Escapada a la Costa Daurada: inmersión en el Tarragonés

Salida fascinante que nos lleva a la mejor atalaya de Tarragona o a los caminos de ronda bordeando el mar
Por Xavier Amat |
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Tarragona es mucho más que Tarraco: es también la Catedral gótica, el Serrallo o la Parte Alta. Y el Tarragonés es mucho más que Tarragona: es también Altafulla, Torredembarra o Roda de Bará. En 48 horas podemos tener tiempo para todo, para visitar algunos espacios de la gran capital del sur del país y para adentrarnos en poblaciones y paisajes de los alrededores, o incluso bañarnos en algunas playas de este tramo de la Costa Daurada.

CON LA COLABORACIÓN DEL PATRONAT DE TURISME DE TARRAGONA

Catedral i Museu Diocesà de Tarragona
© Joan Capdevila Vallvé

Tarde día 1: en lo alto del campanario

Quizás la fisonomía de la Catedral de Tarragona no es tan conocida para la mayoría de no tarraconenses como por ejemplo lo es la del Anfiteatro Romano. Pero la Catedral es de una belleza interminable, y si no ya nos lo diréis cuando hayáis hecho la visita que os proponemos. Recomendamos al 100% reservar la visita completa guiada, que incluye subir al campanario, posiblemente la mejor atalaya de la ciudad. Ahora, estad un poco preparados físicamente porque deberéis superar un desnivel de 150 escalones... Una vez arriba, las vistas sobre Tarragona ya os las podéis imaginar, son espléndidas. La visita guiada también os permitirá no perderos detalle de lo más interesante, porque hay mucho por ver: la portada y el interior de la Catedral, de estilo gótico -aunque fue iniciada en estilo románico; el claustro, extenso y con abundante decoración escultórica en los capiteles; y la excelente colección del Museo Diocesano, con piezas arqueológicas de época romana -en su mayoría de excavaciones hechas en el subsuelo de la misma Catedral-, una amplia pinacoteca que engloba varios siglos de la historia del arte, o orfebrería y material litúrgico.

Si cuando salgáis de la Catedral el sol ya se está yendo, id hasta el barrio marinero del Serrallo y allí buscad el faro de la Banya, desde donde, si el tiempo hace bondad, se os pondrá la piel de gallina siguiendo el crepúsculo. Cuando el hambre pueda con vosotros, buscad un restaurante de la Parte Alta, con una rica y variada oferta de lugares donde sentaros en la mesa. Evidentemente, os animamos a que hagáis un largo paseo tanto por Serrallo como por la Parte Alta y descubráis el latido propio de estos dos lugares.

Far de Torredembarra
© Joan Capdevila

Mañana día 2: el faro de Torredembarra

Comenzamos la jornada yendo a conocer Torredembarra, y en especial sus playas. La playa del Canyadell es rodeada de acantilados, pero desde hace unos años también es conocida porque tiene su lugar el último faro construido en el siglo XX en la Península Ibérica. Seguramente no fue casual que su inauguración oficial tuviera lugar el 30 de diciembre de 1999, y entrara en funcionamiento a las 0 horas del 1 de enero de 2000. Más allá de este simbolismo temporal, la obra del arquitecto Josep Llinàs también destaca por su altura, ya que tiene la torre más alta de todos los faros que habitan las costas catalanas.

Ahora bien, si hablamos de Torredembarra y de playas, sin duda debéis ir a la de los Muntanyans. Conserva, en sus 2,2 km de longitud, las dunas y marismas salobres, lo que la convierte en un espacio de gran importancia ambiental. Si os deseáis bañar en el mar no hay problema, pero respetad el siempre frágil equilibrio del ecosistema.

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Arc de Berà

Tarde día 2: el famoso Arco de Bará

Después de la comida -en Torredembarra tenéis un montón de restaurantes- os proponemos ir hasta Roda de Bará. Aunque nos habíamos propuesto en esta salida por tierras tarraconenses apartarnos un poco de todo lo referente a la época romana, está claro que el Arco de Bará llama poderosamente la atención al pasar por la carretera y es difícil apartar la vista, con la majestuosidad que sigue manteniendo después de dos milenios. No en vano, está declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

Ahora bien, en el término municipal de Roda de Bará hay mucho más para ver. Nos gusta especialmente, en la calle Mayor, la blancura y el campanario de espadaña de Les Monges, una antigua casa solariega que había sido la escuela de un convento de monjas. Hoy es la Casa Municipal de Cultura. Del castillo de Bará, antigua masía muy transformada, sobresale la torre cuadrangular. También es interesante ir hasta el Mirador de la Morella, desde el que se tienen excelentes panorámicas de los alrededores. Y no hace falta decir que si lo que deseáis es playa, en Roda de Bará tenéis excelentes sitios, con la arena fina característica de la Costa Daurada.

