Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Escapada a la Anoia: tierra de frontera y de recursos naturales

Escapada a la Anoia: tierra de frontera y de recursos naturales

En esta salida visitaremos castillos, museos, yacimientos prehistóricos y bodegas

Passeig al Castell de Claramunt
© Albert Miró / Diputació de Barcelona
Por Xavier Amat |
Advertising

Nos adentramos en una comarca con muchos y variados atractivos, como lo demuestra la propuesta que os hacemos, que tanto os hará subir a una cima coronada por un castillo, como entrar en un museo que explica la producción papelera, o en otro sobre la industria de la piel, o adentrarse en el mundo del vino. Es la Anoia, comarca de contrastes y cargada de historia.

Castell de Claramunt
© Albert Miró / Diputació de Barcelona

Tarde día 1: el Castillo de Claramunt

La Anoia fue espacio fronterizo y, como tal, un lugar donde los castillos adquirieron una importancia estratégica capital. De todos los que hoy se conservan, os invitamos a visitar el de Claramunt, quizás el más emblemático de la zona. Se tienen referencias de él desde el siglo X, y mil años más tarde se reformó a fondo, haciendo de esta fortaleza un lugar ideal para descubrir cómo eran aquellas magnas construcciones. Veremos las diferentes estancias, las torres defensivas, las murallas escalonadas, y la iglesia de Santa María, de factura románica. El castillo domina el punto donde el desfiladero del río Anoia se abre en la cuenca de Òdena, unas bellas panorámicas que hacen que la caminata para llegar a la cima, media hora desde el centro de La Pobla de Claramunt, quede totalmente recompensada.

Museu Molí Paperer de Capellades
© Albert Miró / Diputació de Barcelona

Día 2: Capellades, papel y prehistoria

Pasaremos todo el segundo día de escapada en Capellades. Y es que esta población, entre otros atractivos, tiene dos espacios que no os podéis perder: el Museo Molino Papelero y el Parque Prehistórico.

Si os parece bien, por la mañana podríamos ir al molino papelero del siglo XVIII que hoy acoge uno de los museos sobre el papel más completos que hay en todo el continente. El motivo por el cual encontramos este museo aquí es claro: Capellades y sus entornos fueron, en los siglos XVIII y XIX, un importantísimo núcleo de producción papelera, especialmente de papel de barba y de papel de fumar. El Museo Molino Papelero de Capellades conserva un fondo formado por herramientas, maquinaria para la fabricación del papel tradicional, carátulas, tampones de madera, papeles y documentos que van desde el siglo XII hasta la actualidad... En el elegancia del edificio –blanco, de cuatro plantas y con muchas ventanas y ventanillas, algunas de las cuales servían para que pasara corriente de aire y así se secara el papel– se suma, en el exterior, la presencia de la Balsa, una fuente natural de donde brota un caudal de 12 millones de litros diarios, usados ​​en su momento como energía para el funcionamiento de los 16 molinos papeleros que llegaron a trabajar en esta zona.

Podéis comer si os apetece en alguno de los restaurantes que ofrecen en su carta el arroz papelero, una receta recuperada hace pocos años y estrechamente ligada al trabajo a los molinos papeleros de estas tierras.

Y por la tarde vamos mucho más atrás en el tiempo. En el Parque Prehistórico de Capellades se han encontrado una veintena de yacimientos arqueológicos de diversas épocas, desde el paleolítico medio hasta la edad media. Dicen los entendidos que el que tiene más importancia científica –y que se puede visitar– es el Abric Romaní, correspondiente al paleolítico neandertal. Se descubrió en 1983, y hoy siguen los trabajos de excavación bajo la dirección del conocido arqueólogo Eudald Carbonell. A toda la riqueza arqueológica hay que sumar también la riqueza natural del lugar, con la Cinglera del Capelló como protagonista. Las visitas guiadas –se hacen a lo largo del año, pero si es un grupo de más de 15 personas podéis reservar una cuando mejor os vaya– duran alrededor de una hora, e incluyen incluso un taller de tiro con propulsor y de tiro con arco.

