Falaise

Teatro, Circo
Recomendado
5 de 5 estrellas
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Falaise
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Foto: François PasseriniFalaise

Time Out dice

5 de 5 estrellas

Cuando saltas al vacío, te pueden pasar dos cosas: o te rompes la crisma o caes de pie. Y 'Falaise', la obra más ambiciosa de los Baró d'Evel de Blaï Mateu y Camille Decourtye, es un arriesgadísimo mortal del que no sólo salen victoriosos, sino disparados a dimensiones desconocidas. Porque amplían el campo de 'Là', que ya era casi perfecta, y, a través de un grupo de ocho intérpretes, un caballo blanco precioso y catorce palomas, demuestran que sobre un escenario puede pasar cualquier cosa, que los límites los ponemos nosotros.

Mateu y Decourtye nos sitúan en un paisaje postapocalíptico dominado por una gran fortaleza que irán agujereando durante toda la función. Veremos el beso más largo de la historia del teatro catalán, como los intérpretes se cuelgan y descuelgan de todas partes, como urden coreografías catárticas, como tiemblan imitando los zombis de 'Thriller', como llevan el absurdo hasta la risa, la belleza hasta el paroxismo.

En un momento de la función, con Oriol Pla a la guitarra y Decourtye al bajo, tuve la sensación de estar delante de un montaje de la Needcompany de Jan Lauwers. En otro, pensé que si Pina Bausch levantara la cabeza y se pasara por Barcelona, ​​comprobaría que su danza-teatro ha sido capaz de evolucionar gracias a la introducción del circo en el binomio. Estoy seguro de que le encantaría y afirmaría que no hay nada en Europa como los Baró d'Evel. Porque saben bailar, saben cantar, saben hacer reír, saben saltar de tres metros, caer y volver a lanzarse. Al final, sin embargo, siempre regresan al lugar de donde vienen, al payaso embadurnado de pintura blanca vestido de Julieta y haciendo gallos desde una ventana. Porque no son perfectos. Y eso es lo que los hace grandes.

Concepción y puesta en escena: Camille Decourtye, Blaï Mateu Trias. Interpretación: Noémie Bouissou, Camille Decourtye, Claire Lamothe, Blaï Mateu Trias, Oriol Pla, Julian Sicard, Martí Soler, Guillermo Weickert, un caballo, unas palomas.

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