Escapada al Berguedà: tesoros de Gaudí cerca del Llobregat

Nos escapamos 48 horas al Berguedà, comarca de parajes únicos y con un interesante patrimonio artístico

Pedraforca i Cadí
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Sant Jaume de Frontanyà
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El Berguedà es una comarca prepirenaica bastante extensa, llena de encantos y de sitios naturales emblemáticos, como el Pedraforca o las fuentes del Llobregat, allí donde nace el "río trabajador". Colonias industriales, pueblos encantadores, arquitectura del románico... todo son lugares dignos de hacer una visita. ¡Pero sólo tenemos 48 horas! Esperamos que la elección que os hemos hecho os plazca.

Tarde día 1: un pequeño pueblo con un gran patrimonio

Es el municipio de Cataluña menos poblado. Pero en cambio tiene una obra, como mínimo, por la que vale la pena visitarlo. Sant Jaume de Frontanyà gira alrededor de su magnífico monasterio agustiniano. Cierto que hoy de todo lo que había sido el monasterio sólo queda el cementerio y la iglesia, pero una iglesia que es todo un prodigio del románico lombardo, de factura finísima, con un ábside y unos absidiolos de fotografía, y con un cimborrio que tiene la singularidad de estar formado por doce lados. Para la visita con explicación de contenidos, debéis dirigiros o bien a la fonda Marxandó, o bien en la casa de turismo rural Casa Blanca, o a la rectoría nueva, y pedir la audioguía. De Sant Jaume de Frontanyà también es interesante la ermita de Sant Esteve de Tubau, de origen prerrománico, y el santuario de Santa Maria dels Oms, del siglo XVIII.

Día 2: Valle de Lillet

Día 2: Valle de Lillet

El primer día entero en el Berguedà lo dedicaremos a conocer a fondo el Valle de Lillet, donde encontramos un montón de atractivos, y además muy diversos, aunque algunos estrechamente relacionados entre sí.

Os proponemos empezar en la estación de tren de La Pobla de Lillet, donde podremos ver una exposición de trenes y, a continuación, subir al Tren del Ciment, que nos permitirá hacer un viaje al pasado industrial. Primera estación: el Museu del Ciment Asland. Hace un siglo que la espectacular fábrica de cemento impulsada por Eusebi Güell entró en funcionamiento, y 40 años que cerró las puertas. Hoy, sin embargo, podemos visitar por dentro esta singular construcción de aires modernistas y escalonada siguiendo la pendiente de la montaña para aprovechar la fuerza de la gravedad en el proceso de fabricación del cemento. Las visitas incluyen un itinerario exterior por las ruinas industriales, y uno interior que nos ayuda a entender mejor el funcionamiento de la fábrica.

Volvemos a coger el tren, que ahora nos lleva a los Jardins Artigas, obra de Antoni Gaudí de principios de siglo XX en agradecimiento a la familia Artigas por la hospitalidad recibida durante la estancia del arquitecto en la Pobla mientras diseñaba el chalet del Catllaràs. La imaginación del genial arquitecto parece que no tenía límites, y en este espacio encantador se vuelve a poner de manifiesto. Piedras, agua y vegetación juegan y se combinan de manera elegante, y crean atmósferas y elementos diversos, desde puentes hasta esculturas y cuevas artificiales.

Llegados a la hora de llenar el estómago, os recomendamos disfrutar de los productos de la tierra elaborados de forma artesanal a partir de las recetas transmitidas de generación en generación, y podéis hacerlo en algún restaurante de La Pobla. Así que bajaremos a la estación de La Pobla Centre y nos dirigiremos hacia el casco antiguo. Paseando por sus calles reviviremos la magia de la época en que la familia de los Mataplana habitaba el castillo cercano (que se encuentra yendo de camino a Gombrèn, en la comarca del Ripollès). En la iglesia parroquial podemos observar el Cristo en Majestad, una gran talla románica de madera policromada, datada del siglo XII.

Acabados de comer, os invitamos a ir en dirección a Guardiola de Berguedà y tomar el desvío hacia el Santuario de la Virgen de Falgars, patrona de la villa (imagen del siglo XV esculpida en alabastro). Desde el mirador Joan Casanova disfrutaréis de unas vistas impresionantes del valle, con el Pedraforca al fondo. Un excelente punto y final a la jornada.

