Escapada al Maresme: conociendo pueblos y villas de interior

En esta salida visitaremos Premià de Dalt y Òrrius y una bodega en Alella

Podríamos decir que en el Maresme hay dos tipologías de poblaciones: aquellas que viven junto al mar, y las que se encuentran unos pocos kilómetros en el interior, rodeadas de pequeñas elevaciones montañosas y bosques. Como la escapada que ahora os proponemos está pensada para hacerla en otoño o en invierno, y en verano ya tendremos tiempo para ir a las playas, nos queremos alejar un poco de la costa y conocer tres municipios con encanto entre los verdes de las sierras.

Tarde día 1: el vino de Alella

Tarde día 1: el vino de Alella

Alella es sinónimo de viñas y de vino. Su DO es pequeñita, pero con mucha historia y muy cerca de Barcelona. Queremos, en la primera tarde por tierras maresmenses, visitar alguna de las bodegas que elaboran estos vinos, en su mayoría blancos, y elegimos una opción que tiene muy buena pinta: conocer la Bodega Alta Alella haciendo una excursión en 4x4 por los viñedos y con un aperitivo 'de altura' con vistas a las plantaciones y al mar. Tampoco faltará, claro, una degustación de los vinos y cavas que elaboran.

Se trata de una bodega familiar que produce vinos ecológicos y situada en Can Genís, una finca modernista. Una buena forma, pensamos, de empezar nuestro viaje, que además nos ata a las raíces profundas de la comarca. Quizás hoy la viña no está muy extendida en el Maresme, pero desde la llegada de los romanos y hasta la Revolución Industrial del siglo XIX los pámpanos y uvas salpicaban muchos rincones de esta comarca. Viñas verdes junto al mar...

Día 2: rincones de Premià de Dalt

Día 2: rincones de Premià de Dalt

El segundo día lo pasaremos entero en Premià de Dalt, descubriendo muchos de sus tesoros. De entrada decir que es un pueblo que tiene su encanto, sobre todo las masías que se conservan en el mismo núcleo. Así que, vayáis por dónde vayáis, seguro que el paseo os parecerá bonito.

Sí queremos indicaros, sin embargo, algunos rincones que no os podéis perder, y que no siempre quedan en el centro de la población. Es el caso por ejemplo del emblemático santuario de la Mare de Déu de la Cisa. Apenas es del siglo XVIII, pero en estos 300 años de historia ya ha pasado momentos de todo. Hoy es un lugar muy agradable donde ir, incluso a tomar el aperitivo ya que hay servicio de restauración en el mismo lugar, y son muchos los vecinos de Premià y de los alrededores que eligen el lugar para prometerse amor eterno.

También en las afueras se encuentra el interesante yacimiento íbero de la Cadira del Bisbe. Está en una colina de la vertiente sur de la Serralada Litoral, y disfrutaréis de buenas panorámicas hacia el mar además de poder pisar un poblado de los layetanos, que era como se llamaba la tribu íbera que había en estas tierras hace unos 2.500 años. El yacimiento está parcialmente excavado, y se puede distinguir una calle, tres casas y una torre.

Precisamente desde el lado del poblado sale una ruta que se adentra en el bosque, bautizada como la Ruta de l'Esquirol (de la ardilla). Si os gusta caminar y disponéis de tiempo, informaros que se trata de una ruta circular y que se puede hacer en un par de horas; nosotros os la recomendamos, y así conoceréis la flora y, con suerte, la fauna de la Serralada Litoral, y llegaréis a la ermita de San Mateo, de origen románico y con un campanario de espadaña "girado".

En el centro de la población seguro que encontraréis Can Franquesa, sede de la Sociedad Cultural y Deportiva Sant Jaume. Por su ubicación, entre dos viales principales del pueblo, y su fisonomía y magnitud, ya nos podemos imaginar que pertenecía a una familia importante de Premià. Destaca la torre medieval, pero todo el conjunto es de gran belleza y apetece sentarse en su terraza y tomar un café.

No muy lejos está el Antiguo Ayuntamiento, hoy sede de la policía local, una construcción pensada como escuela pero siguiendo el diseño de las fábricas industriales del siglo XIX, con varios elementos ornamentales modernistas. El conjunto de casas de la calle de las Flores, la masía de Can Verboom, o la capilla de Santa Ana son otros puntos de gran interés de esta localidad del Maresme.

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Día 3: Òrrius, pueblo pequeño

Día 3: Òrrius, pueblo pequeño

Algunas curvas de carretera nos acercan a  Òrrius, el único pueblo del Maresme que no llega a los mil habitantes, pero un buen lugar donde pasar el último día. En cuanto a extensión no es el más pequeño de la comarca, porque su término municipal incluye bastante terreno forestal, pero el núcleo urbano en sí es muy chiquitín. Destacan en él dos grandes edificios: la iglesia, de finales del gótico tardío, y Can Cunill, un caserón del siglo XVII.

