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Son pocos los que lo saben, pero Madrid tiene su propia Estatua de la Libertad. No hay que irse hasta Ellis Island para encontrarla: basta con acercarse a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la calle Alcalá. Allí, en un patio interior, se alza una figura de bronce que sostiene una antorcha y un libro, muy parecida a la mundialmente famosa de Nueva York… con la diferencia de que esta es anterior.
La estatua fue realizada en 1876 por el escultor Ponciano Ponzano, conocido también por haber diseñado el frontón del Congreso de los Diputados. Su intención era representar la libertad como concepto universal, y la obra se colocó en la Academia como parte de su colección de moldes y vaciados. Cuando Bartholdi levantó la gran dama americana en 1886, en Madrid ya llevaban una década conviviendo con su versión castiza.

Lo más curioso es que casi nadie la conoce. Al no estar en la calle, pasa desapercibida incluso para quienes caminan a diario por Alcalá. La estatua está dentro del museo de la Academia, rodeada de bustos clásicos y esculturas académicas, como si se tratara de una pieza más, aunque en realidad sea un pedazo de historia monumental escondido a plena vista.
La próxima vez que quieras impresionar a alguien con una curiosidad madrileña, no lo dudes: llévale a ver la Libertad madrileña. Es más pequeña que la americana, sí, pero guarda un secreto que muchos ignoran: la de Nueva York no fue la primera. En realidad, la primera Estatua de la Libertad del mundo está en Madrid.