L'hora blava

Teatro
3 de 5 estrellas

Time Out dice

3 de 5 estrellas

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En 'L’hora blava' hay evidentes rastros de anteriores obras de Laura Mihon: los estragos que un sistema de poder produce en la vida de los individuos ('Una casa a l’est'); el misterio que impregna de oscuridad a ciertos personajes ('Quan acabi la nit'). El texto que ahora ocupa el Tantarantana sumerge estas referencias en una atmósfera apocalíptica. Dos personajes que ocultan mucho más que lo que muestran, forzados a convivir en una isla alejada de un mundo que parece sumido en una amenazante crisis. Dos prototipos de soledad que funcionan con la densidad callada de un personaje de Lars von Trier cuando se propone retratar el fin de la civilización. O Joseph Conrad cuando se adentra en la locura.

Roles asumidos por Adrià Olay (el farero eremita y misántropo) y Pau Sastre (el biólogo intruso, con una misión secreta), dos actores habituales del Col·lectiu La Santa. Quizá la función adolece de cierta parsimonia en el ritmo, como si se siguiera ralentizada. Se entiende que Mohin ha querido dejar que respiren los silencios, aunque no se perciba siempre que en ese aire se cobijen los interrogantes latentes.

Dramaturgia y dirección: Laura Mihon. Intérpretes: Adrià Olay, Pau Sastre.

Por Juan Carlos Olivares

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