Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Madrid icon-chevron-right Juan José Campanella: "El humor nos ayuda a derrotar a los enemigos"

Juan José Campanella: "El humor nos ayuda a derrotar a los enemigos"

Ganador de un Óscar por 'El secreto de sus ojos', el director argentino estrena una obra en el Teatro Fígaro que lleva años barriendo en Buenos Aires

Juan José Campanella
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Pocos meses después de haber estrenado en cines la comedia negra 'El cuento de las comadrejas', Juan José Campanella desembarca en el Teatro Fígaro con una obra. Se titula 'Parque Lezama' y es una adaptación bonaerense de 'I’m not Rappaport', de Herb Gardner. En Argentina arrasa desde hace seis años. 

Viste 'I’m not Rappaport' en Broadway cuando eras muy joven. ¿Cómo fue ese flechazo?
Yo tenía 24 años y vivía en Nueva York. Me impactó mucho porque hablaba de un tema que me interesa, que es el conformismo versus el compromiso, esa batalla ética que uno tiene que librar entre hacer y decir lo que piensa o lo que cree que le conviene. En este sentido es bárbara. Y tuvo una influencia en mi estilo.

Trata de dos viejos que se encuentran en el banco de un parque. ¿Dirías que la vejez es una constante en tus películas?
En la vida hay dos momentos clave. El primero es cuando uno se da cuenta inexorablemente de que va a morir, cuando toma conciencia de que esto se acaba. El segundo es cuando uno decide dejar de vivir y empieza a sobrevivir. Es algo que he explorado en varios guiones. Cuando creo a un personaje viejo hago que sea alguien que se resiste a dejar de vivir. Es el padre de 'El hijo de la novia', es el presidente del club de 'Luna de avellaneda' y son los cuatro ancianos de 'El cuento de las comadrejas'. Y es uno de los dos señores de Parque Lezama, que es un tipo que siempre quiso cambiar al mundo.

Hablemos de humor. Se dice que en una ocasión, mientras rodabas una película, te dio una carcajada que arruinó la toma. ¿Es cierto?
Dos veces me pasó. Una fue con Alec Baldwin en la serie '30 rock'. La otra fue en mis comienzos, cuando era meritorio de dirección y quien actuaba en el set era Alberto Olmedo, un gran humorista argentino. Ahora he aprendido a controlar la risa y a poner el monitor lejos de los actores. Aunque muchos me han hecho reír en silencio.

¿Qué importancia le das a la comedia?
Es algo natural e intrínseco en mí y en mi familia. En los momentos trágicos lo primero que me sale es humor negro. Sé que a mucha gente le sienta mal y se siente molesta con ello. No quiere decir que yo tome las cosas con liviandad. El humor nos ayuda a bajar a los enemigos a nuestro nivel y derrotarlos.

Los protagonistas de 'Parque Lezama' son Eduardo Blanco y Luis Brandoni, alias Beto. Con los dos habías trabajado ya antes.
A Beto lo conocí haciendo una serie, 'El hombre de mi vida'. Él era el sacerdote. Estaba soberbio. Para Eduardo y para mí siempre fue un icono y me atrevería a decir que es uno de los diez mejores actores de la historia en Argentina. A Eduardo, en cambio, lo conozco desde que teníamos 22 años. Es mi hermano de la vida.

Te costó casi 30 años llevar 'Parque Lezama' a las tablas. ¿Qué dificultades tuviste?
Herb Gardner, el autor, no me dejaba hacer la versión que yo quería hacer. Él pedía que fuera una traducción fidedigna del original, no una adaptación. Cuando gané el Óscar por 'El secreto de sus ojos' volví a intentarlo. Entonces, Gardner ya había muerto y tuve que hablar con la viuda, que también era muy firme, pero al final la convencí. En 2013 pude realizar mi sueño.

Y fue un éxito.
Se hicieron 820 funciones, la vieron casi 300.000 personas. Es la versión que más éxito ha tenido después de la de Broadway y en España, por la suma de funciones, esperamos escalar al primer puesto. Y nunca he logrado oír la última frase de la obra, porque antes de que se pronuncie la gente ya está aplaudiendo.

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