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    © Teatro Lara

Teatro Lara

  • Teatro
  • Malasaña
  • precio 2 de 4
Llorenç Julià Ruiz
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Time Out dice

Inaugurado en 1880, este pequeño teatro, es de esos lugares con solera de Madrid y con un aire clásico, que te hace sentir la experiencia de acudir a un teatro de los de siempre. El Teatro Lara ha conseguido sobrevivir a numerosos baches (estuvo incluso cerrado unos años). Hoy su cartelera incluye obras innovadoras, algún concierto, espectáculos infantiles y hasta musicales y gracias a la conservación de algunos elementos tradicionales de estos templos de la cultura, es uno de los teatros más bonitos de Madrid

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Teatro para todos los públicos

El Teatro Lara tiene dos salas diferentes. La sala Cándido Lola es la principal, con su característico color rojo, tiene 460 butacas. El otro espacio es la sala Laura Membrives, para 120 personas, que acoge representaciones más innovadoras. 

Entre las obras se pueden encontrar divertidos espectáculos de teatro hasta creaciones destinadas a los más pequeños. 

Las entradas, que se puede encontrar desde 10 euros por persona, se pueden comprar directamente a través de su página web. Habitualmente ofrecen descuentos, promociones y sorteos para disfrutar de sus espectáculos de temporada. Puedes estar al tanto de todo suscribiéndote a su newsletter. Y si no quieres perderte nada de la programación, puedes hacerte también con uno de sus abonos.

Horario 

El Teatro Lara abre su taquilla de martes a domingo 18:30 a 22 h

¿Cómo entro a las salas?

El teatro está dividido en dos salas. Para entrar a la sala Cándido,  en honor a su fundador, Cándido Lara, deberéis acceder por la puerta central. Para ir a la sala Lola Membrives, de menor aforo, deberéis ir hasta la última puerta. Aseguraos de estar en la cola correcta para no perderos el espectáculo, ya que no se puede entrar a las salas cuando empiece el espectáculo.

Para estar al tanto de toda la actualidad relacionada con el mundo del teatro en Madrid, echa un ojo a esta información. 

Detalles

Dirección
Corredera Baja de San Pablo, 15
Madrid
28004
Transporte
Callao (M: L3), Tribunal (L1, L10)
Precio
Consultar cartelera
Horas de apertura
Taquilla: Lu. que haya función (no todos): 18.30h hasta inicio de función | ma. A do. De 17 h hasta el inicio de la última función | sá. y do. Con función infantil a partir de las 11 h

Qué ocurre

Bernarda y Poncia

Han pasado ocho años después de la muerte de Adela, hija menor de Bernarda Alba, y se desvelan los secretos de una familia marcada por la tragedia y de la que quedan, aún, muchas preguntas por resolver.  Este es el argumento central de esta obra de Pilar Ávila con dirección de Manuel Galiana, que retrata una época oscura desde el drama y el constumbrismo, con un lenguaje en la prosa y alguna incursión poética. 

Soledad. Vida y obra de mi abuela

5 de 5 estrellas
Hay funciones de las que una sale pensando en la puesta en escena, en el texto o en una interpretación brillante. Y luego están las que te obligan a sentarte un rato antes de volver a casa porque todavía sigues removida por dentro. A mí me pasó con Soledad. Vida y obra de mi abuela, el unipersonal de Selu Nieto que puede verse estos días en el Teatro Lara. Selu toca lugares muy delicados. Habla de la depresión, del duelo, de la culpa, de la ansiedad y de esa generación de mujeres que nunca tuvieron tiempo para preguntarse cómo estaban porque siempre había una casa que atender y alguien a quien cuidar. Sobre el escenario aparece Soledad, la abuela del actor. Pero, en realidad, también aparece Yaya, mi abuela. Y sospecho que la de buena parte del público. Porque detrás de esa mujer andaluza que friega, cocina, se preocupa por todos y se olvida sistemáticamente de sí misma, reconocemos a tantas abuelas españolas que crecieron sin estudios, trabajando desde niñas y sosteniendo familias enteras con una fuerza que hoy sigue resultando difícil de comprender. Yo nací en Canarias y, sin embargo, todo ese costumbrismo que atraviesa la función me resultó profundamente familiar. Cambian algunos acentos, algunas comidas o ciertos nombres, pero el paisaje emocional es exactamente el mismo. Mientras escuchaba a Soledad hablar por teléfono, preguntar si habías comido o preocuparse por los suyos, era imposible no pensar en mi propia abuela. Cuando me vine a vivir a Madrid la llamaba todos...
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