Advertising
Museu de la Pell d'Igualada

Día 3: la piel y las bodegas

Igualada y piel son dos palabras que encajan perfectamente en una misma frase. ¡Y es que en la capital del Anoia se produce el 70% de curtidos de toda España! Es una industria que se remonta, como mínimo, al siglo XIV. Así que probablemente no había mejor ciudad donde abrir un Museo de la Piel, y es la propuesta que os hacemos para empezar la última jornada de escapada. El Museo de la Piel de Igualada y Comarcal de la Anoia incluye la antigua curtiduría Cal Granotes, del siglo XVIII, donde el visitante puede aprender cómo los igualadinos de la época transformaban la piel en cuero –un proceso que duraba un año–, mientras que la sede central del museo es la antigua fábrica textil algodonera Cal Boyer, del siglo XIX, donde se pueden seguir cuatro circuitos sobre la piel y el aprovechamiento del agua.

Para el punto y final a la salida cambiamos radicalmente de tema. La producción vitivinícola en la Anoia quizás no es tan conocida como la de comarcas vecinas, pero la realidad es que la viña es el tercer cultivo en importancia en la Anoia, después del trigo y la cebada. A día de hoy hay una veintena de bodegas en funcionamiento, algunas de las cuales se pueden visitar. Las hay en Vallbona d'Anoia, Piera, Masquefa, Hostalets de Pierola, La Llacuna, Òdena y el Bruc. Si os interesa el mundo del vino, ¡reservad visita con antelación a alguna de las bodegas y terminar la estancia en la Anoia con un buen sabor de boca!

Restaurantes, Argentina

Asador Mesón el Abuelo

Si estáis buscando un típico asador castellano, El Abuelo, en Igualada, es vuestro sitio. La calidad de sus platos y de sus materias primas, cocinadas en horno de leña, le han valido numerosas distinciones, y también es conocido por la extensa carta de tortillas: ¡más de 40! Los carnívoros lo disfrutaréis, especialmente con el cochinillo o con el asado, eso sí, hay que encargarlo con antelación.

Restaurantes, Mediterránea

Tall de conill

Como ya podéis suponer por su nombre, a los que os guste el conejo seguro que en este restaurante os podrán servir bien, pero su oferta va mucho más allá, incluyendo incluso buenísimos platos de mar -probad las albóndigas de sepia o las gambas con su tinta. Sin embargo, los platos que le han valido algunas distinciones son los canelones, los pies de cerdo con ciruelas y piñones y el conejo. Más de cien años de historia avalan el buen trabajo de este reconocido restaurante de Capellades.   

Advertising
Restaurantes, Catalana

Restaurant Hotel Robert

El restaurante del hotel Robert se encuentra a los pies de la montaña de La Pobla de Claramunt, coronada por su magnífico castillo. Un buen lugar, pues, donde antes o después de hacer la excursión al castillo llenar el depósito con unas exquisitas cebollas rellenas o con el no menos excelente pato con nabos. Cocina tradicional catalana de calidad.

Restaurantes, Mediterránea

La Panadella

Con las obras de la autovía entre Barcelona y Lleida terminadas, el restaurante La Panadella ha perdido un poco el privilegio de encontrarse muy bien situado a medio camino entre ambas capitales, y convertirse en un punto prácticamente de parada obligada para muchos conductores, ya fuera para un breve descanso o, si era la hora, para almorzar o cenar. Sin embargo, ahora como antes vale la pena entrar en su comedor y degustar los platos, tradicionales o más atrevidos, de cocina mediterránea que elaboran. Dispone también de habitaciones.

Hoteles, Casa rural

Les Muntades

El nombre de esta casa de turismo rural es el mismo que el del arroyo que nace junto a la finca. Además del arroyo, en los alrededores encontraréis muchos más atractivos naturales, con un bosque exuberante formado por pinos blancos, robles y encinas. La casa se divide en tres alojamientos (aire, tierra y fuego), que tienen algunos espacios comunes, como la piscina, el spa, el porche o las pistas deportivas.

