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7 momentos de los Óscar 2019 que no olvidaremos

Por
Josep Lambies
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Puede ser que hayamos dejado de creer en el valor de los premios, que en general los Óscar nos parezcan un circo de la fama, pero ayer por la noche teníamos la sensación de que Hollywood se estaba jugando algo muy importante. Algo que iba más allá del glamour de la alfombra roja, que tenía que ver con el compromiso del cine con su momento político y, en definitiva, con ese pedazo de historia que nos ha tocado vivir. Después de resistir despiertos toda la madrugada, como unos valientes, os resumimos la ceremonia en siete instantes que no olvidaremos. 

1. 'Green book' gana el Óscar a la mejor película. No era un año de películas inofensivas. Recordemos que entre las más nominadas había dos sátiras mordaces, demoledoras, con ataques explícitos a Donald Trump, como 'Infiltrado en el KKKlan' y 'El vicio del poder' –en esta última, por cierto, le llaman 'cheeto naranja'–. También estaba 'Roma', de Alfonso Cuarón, una cinta mexicana de habla hispana, que partía como una de las favoritas en todas las quinielas. Finalmente, el premio se lo llevó 'Green book', de Peter Farrelly, tal vez más convencional que las tres anteriores, pero que no deja de ser una exploración de las raíces del racismo en los EE.UU. Toda una declaración de intenciones.

2. Tina Fey contra el muro de México. Parecía que hubiesen pasado décadas desde que en un no muy lejano 2016 la gala quedó teñida por la polémica de los #Oscarsowhite. Hollywood se esforzó al máximo en demostrarnos que ya ha aprendido la lección. Primero, con la altísima representación afroamericana sobre el escenario. Después, otorgando los premios a los dos actores de reparto a Regina King y Mahershala Ali. Y por encima de todo eso hubo quien no se cortó un pelo. Quien rompió el hielo fue Tina Fey, que nada más empezar el show dijo, micrófono en mano, que México no pagaría por levantar ningún muro. La siguió Bardem, con un discurso en español en el que arremetía contra la idea de las fronteras.

3. El discurso de Spike Lee fue brillante. Vestido de púrpura de arriba abajo, con los nudillos cubiertos por dos anillos de oro grandes como puños americanos en los que se podían leer las palabras 'hate' y 'love', Spike Lee subió a recoger el premio al mejor guion original con ganas de hacerse oír. Y lo consiguió. "Tenemos elecciones a la vuelta de la esquina. Estemos en el lado bueno de la historia. Hagamos lo correcto". El aplauso fue unánime. No olvidemos que 'Infiltrado en el KKKlan' acaba con unas declaraciones de Trump ante la prensa justificando los altercados racistas de Charlottesville.

4. Cuarón se lleva el Óscar al mejor director. Sabíamos que era arriesgado, difícil, y aún así albergábamos alguna esperanza de que 'Roma' ganara el Óscar a la mejor película. De todos modos, no podemos pasar por alto que Alfonso Cuarón se llevó el premio al mejor director, cosa que nos sitúa ante un paisaje insólito: desde 2013, esta categoría la han ganado en cinco ocasiones cineastas mexicanos (a excepción de 2016, que fue para Damien Chazelle por 'La la land'), empezando por el propio Cuarón, por 'Gravity', siguiendo por el doblete de Iñárritu con 'Birdman' y 'El renacido' y acabando con Guillermo del Toro por 'La forma del agua'

5. Bradley Cooper y Lady Gaga sobre un piano. Al margen de gestos comprometidos, para ser justos tenemos que admitir que la ceremonia fue un soberbio aburrimiento. Hace un par de meses Kevin Hart renunció a hacer de anfitrión, después de que saliera a la luz una serie de tweets homófobos que había hecho en 2009, y por primera vez en 30 años la noche de los Óscar se quedó sin presentador. Se notó, la verdad. Intentaron tapar el contratiempo prometiendo a la audiencia una mayor presencia de números musicales, que tampoco fueron nada del otro jueves. Empezando por el tibio 'We will rock you' de Queen, con la voz dudosa de Adam Lambert, y siguiendo por el poco lucido 'Shallow' de 'Ha nacido una estrella' que cantaron Bradley Cooper y Lady Gaga a dúo.

6. Olivia Colman le quita el trofeo a Glenn Close. Después de seis nominaciones frustradas, incluidas películas memorables como 'Las amistades peligrosas', todos dábamos por seguro que este sería el año de Glenn Close. Incluso se había vestido de oro, a juego con el Óscar. Se quedó con las ganas, porque el premio se lo llevó Olivia Colman, la reina grotesca de 'La favorita', que vomita mientras come un trozo de pastel azul. Fue una grata sorpresa, por cierto. En cambio, nos pareció muy previsible el premio a Rami Malek por su papel de Freddie Mercury en 'Bohemian rhapsody', el típico ejercicio de imitación que gusta tanto a Hollywood. Hay que reconocer que la prótesis dental estaba muy lograda.

7. Los conejos de Melissa. Como hemos arrancado muy solemnes, acabaremos con una dosis de chismes y frivolidades. En cuestiones de estilismo, se vieron auténticas aberraciones, como el diabólico tutú rosa de Kacey Musgraves, pero también brilló la elegancia de Charlize Theron, sobria en un vestido gris perla cerrado por el cuello, con los labios rojos y el pelo oscurecido. Quizá lo más comentado de la noche fue el ostentoso pedrusco amarillo que llevaba Lady Gaga colgado del cuello, un diamante de Tiffany's que en otra vida había lucido Audrey Hepburn. Nuestro premio al mejor disfraz es para Melissa McCarthy, que salió de detrás de las cortinas vestida de la reina de 'La favorita', con el manto de armiño y un montón de conejos de peluche pegados por todas partes. Fue el único gag de una ceremonia en la que el humor se hizo rogar. 

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