En Òrrius, rodeado de bosque, el tiempo transcurre lentamente, nada que ver con muchas de las poblaciones cercanas, sobre todo las que tocan el mar. No es extraño que por ejemplo aquí estableciera su taller y encuentre la inspiración el escultor de Mataró Manuel Cusachs, de quien Salvador Espriu dijo que "domina como pocos su oficio y a la vez es un artista muy sensible y penetrante psicólogo. Es un escultor completo ".

Panaderías y restaurantes con productos de primera calidad ocupan los locales más céntricos. Más allá, podéis tomar algunos caminos y echar un vistazo a las masías, algunas hoy segundas residencias. ¡Ah!, y un momento muy adecuado para visitar Òrrius es en Navidades, cuando todo el pueblo participa del Pesebre Viviente –se realizan dos representaciones dos días seguidos. ¡Un espectáculo gigantesco para un pueblo pequeño pero que hay que conocer!

Restaurant 1789

Situado en un antiguo molino de agua datado de 1789 -de ahí el nombre del restaurante- es, sin duda, uno de los nombres propios del Maresme, con una cocina excelente, ya sea la carne, el pescado o el marisco. Tiene fama el steak tartar, preparado en la misma sala, y tampoco queda atrás el foie. Otro de los puntos fuertes lo encontramos en la bodega, con cantidad y variedad de vinos.

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El Nou-Cents

Cocina de autor y de alta calidad en este restaurante de la capital del Maresme, con productos autóctonos y una excelente carta de vinos. Son muchos los platos exquisitos para el paladar, y además con constantes cambios durante la temporada. Si os gusta el pescado, no dudéis en pedir la suprema de lubina rebozada con pistachos y gambas de Arenys en su jugo, o el cordero asado a la antigua. O comed uno de sus menús degustación, completísimos. Podéis encontrar algunos platos de la cocina de 1714, en función de la disponibilidad de mercado.

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Can Jaume

Por su ubicación, entre la playa y el puerto, ya os podéis imaginar que aquí podréis pedir paellas, pescados y mariscos, y ya os garantizamos que fresco y de primera calidad. De hecho, Can Jaume es todo un clásico de la costa del Maresme: seis décadas en funcionamiento avalan este restaurante donde incluso los no muy amigos del pescado tienen alternativas de alto nivel, como el solomillo de buey.

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Hostal de la Plaça

En la pequeña localidad de Cabrils, en el Maresme, hallamos una amplia oferta gastronómica, y sin duda la del Hostal de La Plaça se encuentra entre las mejores. Con productos de primera calidad, aquí podréis comer buenos arroces y tanto pescado como carne excelentemente cocinados. El hostal, en una masia del siglo XVIII, dispone de 14 elegantes habitaciones.    

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La Font

Pequeño restaurante de ambientación moderna basado en la cocina tradicional y de calidad, con productos frescos de mercado. No falta la paella marinera, deliciosa, y también os recomendamos el filete de ternera con foie fresco y el confit de pato con judías del ganchillo. Si lleváis mucho hambre y deseáis probad diferentes platos, pedid el menú degustación, a un precio ajustado pero de una alta calidad.

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Hotel Tropic Park

Situado en Malgrat de Mar, el Tropic Park ofrece desde fuera un aspecto espectacular, como de pirámide escalonada y blanca. Se trata de un gran hotel en todos los sentidos –¡tiene más de 200 habitaciones!–, y si por fuera vale la pena verlo, pasar unos días aquí también os cautivará. Además de las panorámicas sobre el mar, encontraréis piscinas externas para adultos y niños y también una de interior climatizada, parques para los más pequeños, gimnasio, mini club, billares, sauna...

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Nostre Mar Apartaments

31 apartamentos a cien metros de la playa, prácticamente todos con balcón y para 2-4 personas. Disponen de todo lo necesario para alojarse como si estuvierais en casa, y en el mismo edificio hay una cafetería y una terraza. Ahora bien, si no os apetece enredaros en cocinar en el apartamento, podéis pedir media pensión o pensión completa, ya que a pocos metros el mismo grupo hotelero (Aqua) tiene otro establecimiento, el Promenade, con un buen restaurante.

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Atenea Port

Si llegáis a Mataró en tren, o aparcáis el yate en el puerto de la capital del Maresme, tenéis el hotel Atenea allí mismo. Es un establecimiento de cuatro estrellas con todo tipo de comodidades como piscina privada, jardín, spa o wifi, y sus habitaciones tienen vistas al mar. También existe la posibilidad de que cojáis uno de los diez apartamentos de los que dispone. Y en caso de que no hagáis noche, se recomienda especialmente su restaurante.

