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TNC

Teatre Nacional de Catalunya

El Teatre Nacional de Catalunya, conocido como TNC, promueve la cultura catalana i internacional a través de producciones inovadoras
  • Teatro | Clásico
  • Fort Pienc
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Time Out dice

El templo griego de la cultura catalana, que se encuentra en la Plaça de Glòries y es obra del arquitecto Ricardo Bofill, sigue un estilo neoclásico y tiene un lobby con tres espacios para poner en escena todo tipo de espectáculos. Este teatro se creó con el objetivo de llevar a Barcelona una oferta teatral catalana e internacional y desde su inauguración oficial, el 11 de septiembre de 1997 con 'El auca del señor Esteve', ha programado espectáculos de teatro, y otras disciplinas como la danza, la ópera, el circo o las títeres. ¡Es interesante de visitar tanto por su exterior majestuoso e imponente como por la oferta cultural en su interior!

Detalles

Dirección
Pl. de les Arts, 1
Barcelona
08013
Transporte
Glòries (M: L1), Monumental (M: L2)
Horas de apertura
Varias sesiones y horarios

Qué ocurre

El firmament

4 de 5 estrellas
Mientras el mundo se prepara para ver el cometa Halley, doce mujeres deben decidir si Sança está embarazada, cosa que le ahorraría la horca por el asesinato de una criatura. Encerradas en una habitación, con la única presencia de un hombre que no puede abrir la boca y con la multitud afuera que espera ansiosa ver el cuerpo colgado de la acusada, la presión sobre el jurado es grande. La británica Lucy Kirkwood hace que la maquinaria patriarcal se exprese a través de las mujeres, las cuales, no todas, darán vida a tópicos, suspicacias y clichés. Estamos en 1759, en la Cataluña rural, y no en Suffolk, Inglaterra, que es donde Kirkwood situó El firmament. La directora y traductora Gara Roda ha decidido este cambio, por lo que los personajes no se llaman Sally, Lizzy o Charlotte, sino Sança (Anna Castells), Bet (Sílvia Abril) o Carlota (Teresa Vallicrosa). Una modificación que no afecta al fondo de la cuestión, pero sí a más de un aspecto accesorio. Y quizá por eso Roda plantea la función como si estuviera versionando a Guimerà y el juego de Kirkwood con el presente, cuando nos viene a decir que todo lo que pasaba en el siglo XVIII no ha desaparecido del todo, queda algo descafeinado, especialmente en un momento climático cuando sustituye el Manic monday de The Bangles por No es serio este cementerio de Mecano. El resultado es estético y funciona, pero la razón del momento musical es totalmente diferente. Sílvia Abril y Anna Castells lideran un reparto de primera No obstante,...

'Inventari de fugues' en el TNC

Hay una ciencia que no puede huir de las huidas que realizan los humanos a lo largo y ancho del mundo: la geografía humana. Y es que, tal como describe la directora Judith Pujol en la sinopsis de la obra, la huida deja tras de sí un mapa: “Quien huye lo hace de algún lugar, de algo o de alguien, y elabora a menudo, por ensayo y error, un mapa personal [...] Nuestros movimientos marcan estrías en el mapamundi del futuro y dejan huellas equiparables a las pinturas rupestres.” Y estas estrías son personales, pero también globales, y van dejando su grano de arena en la estructura geográfica del mundo. Con esta exploración como punto de partida, la obra traza un itinerario a través de diferentes formas de huir. El hilo conductor es una conductora obsesionada por marcharse y su pareja, aferrada a quedarse, que nos hacen cuestionar qué significa esto del flight response. Pero el mosaico es mucho más amplio: también se ponen sobre el escenario otras perspectivas y maneras de escaparse, como la del esclavo Henry Box Brown, que se escondió dentro de una caja, o la de la poeta Elise Cowen, que se lanzó desde un séptimo piso. En escena, cuatro intérpretes —Xavi Álvarez, Ricard Boyle, Laia Marull y Lara Salvador Peydró—, la bailarina Dasha Lavrennikov y la participación de la Coral Sant Jordi. Sería deseable poder decir que "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia". Pero más del 90% de las fugas de este inventario responden a casos reales, documentos o memorias de...

Chroniques

3 de 5 estrellas
Una impresora caída del cielo perturba la paz de nuestros antepasados y, como una caja de Pandora anacrónica, desencadena los males con los que los cinco intérpretes de Peeping Tom tendrán que lidiar. Son solo cinco hombres sobre el escenario (Simon Bus, Seungwoo Park, Charlie Skuy, Boston Gallacher y Balder Hansen) que se estrenan con la compañía de danza belga en un montaje que pone en el centro la batalla de la humanidad contra la máquina, contra la tecnología, contra lo que ella misma es capaz de crear. Y, por lo tanto, de destruir. ‘Chroniques’ es un viaje en el tiempo fragmentado, construido a base de escenas que funcionan como recuerdos –son mucho más sensoriales que narrativos, es un montaje sin texto– y hacen pensar que los humanos llevamos miles de años luchando contra una misma cosa que muta en formas diferentes. Y la cosa en cuestión no es otra que la manera que tenemos de transformar nuestra inteligencia en una tecnología que debería facilitarnos la vida pero que, a menudo, termina siendo terrorífica. Esta línea temporal que dibuja Gabriela Carrizo con una dimensión muy poética se sitúa en un escenario donde las piedras son las protagonistas; rocas ligeras pero con un peso que resulta insoportable para los habitantes con los que interaccionarán. Desde el hombre prehistórico hasta el que pisaba por primera vez la Luna, pasando también por el acceso a las armas o el futuro que nos espera con los robots autómatas. Todo tipo de cosas que generan terror. Incluido...
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