Mercè Arànega, una pobre mujer

La actriz Mercè Arànega protagoniza la extraordinaria 'Bona gent' en el Teatre Goya Codorniu

Margie Walsh es una mujer maltratada. Tiene más de 50 años y no tiene trabajo, tiene una hija minusválida y vive en Southie, uno de los peores barrios de Boston. Mercè Arànega, que es quien le da vida, es más directa: "Es una mujer a quien todo le va de culo". Cuando empieza 'Bona gent', la acaban de despedir de los almacenes donde trabaja, una especia de todo a 1 euros norteamericano. "La despiden porque llega tarde. ¿Y por qué llega tarde? Porque no puede dejar a su hija sola". Un desastre total, vaya, que intentará solucionar cuando un antiguo novio de adolescencia vuelve a aparecer en su vida. Un hombre, Mike (Àlex Casanovas), que salió del barrio y ahora es un médico reputado. Y a quien ella intentará engañar, al menos aparentemente.

Cuando le decimos a Arànega que Margie es una manipuladora, se enfada. "Es manipuladora porque ve que se están riendo de ella. Lo que es, es muy lista", subraya. Queda claro que la actriz se ha hecho suyo el papel. No tiene la mala suerte de Margie, pero se ha pasado cuatro meses sin trabajar y cobra la mitad que hace unos años, causa directa de la crisis.

Si se piensan que estamos ante una tragedia de dimensiones griegas, una Medea, por ejemplo, se equivocan. Porque se reirán mucho. No les hará ninguna gracia lo que le sucede a Margie, pero se reirán mucho por el cómo, por cómo lo explica David Lindsay-Abaire, el autor, y por el ritmo endemoniado de la función. No en vano estamos delante de la pieza que ha relevado a 'Agosto' en el ranking de grandes éxitos del teatro norteamericano del momento. Y el papel de Margie es clave: se pasa toda la función en escena, como la Violet de 'Agosto', y es quien marca el paso.

Arànega escogió hacer de Margie por delante de otras dos propuestas de peso: "Cuando leí el texto pensé que era muy difícil, que no sabía cómo se hacía y que a mi edad, con tantos años de trabajo a la espalda, si no tienes este tipo de motivación...".  Pasar del llanto a la risa en un microsegundo es, quizá, el reto más difícil de un actor. Y Margie tiene que hacerlo.  "Tienes que estar todo el rato en el equilibrio perfecto entre ser muy de verdad y mantener un ritmo y un tono de comedia. Esto está escrito para reír", apunta la actriz.

No hace falta decir que a ella le ha encantado el reto. "Ejercicios de gimnasia actoral, no te cae uno cada día. Y quería trabajar, evidentemente, con Daniel Veronese", deja caer Arànega. El director argentino firma la puesta en escena en el Teatre Goya Codorniu de 'Bona gent', y es la segunda obra de su carrera que dirige en catalán. La primera fue el brillante 'Qui té por de Virgina Woolf?' de la temporada pasada. Repetir éxito no será difícil.

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