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Día 3: el espectacular parto del Llobregat

Día 3: el espectacular parto del Llobregat

Castellar de n'Hug se encuentra tocando a las comarcas del Ripollès y la Cerdanya. Es un pueblo pintoresco, de postal. Evidentemente os animamos a pasear sin prisas por sus calles (entrad en los hornos y comprad pan cocido a la leña, delicioso, o atreveos con los cruasanes gigantescos), descubrid su patrimonio, como la iglesia de Santa Maria o la románica de Sant Vicenç de Rus, y entrad en el Museo del Pastor (a finales de agosto tiene lugar en el pueblo el conocido y concurrido Concurso Internacional de Perros Pastores). Ahora bien, también aquí es donde nace el Llobregat, un parto espectacular y de gran fuerza y ​​belleza, ya que el agua sale contundente del corazón de la montaña. Para llegar al sitio no deberéis pagaros la gran excursión, basta con bajar unos cuantos escalones y... ¡ya tenéis el espectáculo delante vuestro!

Un río que empieza aquí a andar y que ha sido clave para el desarrollo de esta parte del país. Es por ello que queremos ir a continuación a conocer una de las muchas colonias industriales que se levantaron junto al Llobregat, para aprovechar su corriente. Son unas cuantas las que siguen hoy habitadas, y de hecho articuladas como un pueblo más, con todos los pormenores y sus fiestas y actividades. L'Ametlla de Merola, donde nos dirigimos esta mañana, es un claro ejemplo: cerró las puertas de su gran fábrica en 1998, pero hoy cuenta con 300 habitantes y celebra la fiesta mayor en septiembre, el domingo más cercano a San Mateo, además de muchos otros encuentros y actos culturales a lo largo del año. La hemos elegido porque quizá tiene más aspecto de pueblo que otros núcleos vecinos: nos sorprenden sus casas blancas, incluso de tipo marinero, que contrastan con el gris de la iglesia y de la fábrica. El fundador de la colonia, Mateu Serra, era hijo de Vilassar, y seguro que tomó como modelo aquello que más conocía, la costa del Maresme.

No queremos marcharnos del Berguedà sin dar una vuelta por su capital, Berga. Seguramente no hay que deciros, porque ya lo sabéis, que si vais en Corpus encontraréis aquí toda la magia y el ruido de la Patum, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Pero si no es así, Berga también merece un buen paseo, sobre todo su calle Major, y que entréis en las pastelerías a probar los excelentes dulces que preparan, llevándoos así un muy buen sabor de boca de vuelta a casa.

Cal Marxandó

Como se dice a menudo, Sant Jaume de Frontanyà es el municipio con menos habitantes de Cataluña, pero con grandes atractivos patrimoniales y paisajísticos. Si estáis aquí, un buen lugar donde comer es sin duda la Fonda Cal Marxandó, donde podréis pedir desde un excelente pollo de corral con ciruelas hasta un delicioso fricandó con setas. Cocina tradicional catalana acompañada de buenos vinos del país, en un establecimiento de mediados del siglo XIX.

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Castell de l'Areny

Pensión y restaurante con el mismo nombre del pueblo donde se encuentra ubicado, Castell de l'Areny tiene su encanto por la casa que lo acoge, del año 1700, y también por la llamada anisoteca, una colección de botellas de anís quizás única en todo el mundo. En cuanto a la comida, las recetas beben de la cocina tradicional catalana, y podréis pedir ternera con setas, canelones, pollo de corral...   

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Niu Nou

Destaca por la cocina ecológica llevada a cabo por la chef Carme Clotet, y por la recuperación de recetas antiguas con productos de proximidad, dando un toque personal y creativo. La bodega es extensa y bastante singular: junto a los vinos catalanes y españoles, se pueden elegir también de californianos, chilenos, argentinos, o incluso de australianos. Por otra parte, la misma empresa cuenta con un hotel con habitaciones confortables, Niu Descans, y también con apartamentos.

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La Cabana

En una década La Cabana se ha hecho un hueco importante en el mundo de la restauración de la comarca. Su ubicación, con vistas de la capital, su cocina con productos de proximidad pero original, o su espacio del café, ideal para tomar una copa y escuchar música en vivo, son algunos de los motivos. En otoño las setas toman importancia, pero la oferta gastronómica es mucho más amplia, y para hacer la boca agua os citamos los dados de merluza al vapor con escaldado de langostinos y verduras, o la calle de ciervo guisado con reducción de vino.

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Sala

Restaurante familiar con buenos productos de la tierra y de cocina tradicional catalana, pero con toques de autor y creatividad. Especialmente recomendable ir en otoño, ya que una de las especialidades de la casa son los platos con setas. Hay que decir, sin embargo, que también encontraréis recetas "micológicas" el resto del año. Y si no, cualquiera de los platos de carne, o incluso de pescado, que salen de sus fogones os dejarán con buen sabor en el paladar.

