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Castell de Peralada
© Sergio TB / Shutterstock.comCastell de Peralada

11 bodegas únicas (y muy impresionantes) para una escapada de enoturismo en España

Espectaculares (algunas parecen recién llegadas del futuro) y con mucha solera (centenarias incluso), porque la tradición también puede ser vanguardista

Noelia Santos
Escrito por
Noelia Santos
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Amantes del enoturismo, aquí va un puñado de direcciones de pueblos y bodegas para catar (y descubrir) grandes vinos en lugares increíbles, y sin salir de España (y no solo en época de vendimia). Porque, cuando los bodegueros se dieron cuenta de que hacía falta mucho más que excelentes vinos para enamorar, nació una nueva generación de bodegas de diseño que miran al futuro sin dejar de lado la tradición vitivinícola. Estas se unen a las bodegas levantadas en edificios centenarios que hoy siguen siendo auténticos tesoros de la arquitectura por descubrir. Por todo ello, nos vamos de viaje por algunos de los pueblos más bonitos en busca de las bodegas más impresionantes, tanto por sus fachadas como por la calidad de sus vinos y la originalidad de sus propuestas.  

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  • Lugares de interés

Viñedos, monasterio medieval, santuario wellness, hotel singular cinco estrellas, restaurante con estrella Michelin y denominación de origen propia. Ese es el racimo de ingredientes que hacen de Abadía Retuerta una bodega única, y un destino cien por cien experiencial en sí mismo, que la convierte en una dirección (de lujo) indispensable entre las mejores bodegas del mundo (dicho por The World’s Best Vineyards) año tras año. 

  • Viaje

Las bodegas no son solo para hacer vinos. Y si no, que se lo sigan a Castillo de Peralada, la bodega con fortaleza del Ampurudán convertida en resort vacacional de lujo en el que todo se ha concebido para enamorar (y alimentar) con los cinco sentidos. Así es esta bodega (un icono de la comarca, premio Pritzker a su increíble arquitectura) y que se mueve como ninguna entre el pasado, el presente y el futuro: fortaleza medieval del siglo XIV, convento gótico, restaurante con estrella Michelin y hotel cinco estrellas con un interiorismo de diseño (firmado por Sandra Tarruella). 

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3. Solar de Samaniego (Álava)

Lleva en pie desde 1972 a los pies de la villa medieval de Laguardia, pero fue en 2015 cuando Solar de Samaniego, miembro destacado de la Ruta del Vino de Rioja Alavesa, decidió dar un paso al frente y fusionar su tradición vinícola con la vanguardia cultural. ¿Cómo? Interviniendo sus instalaciones (zonas de vinificación y crianza) con arte urbano: los depósitos de hormigón (tan característicos de la elaboración tradicional de vino en Rioja) han sido recubiertos por murales hiperrealistas, obra del artista urbano australiano Guido Van Helten, en los que se rinde homenaje al personal y miembros de la bodega familiar de una manera contemporánea, pero conservando la relevancia patrimonial de su arquitectura industrial. Una imponente instalación de vinificación y crianza (que data de los 70, pero adaptada a la tecnología del siglo XXI) que no deja indiferente a ningún visitante. Como su tienda/biblioteca, localizada en el comedor de la Cofradía y la biblioteca de fincas, inspirado por Beber Entre Líneas, un proyecto que fusiona las culturas del vino y la literatura. 

¿Dónde está Solar de Samaniego? En Elciego, Álava (Rioja Alavesa)

4. Marqués de Riscal (Álava)

Apodada como la ‘Ciudad del Vino’, la obra de Frank Gehry es un ejemplo de vanguardia sin precedentes en el mundo del enoturismo. Sus formas retorcidas en titanio y sus destellos metalizados conforman la tradición de una bodega fundada en 1858 en Rioja Alavesa. No hay visita sin entrar a La Catedral o botellería de vinos antiguos (colección privada de donde salió el vino de 1929 con el que sedujeron a Gehry), el Palomar (edificio bordelés de finales del XIX) y el Hotel Luxury Collection Marqués de Riscal. 

¿Dónde está Marqués de Riscal?: En Elciego. Álava.

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5. Tío Pepe (Jerez de la Frontera)

Jerez de la Frontera es historia viva del vino en España. Y lugar de peregrinaje para los amantes del fino. En sus bodegas (verdaderas joyas de la arquitectura y la tradición vinícola desde hace casi dos siglos) se elabora desde 1835 el que posiblemente sea el vino generoso más famoso del mundo en un santuario que, como no podía ser de otro modo, figura en el top 20 de las mejores bodegas del planeta: Tío Pepe, de González Byass. Un enorme complejo bodeguero y enoturístico (aquí está el primer Sherry hotel del mundo) levantado en el centro mismo del corazón de la ciudad. Sus bodegas son todo un espectáculo para quien las visita (sobre todo por primera vez), por lo llamativo, mastodóntico y singular de sus salas de criaderas y soleras (la Real Bodega de la Concha, con 206 botas bajo arquitectura de Eiffel es la más sorprendente de todas), y por el entramado de calles y callejones que serpentean por entre las bodegas del complejo. Y es que, para mayor atractivo, ocultan una de las calles más bonitas del mundo (toma ‘hype’). Paradójicamente se llama calle Ciego, un callejón de paredes de cal blanca y cubierta por una densa parra ante la que es imposible no detenerse simplemente para darse el gusto de contemplarla. Eso sí, es privada, por lo que para verla es imprescindible reservar visita por la bodega. 

