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Garranyics
© Manel Sala

Payasos emblemáticos de Barcelona

Barcelona tiene y ha tenido algunos de los mejores payasos del mundo, y esta es sólo una pequeña selección de los hombres y las mujeres que más nos hacen y nos han hecho reír

Por Andreu Gomila
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Tortell Poltrona o Jordi Martínez siempre dicen que el circo es la rama pobre de la cultura. Y Carlos Raluy se queja de la obsesión de algunos para acabar con ellos. Pero aquí no queremos lanzar ningún manifiesto, sino rendir homenaje a aquellos seres humanos que han venido al mundo a hacernos reír, seguramente la tarea más difícil que puede tener una persona: los payasos.

Charlie Rivel

Charlie Rivel

Es, sin duda, el payaso más importante de la historia de este país. Su aullido, quizá triste, todavía lo escuchan los más pequeños, transmitido de generación en generación, como cualquier canción popular. Además, da nombre a la escuela de circo del espacio que más ha hecho por el circo en Cataluña en los últimos años, el Ateneu Popular de Nou Barris. Sólo hay que ver alguna de sus entradas en YouTube para darse cuenta de su dimensión. El más grande.

Tortell Poltrona

Tortell Poltrona

aume Mateu todavía es 'nuestro' payaso. Hace décadas que tiene un número que es de los mejores del continente, el de las sillas, y ha conseguido que la carpa del Circ Cric en Sant Esteve de Palautordera (Montseny) se convierta en un lugar de peregrinación. Es combativo, directo, cuando se quita la nariz roja. No en vano, dirige la ONG Payasos Sin Fronteras, con sede en el Poble-sec. Cuando se lo calza, es el hombre más entrañable del mundo. ¿Quién no se ha meado de risa con la pulga?

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Monti
Picasa

Monti

Murió el verano de 2013 con sólo 48 años, cuando estaba en la cima de su carrera. Un payaso de raza como pocos, que fue director del Price madrileño y autor, con Jordi Martínez, de algunos de los mejores espectáculos que hemos visto en los últimos años, como 'Classix' o 'Klowns'. En los últimos años hemos podido disfrutar de dos espléndidos homenajes: 'Rhum' y 'Rhümia'.

Pepa Plana

Pepa Plana

Es LA payasa. Su 'De Pe a Pa', de finales de los 90, marcó una época, además de demostrar que esto de hacer reír no era una exclusiva de los hombres. Creó el Festival de Payasas de Andorra y ahora la tenemos por el mundo en el 'Amaluna' del Cirque du Soleil. ¡Wow!

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Claret Papiol

Claret Papiol

Es delgaducho y tiene un humor tonto despampanante, sobre todo porque nunca nos hace creer que somos nosotros, los imbéciles. Es magrittiano, brossiano, y sus dos lágrimas blancas y su nariz roja te destrozan el cerebro. Un mito vivo del circo catalán de los años 80 que aún está en plena forma.

Jango Edwards

Jango Edwards

Es estadounidense y nadie le ha oído decir una palabra en castellano o catalán. No le hace falta. Pero desde que lo tenemos en Barcelona, es uno de los reyes de los payasos, con templo propio, el Almazen del Raval. Es, sin duda, el más sinvergüenza de todos.

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Marcel Gros

Marcel Gros

Fundó el Teatre Mòbil a mediados de los 80 y se convirtió enseguida en un estandarte del nuevo circo catalán. Su sombrerito y los tirantes rojos, encima de una camiseta negra, lo han convertido en el payaso más elegante. Por cierto, es un gran manipulador de objetos.

Non solum

Sergi López

No es un 'payaso' en el sentido estricto del término, pero quien haya visto 'Non solum' o '30 / 40 Livingstone' no tendría ninguna duda a la hora de incluirlo aquí. Se mueve por la escena sin complejos. Se mueve como si sus brazos fueran un avión que se ha de llevar toda la humanidad a otro planeta. ¡Y es tan gracioso que lo invitarías siempre a cenar en casa!

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Pepe Rubianes

Pepe Rubianes

Él solo era capaz de llenar 8 horas y media de televisión, como hizo en 1999 con Andreu Buenafuente. Seguramente es el cómic más importante de finales de siglo XX y primeros del XXI. Y, claro, un payaso con todas las de la ley –nota: pocos son los cómicos que puedan ser a la vez payasos–. Con su mirada te hipnotitzava. Y con cinco segundos de charla, te noquea el estómago. Hubo muchos que se hicieron pis encima. Su 'Rubianes, solamente', que de vez en cuando pasan por la tele, es un clásico.

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