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Para los aficionados a la buena mesa abrió en pleno verano (vamos, que seguro os pilló de vacaciones o pensando en ellas) un comedor noble. Noble y de contrastada aptitud porque ya llevan varios años de recorrido en los que han ido conformando una generosa clientela fiel. Empezaron en Chamartín, siguieron en el corazón del barrio de Salamanca y ahora acaba de desembarcar en la nueva gran zona residencial en auge, Valdebebas.
El local mantiene las mismas líneas de elegancia sobra y la misma comodidad que sus hermanos mayores. Rocacho aterriza con toda su propuesta en el barrio de la Fórmula 1. Solo cierra los lunes y el resto de la semana tienen cocina ininterrumpida (de 12.00 h a 01.00 h). Se han instalado en el número 11 de la calle José Antonio Corrales con una terraza perfecta para tapear durante el aperitivo y una barra en la que acodarse a picar algo y tomar unos vinos. Aquí no te van a levantar de la mesa a las dos horas. No tienen turnos. Al contrario. Practican la sobremesa y un ticket alrededor de los 50 euros.
En la carta no faltan los chuletones de buey de José Gordón, ni piezas de vaca de primer nivel con sus correspondientes guarniciones, que son la insignia de la casa desde sus inicios, pero además de brasas (por las que también pasan una merluza, un bacalao o un lomo de atún), hay arroces de factura notable, una apetecible sección vegetal y... mucho mucho picoteo/entrantes. Que si bravas, los omnipresentes torreznos, unas croquetas de gamba roja o unas anchoas del Cantábrico... Todo en orden. Y luego, los guiños contemporáneos... Leáse unas gyozas, algún bao y un ssam y, ahora que están de moda los entrepanes, una selección de bikinis que van del steak tartar a otro con cola de carabinero y menta.