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La Rovira

Siempre es una buena opción, sobre todo si se viaja con niños, "practicar" el agroturismo, es decir, alojarse en una casa de turismo rural de una explotación campesina y/o ganadera que siga funcionando como tal a día de hoy. Es el caso de La Rovira, donde grandes y pequeños podrán conocer de primera mano la vida del campo, ver las vacas pastando y las granjas con cerdos y capones. Mientras tanto, haréis estancia en una casa en la que se está la mar de bien, con todo lo necesario, chimeneas, piscina, barbacoa, espacios para practicar el tenis de mesa y el baloncesto...

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La Barraca

Si ya de por sí el turismo rural suele estar vinculado a relax, calma y desconexión, en La Barraca todo esto se amplifica gracias al magnífico spa de la casa, con sauna, piscina interior climatizada, jacuzzi y ducha vaporizada. Por si fuera poco, también podéis solicitar un masaje, servicio de cocinero privado o de catering, y canguro. Y en verano, disfrutar de la piscina exterior, la zona de juegos infantiles, los jardines... En definitiva, una casa con cinco habitaciones y con todos los pormenores para pasar unas jornadas inolvidables.

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Masoveria Riambau

Junto a la riera de Merlès, la Granja Riambau tiene capacidad para una decena de personas y sólo se puede alquilar entera. Por lo tanto, un lugar ideal para ir con un grupo de amigos con ganas de vivir la Naturaleza, ya que es un buen lugar desde el que salir a practicar senderismo, a buscar setas, o a montar en BTT. Si preferís pasar horas en la casa, ésta dispone de piscina privada y barbacoa.

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La Sala de Biure

Los orígenes de la casa se remontan al siglo XII, y la reforma que se hizo con el fin de convertirla en un alojamiento rural procuraron conservar su encanto. Se encuentra en una finca que mantiene la actividad agrícola y ganadera, y donde se elaboran unas excepcionales comidas que, evidentemente, los huéspedes podrán probar. La casa consta de 6 habitaciones y 5 baños, y no faltan la chimenea, piscina, barbacoa o parque infantil. Ah, ¡y disfrutaréis de unas vistas excelentes de la comarca!

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Caseta Badó

A cuatro kilómetros de Berga construida a principios del siglo pasado como casa de campo, se reconvirtió en dos casetas independientes que disponen de dos habitaciones dobles cada una y todo lo necesario para pasar unos días rodeados de verde y de tranquilidad. En el exterior, las casas comparten jardín y barbacoa.

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Museu del Ciment Asland

Ahora hará 100 años que la espectacular fábrica de cemento impulsada por Eusebi Güell en las afueras de Castellar de n'Hug entró en funcionamiento, y 40 que cerró las puertas. Por suerte, hoy podemos seguir visitando esta singular construcción de aires modernistas y escalonada siguiendo la pendiente de la montaña para aprovechar la fuerza de la gravedad en el proceso de fabricación de cemento. Las visitas contemplan un itinerario externo por las ruinas industriales, y en el interior, donde está el centro de interpretación que nos ayudará a entender mejor el funcionamiento de la fábrica.

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Museu de les Mines de Cercs

Una de las visitas más singulares y atrayentes en la comarca, y en el que disfrutarán desde los más grandes hasta los más pequeños, ya que se entra dentro de una auténtica mina de carbón con un tren minero. Es un trayecto de 450 metros por la galería Sant Romà que permite hacerse una idea de cómo era el trabajo en estas minas. Antes, un poco de historia y de conocimientos sobre los usos del carbón y la vida de los mineros, y la encontraremos en las salas de exposición permanentes, dentro de un edificio que inicialmente era un convento de monjas. Sin duda, una visita que tarde o temprano tenéis que hacer en el Berguedà.

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Casa de la Patum

En Berga, el espíritu de la Patum se respira todo el año. Pero, eso sí, la fiesta sólo la podrá ver en la calle los días que toca, para Corpus. Si no se puede ir por estas fechas, siempre os queda el recurso de entrar en la Casa de la Patum y al menos hacer una cata de esta histórica y reconocida fiesta popular. En la Casa se ​​guardan y exponen los trajes y figuras de las comparsas, mientras que en el Centre d’Interpretació se explica con todo detalle en qué consiste la fiesta. Seguro que os vendrán ganas de ir, o de repetir si ya se ha vivido.

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Centre Medieval i dels Càtars

El Berguedà tuvo un papel muy destacado en la historia del catarismo, sobretodo a la hora de recibir los últimos cátaros huyendo de sus perseguidores. Es por ello que en el antiguo palacio de Pinós de Bagà hay una exposición permanente en la que diferentes personajes, como Guillem de Berguedà y los Mataplana, os explicarán quiénes eran los cátaros y sus lazos con el Alt Berguedà, y en especial con Bagà. También conoceréis cómo eran estas tierras alrededor de los siglos XII y XIII.

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