Escapada de 48 horas por Deltebre

Una experiencia intensa en Deltebre, al corazón del Delta del Ebro, uno de los espacios naturales húmedos más singulares del mundo
Campos de arroz en verano
Por Anna Zaera y Neus Barberà
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Lo más interesante de visitar el Delta del Ebro es que en cada época del año tiene un color diferente. Durante el invierno, los campos están secos; cuando empieza la primavera son espejos de agua debido a la inundación previa a la plantada; en verano se vuelve verde, para derivar hacia el amarillo una vez el arroz ya está a punto para la siega. Y así se encadenan las estaciones en un ciclo infinito.

Cuando llegas al Delta, transitar por la red de pequeñas carreteras locales ya es toda una experiencia de etnología. Imperdible, creednos. Agricultores de más de ochenta años que vuelven a casa después de pasar la tarde en la finca con su bicicleta; hombres y mujeres con los pies en el barro que sacan algunas especies invasoras como los caracoles manzana de alguna esclusa de los canales de agua; segadoras último modelo abriéndose paso entre un grupo de turistas que van en bicicleta. Y todo esto, mientras aparecen de forma intermitente ante nuestros ojos las barracas tradicionales, las construcciones típicas del Delta.

Os recomendamos que, después de instalaros –en este caso tenéis una oferta muy variada: podéis hacerlo en cámpings, hoteles, hostales, casas rurales o apartamentos turísticos–, vayáis directamente al Ecomuseu, que está situado en Deltebre. Allá encontraréis una representación del Delta en miniatura, donde están los elementos naturales que forman el paisaje, así como las actividades tradicionales. Este lugar también es un punto de información turística, así que mataréis dos pájaros de un tiro. Allá os informarán sobre qué actividades se adaptan mejor a vuestras inquietudes y ya estaremos preparados para vivir plenamente el fin de semana.

Si tenéis un rato por la tarde, os recomendamos que visitéis el Museo del Arroz, ubicado en las instalaciones del Molí de Rafelet, en el mismo casco urbano de Deltebre. Esta empresa hace gala de producir arroz de manera artesanal y ecológica, y así enseña su modus operandi a los visitantes. Por la noche, no perdáis la oportunidad de disfrutar de la luna reflejada en el agua del río Ebro, justo a su paso por Deltebre. Dad un paseo por Lo Passador, el puente que une las dos orillas del río y que ha venido a sustituir el paso de barca tradicional entre los hemideltas norte y sur. Para cenar, os aconsejamos que piquéis algo ligero y vayáis a tomaros una copa de bienvenida en alguno de los ambientados pubs locales. Si tenéis la suerte de visitar Deltebre a mediados de julio, podréis disfrutar de los espectáculos de danza del Deltebredansa, un festival internacional que acoge a bailarines de todo el mundo.

Ir al Delta es casi sinónimo de pedalear. La bicicleta es uno de los medios de transporte más aconsejables para recorrer los caminos que os acercan a las lagunas que pueblan la zona. Además, os permite observar de cerca todas las maravillas del Parque Natural. Una idea es salir del Ecomuseu -donde alquilan bicicletas- e ir a la desembocadura, o bien a la Badia del Fangar.

En el primer caso, se trata de un recorrido circular de 32 kilómetros con el que se llega a la urbanización de Riumar, y después se bordea la laguna del Garxal hasta el faro. Atención porque la laguna del Garxal, en Deltebre, ha sido escogida por la Guía Repsol como representante de Cataluña para optar a ser El Mejor Rincón 2014, junto con otros 16 enclaves repartidos por la geografía española. Este faro es un moderno mirador desde donde se observa toda la desembocadura del Ebro. Un lugar único donde río y mar se encuentran.

La ruta hacia la Badia del Fangar también es muy recomendable, y más corta que la anterior puesto que se van resiguiendo canales. Incluso podéis ver embarcaciones para la pesca tradicional. Desde el llamado puerto de Isla de Mar podéis bordear la embocadura hasta llegar al desagüe de Rompent y, desde este punto, volver al inicio pasando cerca del Canal Vell y por el paso de la Canyadora.

