John es diagnosticado con el Síndrome de Tourette en su adolescencia, después de ser señalado por sus compañeros de instituto como un alumno loco. A partir de aquí, el chico crece convencido de la necesidad de hacer campaña para visibilizar y desestigmatizar un trastorno neuropsiquiátrico crónico caracterizado por tics motores y vocales, muchas veces palabras y expresiones obscenas, que se manifiestan de forma involuntaria y repetitiva.
Por su desacomplejada condición de feel-good movie que, con un altísimo porcentaje de éxito, hará salir a los espectadores de las salas con una enorme sonrisa de satisfacción. Su director, Kirk Jones, ya lo hizo con la magnífica Despertando a Ned (1998), y vuelve a apostar por la suma de risas y lagrimones como combinación invencible para contar la historia real del activista escocés John Davidson, que se dio a conocer en el año 1989, cuando, con solo 16 años, protagonizó el documental de la BBC John's not mad. Además, la película supone una palmada en la espalda para el actor Robert Aramayo (visto en Juego de Tronos), flamante ganador del premio Bafta a mejor actor por su trabajo.
Dir.: Kirk Jones (Reino Unido, 2025). 120 min.

