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5 secretos del nuevo Dumbo que tienes que conocer

Dumbo

En los últimos tiempos una de las tendencias favoritas de la factoría Disney ha consistido en actualizar sus clásicos animados, adaptándolos al gusto hiperestimulado de las nuevas generaciones. Pero eso ya lo sabéis, ¿verdad? De ahí han salido una serie de 'remakes' que combinan acción real y CGI, como aquella versión de 'La bella y la bestia' que hacía Emma Watson. Este año tienen en el calendario un nuevo 'Aladdín' con Will Smith en el papel de genio azul y un nuevo 'El rey león' que reventará la taquilla este verano. Además, claro, del 'Dumbo' de Tim Burton, que esta semana aterriza con sus orejones en la cartelera. 

1. La pena del monstruo. El primer 'Dumbo' fecha de 1941 y es una película de lo más abismal y cruel. No me extraña que a los niños les traumatice. Haría una buena sesión continua con 'La parada de los monstruos', de Tod Browning, porque la historia también nos habla del 'freak' humillado que se lamenta bajo la carpa del circo. 'Dumbo' es la letanía de un monstruo deforme de quien todo el mundo se burla a carcajada limpia, incluso los payasos, con sus muecas diabólicas y su maquillaje de terror. Por eso, todavía hoy, el clásico nos sigue partiendo el alma. Como podíamos esperar, lo que nos ofrece Tim Burton es un 'remake' bastante edulcorado y por desgracia inofensivo.

2. El factor humano. El primer error es que en la película de Burton la historia del elefante pasa a un segundo plano. El foco del relato vira hacia una serie de personajes humanos que no aparecían en la cinta original. Los protagonistas son dos niños que han perdido a su madre en una epidemia de gripe y un padre –Colin Farrell, más soso que nunca– que en el pasado fue un afamado domador de caballos y que regresa de la guerra sin un brazo. Los tres se identifican en la tragedia de Dumbo, ese animal maltratado, separado de la madre, que llora porque no encuentra su lugar en la sociedad. Por el camino de los buenos sentimientos de ese pequeño universo familiar se ha perdido completamente el elemento descorazonador.

3. Jugando con las expectativas. Una de las virtudes del 'remake' es que sabe cómo jugar con las expectativas del espectador que recuerda la película original. La llegada de las cigüeñas, al principio, se insinúa con la sombra de unas aves que sobrevuelan los vagones de tren en la noche. La escena del delirio psicotrópico durante la borrachera de champán se transforma en un número de circo en el que unas 'majorettes' hacen burbujas gigantes con forma de elefantes rosas que bailan en el aire, para complacer al nostálgico de turno. Además, Burton reimagina el estornudo de Dumbo y lo reemplaza en otro momento de la película, para inducir una de las secuencias más tensas.

4. Mucha acción y poca emoción. El otro error ha sido transformar 'Dumbo' en una película de aventuras previsible, con sus héroes valerosos –la tropa de artistas del circo– y un villano infernal, ese millonario a quien interpreta Michael Keaton, con los ojos inflamados de codicia, dispuesto a todo para hacerse con el elefante del millón de dólares. Lo brutal en 'Dumbo' era que no había malos ni enemigos, sino algo mucho peor: una sensación enorme de vacío existencial desgarrador que se acrecentaba cuando veíamos al pequeño elefante en lo alto de un edificio en llamas, o llorando su desgracia en un rinconcito, sobre un montón de paja, sin un solo amigo que lo acompañara.

5. La ternura del repudiado. Lo más hermoso de la película de Burton es el personaje de Dumbo, creado en un CGI animado con preciosismo y ternura. Os veréis reflejados en sus pupilas y os emocionaréis, desde que aparece por primera vez una mañana dando volteretas desde debajo de una montañita de paja, desplegando unas orejas como sábanas, hasta que vemos cómo se enrosca a la trompa de la madre encadenada con grilletes, mientras la mujer barbuda canta 'Baby mine don't you cry' –por cierto, versionada al final por Arcade Fire– junto a una hoguera. Burton se lo juega todo a la carta de la grandeza visual, pero si temblamos en algún momento es cuando Dumbo nos mira con esos ojos azules y humedecidos.

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