De 'Treme' a 'Game of Thrones': ocho bares para los amantes de las series

Motoristas, blues, Ley Seca... Tomarse una copa en estos bares es como pasar un rato dentro de tu serie favorita
Sons of anarchy
Sons of anarchy
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A la prensa nos encantan las frases fáciles y con gancho: desde el auge de 'Mad Men', se puso de moda escribir eso tan chabacano y barato de "una coctelería donde sentirse como Don Draper" (se sienta como se sienta Don Draper). Ante la decadencia y repetición del Hollywood 'mainstream', nadie duda ya que las series son el nuevo cine. Así que si queréis vivir vuestra película favorita por capítulos, aquí os sugerimos unos cuantos bares donde vuestros personajes favoritos ocuparían la barra sin problemas.

Game of Thrones
Game of Thrones

Game of Thrones

icon-location-pin Ciutat Vella

'Game of Thrones' ha triunfado por su ajustada realidad de fantasía y verosimilitud: dragones, sangre y sexo, intriga política y retales de saga nórdica y de Tolkien. Y esta mezcla de realismo y fantasía también la encontramos en el Bosc de les Fades: si rascas un poco bajo su aspecto de bosque lleno de ninfas, elfos y ruidos misteriosos, encuentras a guiris requemados y sandalias a tutiplén. Claro que si aprovecháis cuando se apaga la luz de golpe para arrimaros a la finlandesa de al lado, siempre le podéis decir que ha sido un espíritu del bosque. Allí creen en ellos.

 

Boardwalk Empire

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

Recuerda a uno de esos bares clandestinos que había en Chicago durante la Ley Seca. O sea que no hay que esforzarse demasiado para imaginaros que estáis en el antro de Nucky Thompson en 'Boardwalk Empire'. Para entrar en el Milano Cocktail Bar, tenéis que acceder a una especie de subterráneo y bajar unas escaleras en penumbra que aumentan la excitación del hígado a medida que llegáis a vuestro destino. Una vez dentro, descubriréis un espacio muy amplio, con butacas rojas y luces tenues que ponen la rúbrica a una deliciosa estética de los años 40. ¡Y buen jazz en vivo!

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Lost

icon-location-pin Sant Martí

Los 'losties' barceloneses tienen el consuelo que siempre les quedará el Bharma. Su propietario, Rafael García, montó el bar “porque quería hacer un bar temático pero que fuera original”. Lo erigió durante la segunda temporada de la serie, antes que se desatara la histeria. Y tuvo momentos de gloria: había noches en las que 200 personas se reunían para ver la serie. De los días de ansiedad made in J. J. Abrams, es testigo la cola del avión clavada en la vegetación, una reproducción de la escotilla y todas las paredes recubiertas de rocas de cartón-piedra. Y también una foto firmada de cuando Jorge Garcia, el gordito Hurley, les visitó.

Carrie Brownstein and Fred Armisen
Photograph: Chris Hornbecker
Restaurantes, Cafés

Portlandia

icon-location-pin El Gòtic

El adjetivo 'hipster' está gastado de tanto usarlo –en realidad ahora se podría decir que un 'hipster' es alguien que quiere formar parte de una contracultura sin ninguna otra ideología que no sea el consumo cultural– pero se puede revalorizar si vemos esta sátira hiriente sobre una pareja de Portland y sus contradicciones para llevar una vida ecológicamente comprometida y políticamente correcta. Si vais a tomar un café o a desayunar al Satan's Coffee Corner, os sentiréis como en uno de sus episodios: la parroquia es una pasarela de la escena barcelonesa más 'in': zapatos con calcetines cortos a 'puntapala', barbas selváticas, tatuajes vintage... Pero sobre todo encontraréis uno de los mejores cafés que se pueden beber en España.

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Treme

icon-location-pin Sants - Montjuïc

Nueva Orleans es un sitio pobre, violento y musical: estas tres circunstancias se juntan en la magistral serie 'Treme', un mosaico de la vida en The Big Easy tres meses después del huracán Katrina, un reflejo magistral de la cuna de la música afroamericana. Sants no es ni pobre ni violento, pero sí que es un barrio combativo y popular. Si vais a tomar unas copas –o mejor, unos bourbons– al Honky Tonk Blues Bar estaréis en contacto directo con la tradición negra: su propietario es el veteranísimo Blas Picón (cantante y armónica de los Nu Niles, Lazy Jumpers, The Junk Express), experto en blues y en whisky. Madera, calidez, blues en todas sus variantes y buenas actuaciones en vivo.

Bares y pubs, Bares deportivos

Sons of Anarchy

icon-location-pin Sant Antoni

Se podría decir que 'Sons of Anarchy' es la versión motera de 'Los Sopranos': la cotidianidad de un clan familiar mafioso, aliñada con dosis de traiciones, ultraviolencia, sexo, droga, motos y rock and roll. En el Paddock, el bar de motos por excelencia de Barcelona, solo encontraréis la parte del amor al medio de transporte. Este es el sitio ideal para intercambiar consejos, planificar excursiones o encontrar compañeros de salidas de fin de semana. Conviven pacíficamente los locos de la Harley con el resto. Ahora bien, si queréis una experiencia motera más 'hardcore', solo tenéis que ir a la sede de los Hell's Angels barcelonins a preguntar cuáles son los requisitos de admisión.

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Bares y pubs, Bares nocturnos

Verano Azul

icon-location-pin El Gòtic

La ridiculez sentimental de la nostalgia de quienes estuvieron solo se ve igualada por la ñoñería de los nostálgicos de un tiempo que no vivieron. Un buen ejemplo es la gente que todavía disfruta con 'Verano Azul' y los interminables veranos de aquella España postfranquista donde el pelotazo 'pepero' todavía ni se olía. Parece que hubiera durado quince veranos, pero solo fue una temporada. En el Polaroid, un exquisito mausoleo lleno de recuerdos ochenteros, incluso a veces proyectan algún capítulo de aquella época en la que ni el Piraña era profesor de Telecos ni Pancho se alimentaba la vena con china blanca. Curiosamente, los jóvenes del Telón de Acero aprendieron sobre el sexo y la amistad adolescente con esta serie, que era de las pocas que dejaban emitir.

Bares y pubs, Coctelerías

Mad Men

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Admito que no he visto 'Mad Men', una serie que por consenso se considera una de las mejores de la historia de la televisión. Pero qué queréis que haga, la premisa me seduce muy poco: me importa un rábano si un publicista repeinado se bebe tres botellas de bourbon o, si, después de la ingesta, cae en la tentación de ponerle los cuernos a la parienta con la secretaria. Sí, ya sé que trata sobre el macho alfa, la alienación del hombre moderno, el consumismo, es una maravilla visual y todo eso, pero es que me da pereza. Ala, ya lo he dicho: lapidadme virtualmente. Pero si vais al Solange –excelente coctelería con un pie en la tradición y otro en la modernidad– beberéis maravillas como el Stardust, un cóctel inspirado en James Bond que mezcla whisky, bosque y dulzura. Y quizá conseguiréis "sentiros como Don Draper". O quizá incluso mejor.

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