Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Los bocadillos más originales de Barcelona

Los bocadillos más originales de Barcelona

Bocadillos de la ciudad que debes conocer. ¡Buen provecho!

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Son buenos tiempos para el bocadillo por diversos motivos. Ya empezamos a tener de todo: además de la omnipresente –y un poco cansina– hamburguesa, tenemos sitios especializados en 'hot dog' catalán, rustido de cerdo 'made in USA', o recetas de guisos de la abuela entre rebanada y rebanada, o incluso creaciones de estrella Michelin. El buen bocadillo está descentralizado, lo encontramos por toda la ciudad. Echadle un vistazo a esta pequeña lista: bocadillos de Barcelona que debéis conocer –¡y morder!– sí o sí.

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Chivuo's
©MariaDias
Restaurantes, Cocina de los nativos americanos

Chivuo's

icon-location-pin Vila de Gràcia

Pronunciad Chivúos, con acento en la 'u'. Este bar, todo de madera y acogedor, es el invento de dos cocineros barbudos y venezolanos, con experiencia en Estados Unidos y en la alta cocina catalana. El concepto es sencillo, pero llevado a cabo con talento y personalidad: cinco bocadillos de recetas norteamericanas que van más allá de la hamburguesa, y cinco tiradores de cerveza artesana local. Un ejemplo: el portentoso bocadillo de 'Pulled pork', cerdo asado y especiado durante doce horas, con salsa barbacoa y cebolla confitada. Su cheesecake, servido en un tarro de mermelada, vale una cata y dos. Lo hacen bien: hay que apartar la clientela yanqui para sentarse.

Santo Porcello
© Maria Dias
Restaurantes, Bar de bocadillos

Santo Porcello

icon-location-pin Sant Antoni

Hablamos de catalanes que hacen cosas italianas: Toni Polo –que con su mujer Nicoletta Acerbi abrieron el Due Spaghi, excelente cruce italocatalán- expande negocio con el Santo Porcello, un bar de bocadillos italianos puerta con puerta. Ahora bien, el Porcello "es un lugar cien por cien italiano", explica. Sobre todo porque en Barcelona "apenas existe la cultura del bocadillo italiano. Hay sitios de bocadillos cocinados, pero pocos que tengan este cuidado italiano de hacer una mezcla de embutido, verdura, queso y salsa ". Y tiene razón. El pan, clave del triunfo, está hecho a medida por la Yellow Bakery; "porqué el pan catalán es muy bueno pero tiene mucho sabor, y en el caso del panini hace falta un pan más neutro que sujete los ingredientes sin que se los coma", dice.  Y cuando catas una maravilla como el Bologna Grossa –con pesto de pistacho, mortadela de verdad, suave queso scamorza ahumado y aceite balsámico– entiendes lo que significa. Pol es un filósofo y erudito del bocadillo y vehicula este conocimiento en unas diez recetas exquisitas (el Gambardella, con porchetta y verduras braseadas es otro 'must' de la casa).

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Entrepanes Díaz
©IvanGiménez
Restaurantes, Bar de bocadillos

Entrepanes Díaz

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

La visión del bocadillo del Kim Díaz, factótum del Bar Mutis y Bar Mut, se ha concretado en una elegante barra de bar vintage -homentage los bares madrileños de los 50- y una carta de unos diez de bocadillos de cocina de carne y pescado sorprendentes, pura tradición entre panes: 'bocata' de kokotxas al pil-pil, bocadillo de calamares en su tinta o uno de morcilla de Jaén excelente. Tienen tapas de fritura estilo gaditano muy bien hechas, cañas bien tiradas y una política de contratar sólo camareros mayores de 50 años.

