aLaVillarroel_gal01.jpg
La Villarroel

La Villarroel

  • Teatro
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
Publicidad

Time Out dice

La Villarroel siempre se ha distinguido por su vitalidad y por su compromiso social y se ha convertido en ventana para la dramaturgia contemporánea, el teatro de autor vivo, y en especial, la autoría catalana. Desde su creación se han estrenado más de 250 espectáculos, la gran mayoría en catalán y de autores catalanes, 21 obras de producción extranjera y más de 55 conciertos.

Detalles

Dirección
Villarroel, 87
Eixample
Barcelona
08011
Transporte
Urgell (M: L1)

Qué ocurre

Dones de ràdio

4 de 5 estrellas
Lo que hace Cristina Clemente en Dones de ràdio es extremadamente complicado, al alcance de muy pocos autores: una comedia a partir de una situación trágica sin perder ni una pizca de sensibilidad por el camino. Sabe que no puede burlarse del cáncer de mama, ni del drama que atraviesan millones de mujeres. Pero puede crear una situación, unos mecanismos, que provoquen esa cosa tan extraña que es reír, o al menos esbozar una sonrisa, mientras lloras. Y todo esto es posible porque cuenta con un director que se toma muy en serio el teatro y que sabe olfatear los éxitos, que sabe subrayar frases y mover las piezas como un ajedrecista, incluso quien tiene la idea de colocar una gran roca en medio del escenario, sobre la cual girarán sus criaturas. Sergi Belbel, maestro de Clemente, ha asumido el texto como si se tratara de Yasmina Reza o de Neil Simon, como si fuera un clásico contemporáneo, cosa de la que no tengo ninguna duda que Dones de ràdio acabará siendo: con el tirón que tiene la autora en Europa y América Latina, ya deben de estar peleándose por adaptarla. Sergi Belbel ha asumido el texto como si fuera un clásico contemporáneo Además, cuenta con tres actrices que han asumido sus papeles siendo conscientes de que representan a todas esas mujeres que han sentido miedo, que han visto cómo se les caía el pelo, que han escondido (o no) la enfermedad, que se han sentido incomprendidas. Se meten en la piel de tres criaturas muy distintas. Rosa (Àngels Gonyalons) es una mujer...

Els fills

4 de 5 estrellas
La aparición de un viejo conocido en una casa que llega para provocar un cataclismo de proporciones diversas es uno de los motores recurrentes del teatro, desde Oncle Vània a Göteborg. Y Lucy Kirkwood utiliza el mismo cebo en Els fills para hacernos zambullir en una obra de gran alcance ideológico y moral sobre la responsabilidad de las generaciones más mayores respecto a las que vienen detrás. Todo lo que plantea es tan vigente que da pavor y no hay nada sobrante en esta obra. Todo empieza con la llegada de la Rose (Emma Vilarasau) al hogar de la Hazel (Mercè Arànega) y Robin (Jordi Boixaderas). Los tres son físicos, se conocen de toda la vida, pero hace cerca de 40 años que no se ven. No sabremos el motivo de la visita de la vieja amiga hasta el final y será importante. El mundo de la función es un lugar que acaba de sufrir un accidente nuclear y, por lo tanto, podríamos decir que estamos ante una pieza de cariz apocalíptico, de una apocalipsis concreta, incluso cotidiana. Pero Kirkwood es suficientemente hábil para presentarnos tres personajes séniores (están jubilados), con cartas escondidas y una relación íntima para mojar pan. Kirkwood nos sirve el drama sin aspavientos, poco a poco En muchos sentidos, Els fills es de manual, como El barquer, por poner un ejemplo. Hay un conflicto interior (la relación entre los personajes) y uno exterior (el accidente) que se pelean por ocupar el primer lugar. El desafío de la autora es que se den la mano. Y aquí la dificultad es no...
Publicidad
Últimas noticias