Una sola noche. Ninguna segunda oportunidad. El próximo 13 de mayo a las 19.30 h, el Gran Teatre del Liceu acoge una única función de Semiramide, de Gioachino Rossini: una de aquellas citas que pasan rápido, pero dejan huella. Una ópera en versión concierto (sin escenografía), donde toda la fuerza recae en la música y en unas voces capaces de convertir el bel canto en pura tensión dramática.
Estrenada en 1823 en Venecia e inspirada en la tragedia de Voltaire, Semiramide es una obra de frontera: una de las últimas óperas italianas de Rossini, una despedida con fuegos artificiales vocales y sombras dramáticas que todavía hoy deslumbran. La trama es pura dinamita emocional: la muerte del rey Nino, un asesinato sin nombre y una reina atrapada entre el deseo y el peso del pasado. Semiramide se enamora sin saber que su amor es también su espejo más oscuro. Aquí no hay inocentes, solo verdades que esperan estallar.
Rossini despliega una arquitectura sonora que es a la vez virtuosa y visceral: arias imposibles, conjuntos que respiran tensión y, sobre todo, momentos que exigen a los intérpretes una técnica casi sobrehumana. Entre ellos, el aria “Bel raggio lusinghier”, una joya que brilla, retratando la lucha interna de una reina dividida entre el corazón y la corona.
Además, el Liceu ha apostado fuerte por esta velada irrepetible con dos cantantes que son pura adrenalina vocal. Por un lado, Vasilisa Berzhanskaya en el rol de Semiramide, una de las voces más excitantes del panorama actual, capaz de hacer del bel canto una filigrana viva, llena de agilidad y elegancia. Por otro, el contratenor Franco Fagioli, un fenómeno técnico que convierte las coloraturas en vértigo puro, con una expresividad que atraviesa el escenario como una flecha, cantará el rol de Arsace.
No es solo una ópera. Es una cita con el límite de la voz humana, con la belleza que incomoda y fascina al mismo tiempo. Y, sobre todo, es una oportunidad única: una sola función, una sola noche. En el Liceu, eso significa una cosa muy concreta: si estás, lo recordarás; si no, alguien te lo explicará con los ojos brillantes.

