Cine de terror y de gánsteres, blaxploitation pulp a ritmo de blues. Vampiros y sensualidad, vudú y ley seca, casquería, Ku Klux Klan y clubs clandestinos. Dos, tres o cuatro películas en una. Ryan Coogler y Michael B. Jordan, director y actor fetiche que recuperaron la magia del primer Rocky en Creed, dan un salto adelante y sirven una obra de género(s) que trasciende el cine-espectáculo con audacia y ambición.
Años 30, en el sur del Mississippi, entre campos de algodón que recuerdan que la esclavitud no quedaba tan lejos, dos hermanos gemelos vuelven a casa dispuestos a gastarse el dinero ganado en el Chicago de la prohibición en un bar donde ahogar las penas con whisky y escuchar música de la buena, abierto hasta que salga el sol. Con inesperados giros de guion, Los pecadores remata la capacidad de sorpresa con una escena musical que nos deja boquiabiertos: mientras suena I lied to you, las fronteras temporales se rompen y se realiza un recorrido en plano secuencia que va del blues de los años 30 a los DJ de hoy, pasando por percusionistas africanos o figuras del hip hop. Cine extraordinario disfrazado de horror sobrenatural que nos invita a disfrutar sin prejuicios hasta que los créditos terminen, y más allá. Esperad hasta el final, que hay (todavía más) sorpresas.
Dir.: Ryan Coogler (EE. UU., 2025). 137 min.