Terminaremos la tarde en un lugar por lo menos curioso. Se trata del Roc de Sant Gaietà, que no deja de ser una urbanización tocando al mar del mismo municipio de Roda de Bará, pero que tiene la peculiaridad de que las construcciones se hicieron imitando estilos arquitectónicos diversos -románico, gótico, renacentista, mudéjar...-, y en muchos casos como réplica de edificios existentes -por ejemplo, encontraréis la puerta de la Catedral de Ávila o un hórreo gallego. El resultado es una confluencia al estilo del Pueblo Español barcelonés, pero que no deja de tener su encanto, aunque sea porque el conjunto -alzado entre los años 60 y 70 del pasado siglo a iniciativa de Cayetano Bori- consigue transmitir un aire de pueblo de pescadores, o porque hay espacios muy bonitos, como el jardín del paseo de la Ribera, con pinos centenarios doblados por la fuerza del viento.

Castell del Catllar

Día 3: el Catllar

Empezamos el que será ya el último día de esta escapada, una jornada que dedicaremos al castillo del Catllar, construcción de gran valor histórico, y donde encontramos el Centro de Interpretación de los castillos del Baix Gaià. El castillo está situado sobre un poblado fortificado en la edad del hierro (ss VII-V aC), en una colina dominando los meandros del río Gaià. Todo parece indicar que se alzó a inicios del siglo XI, cuando el río fue frontera natural entre los condados catalanes y el Al-Andalus, y que por tanto jugó un papel militar de primer orden en aquellos tiempos.

Los fines de semana en el castillo se organizan visitas guiadas. Podréis ver el interesante interior, excavado hace una década y donde se encontraron un montón de restos de cerámica, vidrio y metales que debían usar los residentes en el castillo. En el exterior es bien visible el foso, y también de gran interés es la Era del Castillo, nombre dado al conjunto de restos arqueológicos de los tres poblados encontrados a los pies del castillo y que son de una época muy anterior.

En definitiva, una buena manera de hacer un viaje rápido a diferentes épocas pasadas antes de volver al día a día.

Equipamientos culturales

Vil·la Romana de Centcelles
© MNAT / G. Jové
Qué hacer

Vil·la Romana de Centcelles

Localizada en Constantí, a 6 kilómetros de Tarragona, es un monumento clave del arte paleocristiano. En una de sus estancias, conservada en su totalidad, se puede contemplar el mosaico de cúpula de temática cristiana más antiguo del mundo romano. Se llevan a cabo visitas guiadas y también actividades para los más pequeños. La Villa está declarada Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.

Lugares de interés

Can Bofill

Antiguo chalet rodeado de palmeras y situado al final del paseo Marítimo de Torredembarra, fue construido a principios del siglo XX por unos veraneantes en la población, y actualmente es la sede de gestión del Espacio de Interés Natural dels Muntanyans.

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Qué hacer, Espacios para celebraciones

Anfiteatro romano

Posiblemente la imagen más conocida de Tarragona es la de su anfiteatro junto a la orilla del mar. De forma ovalada y con gradas excavadas en la roca, en este espacio tenían lugar las luchas de gladiadores, entre ellos o contra fieras, y también las ejecuciones públicas. Ya extinguido el Imperio Romano, en el siglo VI se edificó una basílica visigoda y, más adelante, una iglesia medieval.

Qué hacer, Espacios para celebraciones

Catedral y Museo Diocesano de Tarragona

La Catedral, dedicada a Santa Tecla, se levanta en el punto más alto de la ciudad y se consagró en 1331. Merece una visita, y así conoceréis también su claustro, un conjunto arquitectónico y escultórico excepcional a caballo de los siglos XII y XIII. En cuanto al Museo Diocesano, destacamos su colección de tapices.

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Museos e instituciones, Arte y diseño

Museo Nacional Arqueológico de Tarragona

Es el museo más antiguo de Cataluña en su especialidad, y actualmente el centro más importante para la recuperación, conservación, investigación y difusión del patrimonio procedente de la ciudad romana de Tarraco y su área de influencia. Se pueden ver multitud de piezas de la época romana, especialmente sus valorados mosaicos. También forman parte del MNAT otros espacios como la villa romana de los Munts y la de Centcelles.

Qué hacer, Espacios para celebraciones

Pretorio y Circo Romano

Una visita a dos de los elementos más importantes que se conservan de la época romana. Primero, el circo, construido en el siglo I dC con una supuesta capacidad para unos 30.000 espectadores. Una parte importante resta bajo las calles de la ciudad, pero otra es muy visible. Está conectada por pasillos subterráneos con el Pretori, una torre con las escaleras que conectaban la ciudad baja con el foro provincial. En el siglo XVI se convirtió en palacio de los reyes de la Corona de Aragón.

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