Después de esta ruta, en el supuesto de que no os hayáis querido llevar el picnic, es momento de vivir la gastronomía en primera persona. Como no podía ser de otro modo, el arroz de pescado, el arroz con pato, el arroz negro, la sopa de arroz o el arroz con judías y nabos son algunos de los platos típicos del Delta. En la mayoría de lugares lo preparan bastante bien, a pesar de que hay que informarse sobre los precios, puesto que, conocedores de su potencial, hay lugares que lo cobran a precio de oro.

Mejor si continuamos el día en plena naturaleza, ¿no? Os proponemos dos actividades de turismo activo especiales. Como ya habréis comprobado, Deltebre está ubicado entre el mar y el río, por lo tanto, este pueblo tiene una larga tradición pesquera. En estos momentos, hay personas que se esfuerzan en enseñar a los visitantes cómo eran las artes de pesca tradicionales en las lagunas del Delta. Uno de ellos es Josep Bertomeu, más conocido como 'Polet'. Con su conocimiento de las dinámicas más antiguas de los antepasados, su pasión por el Delta y su carisma para enseñar con gracia, es casi un 'must' para adentrarse desde la práctica en la pesca. "Ya de muy pequeños aprendimos a cazar ranas y patos con 'paup', con 'reixaga', con 'gamber'; a recolectar caracoles, robellones de 'xop', 'lliscons' o semillas para los patos...", explica el mismo 'Polet' a sus visitantes. Si no habéis entendido ni una palabra, él os las explicará.

En cuanto a la pesca, Deltebre también ofrece la posibilidad de practicar la pesca deportiva. Hay varias empresas que operan tanto en el mar como en el río desde una embarcación. Dejando la pesca de lado, si os hace ilusión vivir en primera persona la sensación de recorrer kilómetros de playa a caballo mientras se pone el sol, aquí podéis hacerlo. Por la noche, os recomendamos un paseo nocturno por la Punta del Fangar hasta el faro. Si dejáis el coche delante del restaurante Los Vascos, podéis andar seis kilómetros hasta el faro. Si hay luna llena, la experiencia será más que mística.

Una de las actividades turísticas más institucionalizadas del Delta son los cruceros turísticos por la desembocadura. A pesar de que muchas veces el barco con los banderines y el megáfono os puede generar un poco de urticaria, ésta no deja de ser una de las mejores experiencias para vivir en esta zona.

Los cruceros salen desde la urbanización de Riumar, situada a unos 7 kilómetros de Deltebre, en dirección a la desembocadura. Desde allá se ofertan, como mínimo, tres rutas: a la propia desembocadura, desde donde se puede observar cómo se unen las aguas del río y del mar desde dentro. Otra de las posibilidades es ir al río Mijorn, antigua desembocadura del Ebro, o incluso hacer un trayecto recorriendo la Badia dels Alfacs observando los viveros de mejillones, las salinas, la Punta de la Banya y contemplando, desde otra perspectiva, el Parque Natural del Delta del Ebro.

Normalmente estos paseos duran entre una y dos horas. Incluso hay una de las embarcaciones que tiene un restaurante dentro. Si os sobra tiempo después del paseo con la barca, perdeos por las playas de Riumar y tumbaos un poco al sol antes de daros un baño. Allí también encontraréis varios servicios turísticos, entre los cuales podemos destacar el alquiler de bicicletas, que os permitirán conocer el entorno de una manera diferente.

Para comer, si ya habéis probado el arroz, os recomendamos que comáis un buen surtido de tapas de pescado y marisco, otro de los atractivos de la zona. Mejillones, almejas, ortigas de mar rebozadas, navajas y unos buenos buñuelos de bacalao os seducirán, seguro.

No podemos irnos de Deltebre sin practicar una de las actividades que hacen esta región única en el mundo: la observación de pájaros, una actividad también conocida por su nombre en inglés, 'birdwatching'. Ésta es una actividad que gana adeptos día a día. No hay que ser ningún experto para hacerla, sólo hay que tener la suficiente curiosidad como para distinguir los pájaros más comunes - un gorrión, de una gaviota o una paloma- e ir incrementando poco a poco el número de pájaros identificables. Y si tienes unos prismáticos y una guía con una lista de los pájaros clasificados, mucho mejor, por supuesto.

Los lugares óptimos para hacer esta actividad son los miradores de las lagunas como, por ejemplo, la de las Olles, el Fangar o el Canal Vell. En este último caso, se puede observar una gran concentración de aves en determinadas épocas del año. La laguna del Canal Vell, a pesar de ser propiedad privada, es interesante por una cosa: entre los meses de octubre y mayo, los pescadores de la cofradía de Sant Pere de La Ràpita practican la pesca con artes tradicionales, y os dejarán ver cómo lo hacen.

