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Oriol Broggi rinde cuentas

Entrevista con el director, que repasa su carrera en '28 i mig'

Por Andreu Gomila
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Marina Raurell

De entrada, Oriol Broggi es sincero acerca de '28 i mig', la obra que estrena en la Biblioteca de Catalunya, con Pablo Derqui y Clara Segura, pero también con Pol López, Màrcia Cisteró, Xavier Boada, Ernest Villegas, Montse Vellvehí, Anna Madueño y Tomeo Amer. "Es una obra rara. Está llena de detalles que uno conoce y, cuando los conoces, es fácil decir tal o cual. El ideal es el espectador medio. También será un montaje fácil para poder opinar". Es una obra de creación que reúne todo lo que ha hecho Broggi en la última década, con '8 ½' como articulador.

¿Es el cierre de una etapa?
Sí (rotundo). Hay un trozo de 'Incendis', un trozo de 'Litoral'... Cuando fui a ver 'Litoral', pensé: ¿cómo es posible que hable de lo mismo, más concretamente que en 'Incendis', que el Guido Anselmi de '8 ½'? Cuando Guido habla con su padre le dice lo mismo... También hay un trozo de 'Oncle Vània', de 'Hamlet', de 'Primera història d'Ester', los vestidos de 'Antígona'... Es un remix de todo.

¿Por qué quieres cerrar una etapa?
No sé si es cerrar una etapa o abrir otra... No puedo decir: esto es el final de una etapa. Aunque es así, no vamos a buscarlo. Hemos hecho una serie de cosas, hemos avanzado como compañía, los actores, yo, la producción, la comunicación, la adecuación de la Biblioteca... Las cosas se han asentado y hemos hecho 'Luces de Bohemia', 'Incendis' y 'Cyrano de Bergerac' que, a nivel de éxito de público, han ido muy bien. Obras diferentes, con intérpretes diferentes, pero que nos han permitido llegar a algún sitio. Ahora pensábamos: ¿qué haremos? Y está bien cambiar el lenguaje. Me preguntaban: ¿qué quieres hacer? Y yo me quedaba callado. Otro Shakespeare, me daba pereza. Cualquier obra me daba pereza.

¿Te reivindicas como autor?
La verdad es que no. Bueno, aquí salen unas frases mías. Pero son de Pirandello. Y son muy divertidas. Y más en este momento, en el que se habla mucho del autor, de la autoría catalana. Y viniendo de aquello de que si iba al Nacional, de si había hecho pocos autores catalanes. En 'Sis personatges en busca d'autor', hay un director muy divertido, que lleva una americana mía negra antigua. Xavi ha ido imitando a todos los directores que había tenido. Y ha sido muy diver. Nadie se fija mucho en el director. Y es un personaje muy imitable. Fellini habla de este director, que está en crisis total, que no sabe qué hacer.

¿Qué hay de Fellini en '28 i mig'?
Hace tiempo que quería hacer '8 ½', pero viendo la película, pensaba: no, no lo conseguiré. ¿Qué me gusta de '8 ½'? La fascinación por el arte, el discurso. Quizá lo que no me gusta es que es una película demasiado intelectual, demasiado difícil para el gran público. En cambio, Fellini tiene trozos en los que es muy cercano al gran público. Y si mezclamos esto con mi mundo, las obsesiones de La Perla, mis escenas, mis músicas, y las de los actores que participan en la obra, entonces podríamos hablar de qué es esto de hacer teatro. Y, además, reflexionar y, además, podríamos hacer un poco de magia. Todo esto tiene una dificultad: ahora mismo arriesgarse es muy difícil. Coger una obra de nueve actores y un caballo, y una moto, una bicicleta, y una barca con ruedas, y números de circo... Podríamos hacer una obra entera con todo lo que he quitado.

¿Qué te preocupa como director?
Lo que más me preocupa es explicar una historia bien explicada a través de los actores. En segundo lugar, jugar con los ritmos, las formas, los colores, los sonidos. Jugar con los ritmos para que lo que vaya quedando me guste, quede bien. ¿Pablo, qué pasa si haces una pausa de dos segundos aquí? A ver Pol si conseguimos que el público se ría aquí en vez de reírse allí. Esto es lo que me gusta más. Al público, además, esto le gusta mucho. ¿Público? Bueno, estoy hablando de 20.000 personas que saben qué es La Perla.

¿Haces teatro popular?
Es lo que yo buscaba. Sí, hemos conseguido hacer un teatro popular interesante, que funciona, que gusta, que ha mantenido la sensación que no sólo es popular, sino que te permite ir más allá, avanzar, investigar...

En la nueva etapa, ¿te planteas hacer a algún autor catalán?
Claro...

¿Te hirieron los comentarios de Benet i Jornet, que te descalificaba por dirigir el TNC porque no habías hecho demasiados autores catalanes?
Cuando hice a Espriu en el TNC noté que entraba en contacto con una gente de la cultura catalana, de la generación por encima. Cuando Sagarra hablaba de la culturilla catalana, hace 35 años, decía que era algo muy pequeño -aunque, al final, el más pequeño era él- y que todo el mundo era poco generoso, un poco mezquino... Creo que en los últimos años, en algunas partes de la cultura catalana, en otras no, hemos conseguido que no quede tan elitista. Esto del elitismo es igual: tu haces cultura para la gente que sea, y cuanta más, mejor. Y los otros tienen otra cultura. Ahora tienes que ser más generoso. Tenemos que ser más generosos. Y cuando Benet i Jornet dice lo que dice, también dice que soy amigo de Toni Casares, de la Beckett, cuando yo he pasado más horas que él poniendo moqueta en la Beckett, que he pintado, incluso, para que hagan autores catalanes. Cuando Benet i Jornet escribe un artículo y dice: hay alguien que es un poco capullín... No insultemos. A mi me interesan las historias. Da lo mismo si ha nacido en Manresa o en Bogotá. Tenemos que ser más generosos. Además, Benet i Jornet no es un grandísimo autor. Me gusta... un poco, pero no es un grandísimo autor. Está donde está por unas razones.

¿Ahora toca internacionalizar La Perla?
Lo hemos intentado. Y queremos establecer puentes con otros lugares. Hace muchos años que viene un inglés que es de los Filter Theatre, que es como La Perla. A veces, pienso que podríamos hacer una asociación de teatros amigos, como aquella Asociación de Teatros Europeos. Sería chulo. Pero también sería muy pretencioso por mi parte empezar esto... No podemos salir a perder dinero. Somos catalanes y esto no ayuda en España. Y ellos tienen otro sistema: unas grandes figuras por los que la prensa se vuelve loca, pero después ves la función y piensas: ¿pero qué me estás contando?

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