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Spaccanapoli
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Spaccanapoli: el restaurante que recrea la auténtica cocina de Nápoles en Barcelona

Si os gusta la genuina gastronomía italiana, este es uno de los lugares que hay que visitar de manera obligatoria. Ya tienen dos sedes, una en Arc de Triomf y otra en Balmes

Time Out en colaboración con Spaccanapoli
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Nápoles es una ciudad inagotable y misteriosa, y es imposible resumirla en una sola idea. Para algunos, Nápoles es sobre todo su arquitectura barroca y su historia milenaria. Para otros, es su devoción por las dos representaciones mayores de lo divino que hay en sus calles –María y Maradona–, aunque hay algo que une y atrae a todos los amantes de la ciudad, y no se trata de la sombra del monte Vesubio, sino de su gastronomía deliciosa e incomparable, uno de los tesoros de la cocina italiana. En Nápoles, la cocina es arte y religión a la vez: la pizza se rige por unas reglas muy estrictas, la pasta tiene su toque personal, y por eso muchas veces se dice que para comer bien hay que ir allí. Pero, ¿qué ocurre si no podemos viajar a Nápoles? En ese caso, hay opciones como el restaurante Spaccanapoli, que en sus dos locales en Barcelona recrea de manera genuina su cocina alegre, sabrosa y contundente.

Spaccanapoli toma su nombre de una de las principales vías de la ciudad –la que divide Nápoles en dos sectores, inevitable cuando te mueves por el laberinto de sus calles–, y de esta manera simboliza que toda la gastronomía de Nápoles cabe en sus cocinas. El restaurante nació en 2017 y dio un gran salto justo después de la pandemia, y hoy es una referencia ineludible si se busca cocina italiana auténtica en Barcelona: todo en su estructura, desde el dueño a los productos básicos, es de Nápoles, el espíritu único de la ciudad está perfectamente preservado. Si os atrae este tipo de delicias para el estómago, a continuación os damos más motivos para descubrir Spaccanapoli, tanto en la calle Rec Comtal como en el nuevo restaurante de Balmes (y en los que abran próximamente, porque tienen planificado crecer con varios locales por toda España).

1. Apuesta por el producto auténtico

Una de las misiones de Spaccanapoli es que toda la experiencia sea igual, exacta, a la de comer en la misma Nápoles. Las recetas de cada uno de los platos son originales de la tradición napolitana, opciones que no encontramos –o, al menos, con tanta variedad– en la gran mayoría de restaurantes italianos, y además con una ley no escrita: no sólo las recetas, sino los productos principales –los vinos, la harina para hacer la masa, los ingredientes para las salsas, todo lo que podáis imaginar– se importa directamente de Nápoles, marcas locales que ayudan a darle al resultado final un inigualable toque de autenticidad. Por otro lado, Spaccanapoli también tiene una política de Km0 en productos como ciertos vegetales, carnes y pescados, que son producto local y que se incorpora de manera natural a las recetas para que, además de genuinas y deliciosas, sean sostenibles y fortalezcan el comercio local.

2. Pizzas tradicionales y modernas

¿Cómo es una auténtica pizza napolitana? En Nápoles son muy estrictos, y en Spaccanapoli también, donde cada una de las pizzas del menú se elaboran siguiendo las recetas más antiguas y sagradas. Aquí no os encontraréis con experimentos raros, aunque siempre que se puede aportar un toque de belleza, riesgo e innovación sin traicionar las esencias, lo van a hacer. Si observáis detenidamente la carta, veréis que la variedad de pizzas es importante: las clásicas Cuatro Quesos, Napolitana, Diavola y Calzone, pero también opciones originales del chef como la pizza Maradona, la San Gennaro y la San Daniele. También hay una opción de pizzas gourmet donde entra en juego la fusión de lo 100% napolitano con ideas nuevas, como la Pizza Flor de Calabacín, la Pizza Cantábrico o la Pizza Nerano, con albóndigas vegetarianas.

3. Carne de primera, pasta celestial

Lo mismo que decimos de las pizzas es aplicable a la pasta de Spaccanapoli: las opciones son limitadas, pero todas auténticas y para chuparse los dedos, como unos Ziti a la Genovese, Gnocchi con almejas, Linguina con gambas o una pasta especial de patatas y queso provolone. La carta es amplia e incluye numerosos antipasti (entrantes) y una selección muy cuidada de platos de carne y pescado, entre los que os pueden llamar la atención diferentes tipos de solomillos (ajo y aceite, con espárragos) y entrecots con guarnición de patata frita. En la sección de pescados y productos del mar hay de todo: pulpo, bacalao, lubina… Ni en la serie Los Soprano comieron mejor.

4. Un ambiente divertido

Spaccanapoli quiere que sus locales sean como Nápoles: populares y elegantes, divertidos y con un punto sorprendente. La decoración está inspirada en algunos de los lugares más conocidos de la ciudad –con la calle de la que toma su nombre como referencia básica–, y poco a poco han conseguido que ir a comer o cenar a cualquiera de sus dos locales se convierta en una experiencia gastronómica y social a partes iguales. Algunos personajes famosos se han dejado ver por Spaccanapoli: por ejemplo, la hija del astro Diego Armando Maradona, que para un napolitano es casi como la visita de dios, o artistas como Ruth Lorenzo, Niña Pastori y uno de los foodies más fiables de Barcelona, Dubfire, un DJ internacional miembro del respetado dúo de house progresivo Deep Dish.

5. Nueva sede en la calle Balmes

Con el éxito de la primera sede de Spaccanapoli en la calle Rec Comtal, 6, ocurrió que el local se quedó pequeño. La cocina de este rincón de Nápoles en Barcelona se hizo tan popular que había más demanda que sitio disponible, así que desde hace poco hay un segundo restaurante en la ciudad, concretamente en la calle Balmes, 159, donde se reproduce con exactitud la fórmula del restaurante: una decoración bulliciosa, la misma carta, la misma ética, el mismo producto excepcional. Y eso añade una ventaja: poder repetir con más frecuencia sin que parezca que sois adictos a su comida sustanciosa.

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