Antes de marcharos de Deltebre, es obligado hacer una ruta para cargar el maletero de los mejores productos locales. Os recomendamos comprar anguilas, pato, arroz de múltiples variedades y la bebida estrella de los últimos tiempos: el licor hecho con arroz de la zona, ideal para degustarlo con los postres. ¡De este modo se empieza mucho mejor la semana!

Dónde comer

Restaurantes, Marisco

Casa Rius

Al lado del río Ebro y con unas vistas espléndidas, en el restaurante Casa Rius encontraréis cocina tradicional, de mercado y de autor con productos frescos y de calidad. La passión por la gastronomía se saborea en cada plato: calamares, ostras, navajas, carpaccios y mejillones, pero sobre todo, en sus arroces. ¿Una recomendación? La especialidad de la casa: el arroz con lagostinos y alcachofas. ¡Exquisito!

Restaurantes, Marisco

Paca

Arroces, fideuás y todas las tapas típicas del Delta de l'Ebre: mejillones, lagostinos, calamares, angulas, pulpo y unas tostaditas con tomate y anguila ahumada que son una delícia. El restaurante Paca, uno de los primeros en ubicarse en Riumar, es acogedor y familiar, un buen lugar para saborear una mariscada, un plato de pescado fresco o alguno de los arroces que salen de sus fogones, con pato, negro o a banda, todos buenísimos.

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Restaurantes, Marisco

Delta Hotel

Con unas magníficas vistas de los arrozales, el restaurante Delta Hotel es un lugar tranquilo y agradable, ideal para degustar los mejores platos tradicionales de la cocina autóctona. Con una extensa y cuidadosa carta con más de veinte platos representativos de la cocina tradicional de la zona, aquí encontraremos producto de calidad y de proximidad elaborados con imaginación y rigor. Destacar la amplia oferta de vinos y el menú degustación que cambia cada mes, según los productos de temporada.

Restaurantes, Marisco

Mas Prades

Situado en una antigua masía restaurada en el medio del Delta de l'Ebre, este pequeño hotel restaurante con encanto ofrece cocina con productos de proximidad, que combinan la tradición y la modernidad en su elaboración. Arroces, marisco, fideuás o parrilladas de carne que, seguro, tardaréis en olvidar.

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Restaurantes, Casera

Nicanor

Con la cuarta generación al frente, el Nicanor siempre se ha caracterizado per el buen trato con los clientes y la calidad de sus productos. Cocina mediterránea y casera que os hará sentir como en casa. Ensaladas, parrilladas de carne y verduras, arroces, carnes o pescados a precios ajustados y en un ambiente muy familiar.

Dónde dormir

Hoteles, Hoteles spa

Rull

Situado en medio del delta de l'Ebre, el hotel Rull, de tres estrellas, dispone de 47 espaciosas habitaciones (suite presidencial incluida), todas adaptadas con los mejores servicios. Con piscina en la terraza, restaurante, gimnasio, sauna, conexión a internet-wifi y salas de juegos para los más pequeños, este completo y funcional hotel de Deltebre es sinónimo de confort y profesionalidad.

Hoteles

Delta Hotel

Rodeado de arrozales e imitando las antiguas construcciones típicas de la zona, el Delta Hotel es una peculiar instalación hotelera integrada en el entorno. Con 24 habitaciones espaciosas y tranquilas, equipadas con todos los servicios, este agradable hotel de Deltebre dispone también de piscina al aire libre y de servicio de masajes, con una extensa variedad de tratamientos de bienestar. Su restaurante, especializado en cocina tradicional y de proximidad, es el complemento ideal para hacer aún mejor la estancia.

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Hoteles, Campamentos

L'Aube

Si viajáis en familia, una buena opción es instalarse en uno de los bungalows del conocido camping L'Aube, al lado de la playa. Casitas de obra para un máximo de 4 personas, totalmente equipadas, en un complejo de 120.000 metros cuadrados destinados al público familiar. Su restaurante, de cocina internacional, ofrece platos bien diversos, sin olvidar la cocina tradicional del Delta. Piscina, supermercado e instalaciones deportivas y lúdicas para los niños completan una estancia pensada para el descanso y la tranquilidad.

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