Khadija Saye murió en el 2017 con sólo 24 años, en el incendio de la torre Grenfell, junto a su madre. En la tragedia de este edificio de viviendas sociales del Reino Unido perdieron la vida setenta personas, pero también se quemó buena parte de su obra. La artista gambiano-británica había encontrado en la fotografía un espacio para pensar y contar su realidad: las imágenes que capturaba hablaban de la diáspora, de la identidad y las creencias de una experiencia personal pero que a su vez es universal.
Esta exposición que acoge el Monestir de Pedralbes (este año, de celebración por sus 700 años de historia) es la primera retrospectiva mundial y, a la vez, la primera presentación de la obra de Saye en España. Se expone la serie 'Dwelling: in this space we breathe', una serie de retratos realizados con la antigua técnica del colodió húmedo, que pudieron verse en el Pabellón de la Diáspora de la Bienal de Venecia de 2017, donde Khadija Saye fue la participante más joven.

