Raphaëlle

Teatro
3 de 5 estrellas
Raphaëlle
© Alfred Mauve Raphaëlle

Time Out dice

3 de 5 estrellas

¡Ojo! Nos esforzamos para informar con precisión. Pero estos son tiempos inusuales, así que, por favor, confirma que esta actividad aún se hace.

Las protagonistas de la trilogía que La Conquesta del Pol Sud cierra con 'Raphaëlle' no son personajes. Son personas que explican su historia. Relatos sobre la identidad perdida, recuperada o conquistada. Ninguna biografía se cierra mientras haya aliento, pero en el caso de 'Raphaëlle' la noción de transición y cambio es mucho más marcada. La primera vez que nos encontramos con Raphaëlle Pérez fue en el Grec del 2018. Han pasado dieciocho meses y es evidente que ella ha proseguido aquel camino personal que inició en Barcelona hace un tiempo a pesar de la frialdad burocrática francesa y la crudeza patológica -enquistada en la limitación binaria- de los servicios de identidad de género de la sanidad pública catalana.

Sigue siendo la pieza más apegada a la experiencia del testimonio y más alejada de una reflexión colectiva, como si Carles Fernández Giua y Eugenio Szwarcer se sintieran inseguros en un terreno que ellos mismos confiesan les ha deparado una creciente ola de dudas en la medida que se adentraban en su investigación en las realidades múltiples de la transexualidad y las identidades de género. Honestos -eso sí- en la tensión que la cuestión aún despierta en la sociedad, como tan acertadamente señala el sociólogo y activista queer Miquel Missé al principio del montaje. Una entrevista grabada importante para situar en la dimensión correcta el debate.

La memoria es engañosa, pero es posible que las declaraciones de la fundadora y directora de I-Vaginarium, Tina Recio, sea una interesante nueva incorporación para aportar un matiz de conquista social a la intensa empatía emocional que emite Raphaëlle con su sincero viaje vital.

Autoría: La Conquesta del Pol Sud. Dirección: Carles Fernández Giua. Creación e interpretación: Raphaëlle Pérez, Carles Fernández Giua i Eugenio Szwarcer.

Por Juan Carlos Olivares

Publicado

Detalles

También te gustará