Bares y pubs, Taberna

Narciso

El Narciso es una de las mejores cosas que han pasado en la calle de la Princesa en los últimos años. En la esquina con la calle de Civader encontraréis este reducto auténticamente italiano donde hacen bocadillos con schiacciata -focaccia toscana condimentada con aceite y sal- y embutidos y quesos irresistibles. Lo más básico, de mortadela con salsa de trufa (4,50 euros), es crujiente y orgásmico. Si tienéis alguna moneda más en el bolsillo, añadid mozzarella y una copita de spritz. El toscano Francesco Giusti y el colombiano Javier Pedrosa han rehecho una piadinería ruinosa en un bar italiano, especializado en bocadillos de 'schiacciata', focaccia toscana que quiere decir 'comprimida'. Narciso es una cajita de bombones (¡en la calle Princesa!) Precioso: evoca un patio toscano en una coctelería, con una nevera / mostrador de charcutería italiana top. "Cada bocadillo se hace desde cero ante ti, lo llamamos 'art fast food'", dicen orgullosos. Con razón: uno de los grandes hornos de la ciudad les hace el pan según su receta. Y de las nueve 'schiacciata', no puedo olvidar la de porchetta con crema de nueces. El horario es intensivo, tan apto para el 'takeaway' frenético como para el 'slow food': tablas de embutidos y quesos selectos, vinito y cóctel. Este Narciso no es egoísta: también proyecta su amor hacia vosotros. ¡Viva!

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La Piña Barcelona
Foto: Maria Dias
Restaurantes, Bar de bocadillos

La Piña Barcelona

icon-location-pin El Poble-sec

Un biquini de macarrons amb formatge? “Pot semblar repugnant i no hauria de funcionar... Però funciona!”. Els britànics Jamie Garrett i Celine Gale farà un any que van obrir La Piña al Poble-sec (els encanta el tropicalisme i l’expressió “fer pinya”). En Jamie havia sigut gerent de pubs a Londres, i té la cordialitat de taverner de tota la vida. El biquini està arrelat en els vespres de diumenge de la nostra infantesa, i al Regne Unit també existeix. I ells van decidir fer-ne una fusió, amb La Britney com a estrella: “Un somni americà decadent i deliciós”, diu la carta. Macarrons amb salsa barbacoa, cibulet i una fundent argamassa de cheddar, mozzarella i formatge de tetilla gallec. M'imagino que es diu així per allò excessiu de l'entrepà. L’altra diva és La Reina, amb cheddar, tetilla i pernil amb una corona de formatge cruixent. Tenen vocació de bar local i ravaler, incrustat al Poble-sec: hi fan intercanvis de roba i idiomes, i hi trobareu una oferta de vins eco, cervesa artesana (demaneu l’IPA Ziggy!) i cocteleria reduïda però molt satisfactòria. Això és un pot petit amb bona confitura: el pa és de Yellow Bakery, i en cada llesca mossegueu l’obsessió del forner Paul per aconseguir el més ecològic i artesà. 

Torpedo
© Maria Dias
Restaurantes, Bar de bocadillos

Torpedo

Movimiento en el universo bocadillo: Rafa Peña (Gresca) ha abierto un bar de bocadillos, el Torpedo. ¿Homenaje a Chiquito? ¿Al gángster de Bernet y Abulí? Biel Gavaldà (ex Gresca, ex hotel Empúries y al frente del Gresca catering) nos cuenta que el nombre viene de una lluvia de ideas: "Esto estallará como un torpedo". Operación bikini: un cuarto del repertorio de bocadillos, dos, son bikinis. "No hemos ido al modelo de apilar tres palmos entre rebanadas, sino los sabores concretos", recupera Gavaldà. Un ejemplo bikini: el de pastrami de lengua, con pan de molde croissant de Triticum y una mostaza de hierbas; el paladar te chuta, directo al cerebro, todos los ingredientes en un único sabor cálido, picante y mantecoso. Y el bocadillo de berenjena asada con tomates secos –pan de hamburguesa del horno San José– es tan pecaminosamente bueno que parece que no pueda ser vegetariano. 

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La Porca
© Irene Fernandez
Restaurantes, Bar de bocadillos

La Porca

icon-location-pin El Poble-sec

En La Porca se dejan la piel y se nota el amor en cada detalle: no es de extrañar, porque uno de los factótums, Rubén León, publicista reconvertido -vía Hofmann- en tabernero panarra, se esfuerza al máximo: "Yo me encargo de la parte creativa y mi madre lleva la cocina", explica. El recetario son adaptaciones de la artesanía materna, practicada durante años en un bar de menú y un catering. Trabajan con producto de temporada de Cal Garrigosa, de Abrera, que les proporciona, por ejemplo, el gustosísimo tomate que combinan con una deliciosa burrata de Can Luc. Cada mes se inventan platos nuevos para añadir a su fabuloso bocadillo de cerdo cocinado durante tres horas, la gran ensaladilla, el sorprendente tartar de látigo o el bocadillo de albóndigas de pollo.

Time Out dice
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