Hoteles, Hoteles de lujo

Hotel Can Bonastre Wine Resort

Sus responsables lo definen como "un pequeño paraíso entre viñedos". Y tenemos que darles la razón. El hotel aprovecha una masía del siglo XVI rodeada de la planta más popular en la comarca y también de bosques, y ofrece unas vistas espectaculares desde cualquiera de la docena de habitaciones de que dispone. A esto hay que añadir su spa y un restaurante, el Tribia, de calidad, además de la bodega en la que elaboran sus vinos.

Advertising
Hoteles, Casa rural

Cal Millàs

Masía del siglo XVII, evidentemente remodelada para convertirla en alojamiento rural, y que tiene capacidad para unas quince personas -la casa se alquila entera. Uno de sus puntos fuertes es el entorno en el que se encuentra y las vistas panorámicas que se pueden observar. En el exterior encontraréis piscina, jardín y barbacoa, mientras que en el interior tampoco les falta de nada para pasar unos días agradables.

Hoteles

Hotel Alta Segarra

Situado en Calaf, este hotel de dos estrellas es ideal tanto para el turista como para el viajante de negocios o trabajo. Dispone de diez habitaciones, cada una diferente y decorada con buen gusto, y completamente equipadas. También hay que destacar el trato familiar de sus responsables. Sencillo, ¡pero estaréis como en casa!

Advertising
Hoteles, Casa rural

Mas Amigó

En este lugar aislado y de aire romántico es posible encontrar el descanso y la tranquilidad, si es eso lo que andáis buscando. No se alquila la casa entera, sino por habitaciones -todas amplias y con baño-, y os podéis alojar en régimen de media pensión y también hacen comidas por encargo. Os recomendamos que al menos las cenas estéis allí, por un lado porque, como hemos dicho, se trata de una masía aislada, pero por otro porque sirven unos magníficos platos caseros.

Museos e instituciones, Arte y diseño

Museu de la Pell d’Igualada i Comarcal de l’Anoia

Con precedentes desde 1949 y situada en el barrio patrimonial del Rec, la actual sección igualadina del mNACTEC nació en los años 90 en la antigua algodonera Cal Boyer, del siglo XIX, que es la sede central, con cuatro circuitos: L’home i l’aigua (El hombre y el agua), Dels clots als bombos (De los hoyos a los bombos), La pell en la història (La piel en la historia) y Un univers de pell (Un universo de piel). El otro centro es la antigua curtiduría Cal Granotes, del XVIII, la única museizada de Cataluña. Como el tiempo se ha detenido, se entiende in situ cómo se adobaba la piel en época preindustrial.

Museos e instituciones, Infancia

Museu Molí Paperer de Capellades

Tanto si fuisteis con el colegio como si no, se debe visitar tanto de niño como de adulto. Lo hacen más de 30.000 personas al año. Sección del mNACTEC, es museo desde 1961: se trata, de hecho, del molino setecientos de la Villa, uno de los 16 que había en los alrededores, que todavía hoy sigue siendo un importante centro papelero. Difunde un fondo de los últimos siete siglos, divulga la cultura papelera con visitas y talleres, y fabrica papel a la antigua, con cuya venta alcanza la mitad de los ingresos.

Advertising
Museos e instituciones, Lugar histórico

Castell de Claramunt

Más que equipamientos, los castillos son monumentos; éste, uno de los 13 del Museu d’Història de Catalunya. Milenario con creces, el castell de Claramunt es uno de los iconos de la comarca, una de las fortificaciones más espectaculares del país y la principal de la recomendable Ruta de los Castillos de Frontera de la comarca. Se accede a pie: la caminata de 25 minutos hasta la cima de la colina tiene recompensa. El itinerario lo completan las fortalezas de Òdena, la Tossa, Miralles y Vilademàger.

Advertising