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Hotel Gran Sol

El Gran Sol de San Pol de Mar estaba el pasado 2013 de celebración importante: ¡cumplía su primer medio siglo de vida! Como ya podéis imaginar, en este tiempo el hotel ha ido renovando sus  instalaciones y si os alojáis aquí encontraréis todo lo necesario para pasar unos días fenomenales. Piscina, jardines, todas las habitaciones con vistas al mar (que tiene justo en frente), un restaurante con varias ofertas gastronómicas y abierto a clientes y a no clientes del hotel los 365 días del año...

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H·Top Calella Palace

Uno de los buenos hoteles que hay en un municipio especialmente turístico como es Calella. El H·Top Calella Palace es un cuatro estrellas superior, y, si bien es cierto que si vais en verano lo disfrutaréis plenamente –a 300 metros de la playa, habitaciones con balcones, un montón de actividades organizadas...–, es una buena elección para cualquier época del año y donde estaréis cómodos y os lo pasaréis bien.

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Fundació Palau Centre d'Art

El ensayista, poeta y escritor Josep Palau i Fabre mantuvo una profunda amistad con el pintor Pablo Ruiz Picasso. La Fundación abierta en Caldes es una buena muestra, con obras del artista malagueño, pero también de otros del fondo del escritor, como de Miró o de Gargallo. Más allá de las exposiciones permanentes, el centro tiene salas para otros temporales, y acoge muchas otras actividades en el transcurso del año, como el Festival Poesia i +, mesas redondas, conferencias y talleres.

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Museu de Mataró

Ubicado en un edificio renacentista en la plaza del Ayuntamiento, la planta baja del museo se reserva para exposiciones temporales, mientras que el primer y el segundo piso se puede conocer de manera cronológica la historia de Mataró, desde su pasado romano (con algunos hallazgos destacables expuestas en el museo), hasta la época actual, pasando por el importante desarrollo industrial basado en el género de punto. Cabe decir, que el Museu también cuenta con otras secciones en diversos espacios de la ciudad, como en Ca l'Arenas (C / Argentona, 64), donde se exhibe la colección de arte.

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Museu Marès de la Punta

En Arenys de Mar los encajes tienen una gran tradición. Así que un Museu de la Punta procede perfectamente. El Marès cuenta con varias colecciones de alto valor, comenzando por la de Frederic Marès, que adquirió piezas del Marqués de Valverde y de otras procedencias, las cuales terminaron en manos del Museu de Arenys de Mar. También destaca la colección de la bailarina Carmen Tórtola Valencia, que se diseñaba su propio vestuario, o el fondo Castells, con puntas, patrones y matrices procedentes de una de las casas de encaje de Arenys.

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Museu del Càntir d'Argentona

Lo encontraréis en la céntrica plaça de l’Eglésia del municipio. El Museo cuenta con una excelente colección de cántaros, algunos muy originales y graciosos, fruto de importantes donaciones desde el año 1975 hasta ahora, y adquisiciones que se están llevando a cabo. La historia de este utensilio y su proceso de fabricación convierten la visita en pedagógica y apta para todas las edades. También son de relevancia, sin embargo, las exposiciones temporales que acoge el centro.

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Casa Museu Domènech i Montaner

Uno de los grandes nombres del modernismo catalán es el de Lluís Domènech i Montaner. En Canet de Mar dejó un gran legado, pero también podemos saber aspectos de su vida personal. La Casa Museu que lleva su nombre la forman, de hecho, dos edificaciones: la Masia Rocosa y la Casa Domènech. La primera fue el taller del arquitecto, y muestra la vertiente profesional, la segunda, la diseñó para su familia, y descubrimos su ámbito más íntimo. En el centro hay lugar también para exposiciones sobre la historia del municipio y de otras temporales.

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Museu-Arxiu Municipal de Calella Josep M. Codina i Bagué i Pinacoteca Gallart

El edificio del Museo-Archivo cuenta con diferentes apartados. Destaca, sin embargo, la Pinacoteca Gallart, en el primer piso, con más de 200 obras (expuestas rotativamente) del artista de la localidad Lluís Gallart i Garcia. Son básicamente óleos y dibujos de tipo figurativo. No obstante, si estáis aquí también debéis subir a la segunda planta y visitar la farmacia Barri, modernista. Muestras sobre el pasado textil del municipio, o una sala dedicada a trajes y bordados son otros elementos a tener en cuenta en este espacio pluridisciplinar.

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