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Bernat Quintana es Stockmann

El actor interpreta su primer Ibsen con Les Antonietes

Bernat Quintana
Por Eugènia Sendra |
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La opinión de la mayoría es una de las enemigas de la razón y la libertad, Henrik Ibsen lo dejaba entrever en Un enemigo del pueblo. El texto 1886-y una de las obras más polémicas del noruego-ha ganado vigencia en este annus horribilis para corruptos y estafadores, mientras Oriol Tarrasón y Les Antonietes Teatre preparaban la adaptación. Después de hacer Shakespeare y Brückner con esta compañía, de un Chéjov y el Cyrano, Bernat Quintana se atreve con su primer Ibsen y se pone en la piel de Tomas Stockmann.

¿Habéis titulado la obra Stockmann, por qué?

Es alguien muy íntegro en un mundo que se fundamenta en una gran mentira, de aquellos personajes que por el bien común dejarían hundir el sistema, para construirlo de nuevo. Es doctor, descubre que las aguas del balneario, el motor económico del pueblo, están contaminadas, y quiere cambiarlo, primero recibe el apoyo de los poderosos, pero estos lo arrinconan porque se dan cuenta que sus intereses económicos están en juego. Entonces lo convierten en el enemigo del pueblo.
   
Queríais hacer un texto de actualidad...
Empezamos a ensayar en octubre y desde entonces han ido surgiendo casos de corrupción, todo ha ido rápido. Hace tiempo habría sido una obra incrédula y ahora, por la metáfora de la corrupción moral, es vigente.

¿Cómo habéis afrontado el clásico?
Hemos hecho un Ibsen muy desde quienes somos nosotros, una compañía joven que hacemos el teatro que nos gusta, con un espíritu muy colectivo. Hemos recortado el texto, reducido personajes, y la manera de afrontar el espectáculo es muy Les Antonietes: rompemos la cuarta pared, actuamos para el público y lo interpelamos, creamos espacios conceptuales y no utilizamos demasiadas trampas teatrales. La palabra y la imaginación son importantes.

¿Os habéis inspirado en 'enemigos del pueblo' contemporáneos?
Sí, hemos buscado ejemplos de gente rompedora, revolucionaria, y que se sacrifica por la verdad, como los que aparecen en La caza de Thomas Vinterberg. Y el documental Big boys gone bananas! ... Los nórdicos tienen mucha integridad.

Stockmann es optimista, a pesar de todo?
Es una obra realista con un punto de luz. Al principio todo es idílico, una burbuja de felicidad-recuerda la burbuja inmobiliaria que no debía estallar nunca-, luego viene la degradación y al final hay esperanza. No podemos tener miedo, nos enfrentamos a la realidad, ya sea haciendo Teatro o con lo que cada uno sienta que tiene que hacer.

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