6. Mastinell (Barcelona)

De frente y de perfil, la forma sinuosa de Mastinell recuerda a grandes botellas de cava apoyadas sobre las cepas de chardonnay con las que se elabora. Una referencia al espíritu modernista de la  arquitectura catalana del siglo XX que fue galardonada con la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Diseño de Interiores de Shanghái. Cada visita incluye la cata de un vino y dos cavas. Quedarse a dormir en su hotel boutique cinco estrellas es opcional, y muy tentador.

¿Dónde está Cava & Hotel Mastinell?: En Vilafranca del Penedés. Barcelona. 

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7. Portia (Burgos)

Sir Norman Foster está detrás de la estrella de tres puntas que deslumbra en la Ribera del Duero, propiedad del Grupo Faustino (más de 150 años cultivando viñedos). Esta icónica bodega de cimientos suspendidos en el aire fue merecedora del prestigioso galardón Riba Awards (otorgado por el Royal Institute of British Architects). 

¿Dónde está Portia?: En Gumiel de Izán.Burgos

 

8. Finca Montesion (Mallorca)

No es la más grande, ni la más espectacular, ni la que tiene más solera, pero es única. Porque nada se puede comparar a la Finca Montesion de Mallorca, y es que es la única bodega (posiblemente del mundo) que permite a un puñado de propietarios anónimos tener un viñedo propio (no solo una barrica, sino ¡un viñedo!), y el vino que sale de él sin necesidad de remangarse para vendimiarlo. Se lo dan embotellado, con etiquetas personalizadas y la exclusiva certificación Demeter, porque, para más exclusividad, el viñedo es de cultivo biodinámico. Y el concepto es tan exclusivo como sencillo: cada propietario compra una hectárea de terreno por un periodo de 20 años, pero solo tiene que preocuparse por elegir el tipo de uva que quiere entre dos variedades (puede hacer su propio cuvée si quiere). Eso sí, cada uno debe tener 150.000 euros en el bolsillo (es la cantidad que cubre los gastos de funcionamiento de las instalaciones y su barril de vino en el primer y segundo año) y mucha paciencia, porque no es hasta el segundo o tercer año cuando se obtiene la primera cosecha, y por tanto, la primera añada del vino. Este club de propietarios de viñas (y dueños de grandes fortunas) es como sueño para cualquier amante del vino, como los dos apasionados que hay detrás y que lo han hecho posible: Ivan Levy (el propietario del restaurante gastronómico Fera, en Palma de Mallorca, así como de los vinos Son Naava) y Carlos Feliu, el único bodeguero con certificado Demeter de Mallorca. Y para ponerlo en marcha han elegido una finca en Porreras, un paraíso en el interior de Mallorca, en el interior de la isla, en la comarca conocida como El Llano y que posiblemente es una de las más atípicas del imaginario colectivo balear. Solo por eso ya merece la pena ir a conocerla bodega y, de paso, descubrir todo el proyecto de agroturismo que la rodea.  

¿Dónde está la Finca Montesion? En Porreres, Mallorca. 

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9. Celler Brugarol (Girona)

Asentada en el Bajo Ampurdán, en un entorno agrícola honesto y sostenible (aceite, miel, mermeladas, embutidos y por supuesto vinos), Celler Brugarol presume de premio Pritzkter (los Oscar de la arquitectura). Su ubicación exigía no alterar el paisaje y lograr la máxima integración con la naturaleza. Y el acero corten, el vidrio y la piedra sin mortero hicieron el resto. "Entrar en la bodega es deslizarse a través de espacios totalmente asimétricos, sentir el juego de volúmenes, luces y sombras y volver a las raíces", nos aseguran desde Brugarol. Cualquiera puede descubrir este mundo subterráneo durante las visitas que organizan a la finca.

¿Dónde está Celler Brugarol?: En la Finca Bell-lloc. Palamós. Girona. 

10. Ysios (Álava)

Imposible dejar fuera de la lista la bodega firmada por Santiago Calatrava (su perfil ondulado en lamas verticales de madera recuerda a una hilera de barricas). Un ejemplo de nueva generación que ha sabido ligarse al 'terroir' singular de Rioja Alavesa. Si todavía no la conoces, organizan tours privados por el viñedo que incluyen una cata dirigida.

¿Dónde está Ysios?: Laguardia. Álava.

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11. Sommos (Huesca)

Bajo ese prisma futurista de vidrio y acero en el corazón de Somontano se oculta el auténtico diseño: una bodega bioclimática que aprovecha la pendiente del terreno para la elaboración del vino (por gravedad), reconocida como una de las maravillas arquitectónicas del mundo del vino. El viñedo que la rodea se puede visitar a pie, a caballo o en Segway bajo reserva. 

¿Dónde está Sommos?: En Barbastro. Huesca.

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