leáis estas líneas quizás ya elaboran el suyo). Todo ello los sitúa en la primera línea del bocadillo barcelonés.
El bocadillo aquí es viajado y anglófilo, como la clientela: triunfa el mencionado pastrami –hecho de ternera angus, con chucrut, pepinillos confitados– aunque en el Poblenou el best seller es el bocadillo de pollo frito a la coreana, con ensalada de col con kimchi, ajetes y mayonesa de lima y cilantro. También tienen una oferta de desayunos, cada día hasta las 16 h, de brunch de manual: huevos benedict, tortilla francesa con queso comté o aguacate, pancakes... Ahora bien, el factor gentrificador, que al fin y al cabo acaba consistiendo en que el vecino no se lo pueda permitir, aquí se esquiva.
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