Un director de cine que vive distanciado de sus dos hijas desde su divorcio, cuando ellas eran niñas. Ahora, con la muerte de la madre, reaparece en sus vidas y llega con una propuesta para una de ellas, una actriz teatral que sufre ataques de ansiedad cada vez que tiene que salir al escenario: que sea la protagonista de su nueva película, un proyecto para Netflix con evidentes toques autobiográficos. Alrededor de esta premisa, Valor sentimental propone una inteligente y profunda disección de la familia y todo aquello que la puede conformar: los traumas, las cuentas pendientes, las heridas abiertas…
En la historia de Gustav y sus hijas hay espacio para hablar del perdón, de la soledad, de las enfermedades mentales y del peso de la herencia. Y con la sombra alargadísima de Ingmar Bergman, que está presente en cada uno de los planos, de las decisiones de guion y del propio dibujo del protagonista masculino: es fácil reconocer rasgos del inmortal director de Fanny y Alexander y El séptimo sello en la figura del personaje que interpreta Stellan Skarsgård. Él es el director de cine respetado y valorado, obsesivo y egocéntrico, por momentos cruel y sin filtros, emocionalmente distante, que trata de reconciliarse con las hijas que abandonó muchos años atrás.
Después de La peor persona del mundo, el cineasta noruego Joachim Trier repite con una magnífica Renate Reinsve y, añadiendo al reparto a todo un descubrimiento como Inga Ibsdotter Lilleaas (ellas interpretan a las dos hermanas), Trier apuesta por un drama familiar con brillantes toques de humor. Ganadora del Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes, Valor sentimental consigue que Joachim Trier se mantenga como uno de los grandes cineastas de nuestros tiempos.
Dir.: Joachim Trier (Noruega, 2025). 135 min.

