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Hedda Gabler

  • Teatro
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Hedda Gabler (Nausicaa Bonnín)
Sílvia PochHedda Gabler (Nausicaa Bonnín)
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Time Out dice

4 de 5 estrellas

Nausicaa Bonnín nos hipnotiza durante una hora con el montaje de la 'Hedda Gabler' de Ibsen que ha hecho Àlex Rigola en la intimidad de su caja de madera

'Hedda Gabler' no es 'Tío Vania' e Ibsen no es Chéjov, aunque noruego y ruso sean los padres del teatro burgués y, en buena parte, del teatro contemporáneo. En la segunda, el conflicto emocional de los personajes es más directo y claro, con dos bandos, mientras que en la primera es más expansivo, más multipolar y de consecuencias más aterradoras. Por tanto, Àlex Rigola tenía delante un reto mayúsculo a la hora de bajar la pieza de Ibsen a la intimidad de su caja de madera y depurar las emociones, cuyos intérpretes se mueven lo mínimo y donde el más leve movimiento hace que la función coja otro cariz.

Con Chéjov, además, tenía entre manos una obra coral. En 'Hedda Gabler' tiene una obra que avanza al ritmo de la protagonista. Disponer de Nausicaa Bonnín para interpretar este papel es lo que convierte este montaje de cámara en una gran obra. Desde el minuto uno, cuando su marido (Joan Solé) la presenta, ponemos los ojos encima y ya no podemos quitarlos. Ocupa la centralidad total de la escena durante casi toda la función. E incluso cuando la obra decanta hacia un lado, el director nos lleva hacia ella como cuando le hace coger la pistola. Bonnín nos hipnotiza. Y, en parte, consigue que dejemos de mirar a Pol López, Marc Rodríguez y a Miranda Gas, que, no en vano, saben llevarnos a ella, porque la volvemos a mirar si es que la hemos perdido alguna vez de vista.

El montaje no es tan excepcional como ese 'Vania', pero es igualmente magnífico. No se trata de la poética de las formas, los movimientos, los gestos, sino algo que tiene que ver con la energía que desprende. En la pieza de Chéjov había algo más de tensión, que aquí siempre está en niveles muy bajos. Rigola nos habla del hastío y de la infelicidad, lo que la convierte en una obra más cercana a nosotros que la del ruso. Y esta Hedda, desquiciada, aburrida, perezosa, traviesa, encarnada por Bonnín, pasará a la historia de nuestro teatro.

Escrito por
Andreu Gomila

Detalles

Dirección
Precio
10-29 €
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