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Comentarios homófobos: crimen y castigo

Por
Maria Jose Gomez
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Es fascinante que en el siglo XXI, en la época 2.0 en la que el aleteo de una cuenta de Twitter en China se convierte en un huracán en cuestión de minutos entre los tuiteros de todo el mundo, todavía haya locos que sigan haciendo comentarios homófobos, racistas, machistas o contra cualquier otro colectivo de seres humanos que ellos, por algún esperpéntico razonamiento, consideran inferior. Precisamente, si tiene una virtud la viralización es que a menudo estos comentarios provocan la reacción que se merecen. El último ejemplo de la lista de tontos es el DJ lituano Ten Walls que ha sido expulsado del Sónar por sus comentarios contra la comunidad LGBT.

También en el terreno musical, pero en esta ocasión en el de la música clásica, la Ópera de Sidney despidió a la soprano Tamar Iveri hace un año después que las marchas gays en su país provocaran una reacción alérgica de especial virulencia en su Facebook. Juzgad vosotros mismos: “Yo me sentía profundamente orgullosa porque la sociedad de Georgia acostumbraba a escupir a estas marchas. Por favor, detengan con mucho vigor los intentos de llevar las masas fecales de Occidente a la mentalidad de la gente a través de medios propagandísticos”. Aunque borró el post de su muro y pidió perdón, Iveri se quedó sin interpretar a Desdémona en el Otelo de Verdi que tenía programado el auditorio australiano.

También Los Chunguitos, haciendo honor a su nombre, profirieron comentarios que harían sonrojar a un neandertal con frases míticas como: "Puedo tener un hijo muy feo, enano, bizco... Pero maricón o lesbiana no lo quiero”. Olé tú. Los rumberos tuvieron que abandonar la casa de Gran Hermano Vip y luego, claro, vinieron los desmentidos y las disculpas. Ellos, aseguran, no tienen nada en contra de los homosexuales: '¡Que vivan los gays!'

Ni Eurovisión, que ha enganchado a la televisión a generaciones de gays y lesbianas, ha conseguido ahorrarse el chorreo homófobo ¿Os acordáis de Conchita Wurst? Pues uno de los favoritos de la edición del año pasado era un armenio que respondía al nombre artístico de, cuidado que duele, Aram MP3. Cuando le preguntaron sobre Wurst respondió: "Acabo de darme cuenta que estaremos en el mismo escenario, ya que como parte de Eurovisión todos los representantes tendremos que interpretar una canción juntos. Si quieren saber mi posición, cuando paso por Kom Aygi –un parque del centro de la capital armenia frecuentado por gays y lesbianas– acelero el coche. En este caso, intentaré aguantarlo como pueda". No es difícil imaginar que muchos votantes recordaran sus comentarios y finalmente Conchita le pasó la barba por las narices y ganó el concurso con la épica y melindrosa 'Rise like a phoenix'.

 


La lista de personajes públicos, ya sean políticos, deportistas o artistas, que la han cagado es más extensa que su materia gris. Si no fuera porque son altamente ofensivos podrían resultar incluso graciosos por la ridiculez de las barbaridades. Lo dejamos aquí... De momento.

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