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Nuevas delicias en el Born

El barrio 'cool' por excelencia vive una explosión de nuevos restaurantes

Districte Born
©MariaDias Districte Born
Por Ricard Martín |
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El Born, barrio mutante y de moda por excelencia de Barcelona, quiere volver a estar en horas altas. El Marais barcelonés -con el impulso de la inauguración del mercado remodelado, y una bolsa de inmigración 'cool' que echó raíces hace diez años y ya tienen hijos- vive una explosión de restaurantes donde, cosas de la crisis, se han moderado los precios. Adiós a las 'sushi-pijadas' a precios de Carrie Bradshaw: en la nova ola del Born prima compartir, la barra y la comida de calle. Y como siempre, es un placer hacer una criba y mostraros lo mejor.
 
Pequeños cambios poderosos
En Districte Born, en la calle Princesa, Carles Dasilva rechaza llamarse chef: "Yo soy un cocinero y, como todos los que trabajan aquí, un currante de puta madre". También es un creyente desengañado del km 0: "Más que la proximidad, nuestra filosofía es la consecuencia, ser consecuentes", explica. Tiene restaurante en el Papiol -Bar Públic- y huerto, y "el 60 % de la verdura que hay en la mesa es de producción propia, pero hacer más que esto es imposible". Comulga con la estacionalidad vegetal y garantiza que sus tomates son recogidos del día, pero se niega a cerrarse a tener "un jamón de bellota cojonudo o almejas de Galicia".

Aunque si tuviéramos que buscar un eslogan para los platillos y platazos del Districte -todo está pensado para compartir - sería el del Capità Enciam: los pequeños cambios son poderosos. Dasilva no sabe si es creativo o no, pero aplica pequeños giros a los platos que nos hacen la boca agua. Como una ensaladilla rusoibérica poderosa -ajo y jamón de bellota- o una croqueta de pollo a la catalana que es un misil tierno, donde se nota el vino rancio, los piñones y las pasas. La ensalada de los anteriormente nombrados tomates es bestial, y su tortilla de patatas -avisa que se necesitan ocho minutos, hecha al momento -, melosa, con cebolla caramelizada, "es una declaración de intenciones".

Son generosos, y dos personas con un par de tapas -probad las bravas con romesco picante - y una ración de pulpo a la gallega -tiernísimo a base de romper la fibra con chup-chup de cerveza negra- estarán satisfechas. Resumen: para renegar del km 0, Dasilva coge lo mejorcito. Pide que nombremos a todo el equipo; esto no es la tele pero, como cada jueves cocina setenta comidas gratis en el Raval, se lo concedemos: Mireies, Júlia, Miriam, Noma, Eva, Roger, Paco, Mainol, Carmen, Juan, Ali, Sílvia, Jasminhe y Marc; en el Born hacía falta un sitio así.

La milanesa conquistadora
Y si hacía falta un sitio de platillo y proximidad, El Santo del Born también viene a llenar un sabroso nicho de mercado: el del bocadillo argentino. Luciano Orofino -¡gran apellido!-, un cocinero argentino curtido durante quince años en las cocinas de Bravo 24, Arcano, y mil sitios más, ya tiene casa propia en un rinconcito dorado del Born. "Queremos ofrecer un estilo de sándwich argentino porque vemos que hay una falta del tema. Nuestro perfil es competir con las hamburgueserías, no con los restaurantes". Eso sí, su perfil tiene un lado muy bueno: a los clásicos como la milanesa -pollo rebozado o ternera, ensalada o tomate- y el 'choripán', le han añadido 'savoir-faire' culinario. El objetivo, dice Orofino, es que "la gente se coma un plato abundante y dos cañas por menos de quince euros".

A saber: un bocadillo de cordero cocinado a baja temperatura cinco horas al horno, "mantequilla pura", o el de muslo de pollo deshuesado con gruyer. Muerdo el de entraña -ternera tiernísima, tomate, mezclum, chimichurri- y se cumple la promesa de carne buena y pan hecho a medida. Todos van acompañados con puré o verduras a la brasa. Delicioso. Tienen uno que es la sublimación del Pepito: un bocadillo de entrecot de 200 gramos. Se redondea todo con una selección de tapas cuidadas, y tentaciones como parrilladas individuales a 9,50 euros. Sí, un lugar pensado para el carnívoro à la page.

En la barra
Unos metros más allá, me doy cuenta que el entrañable bar El Granuja se ha convertido en Número Nueve, una pequeña barra de diseño con una carta centrada en las tapas asiáticas y coctelería imaginativa. El encargado me informa que la propiedad es la misma, pero decidieron darle un cambio de aires al local. El menú de mediodía, (8,10 euros) pinta bien y el pork bun es muy  bueno. Muy cerca vemos que el auge del vermut se ha concentrado en Bormuth, bar de estética de madera, vermut de tirador y tapas muy competentes. Las albóndigas -sumergidas en un caldo espeso, contundente- y los buñuelos de bacalao son dignos de mención (como también que pides un poco de pan para untar y te traen un servicio completo de media barra ¡a dos euros!).
 
Comida de calle
Y un poco más arriba, abundan nuevos lugares de comida italiana, en medio de la variedad de la calle. En Santa Piadina (Allada Vermell, 19. T. 93 004 51 53) despachan lo que su nombre indica, pero con recetas inusuales, como la de pollo a la parrilla, mozzarella, queso de cabra y patata confitada. Y en la puerta de al lado, en La Placeta (Allada Vermell, 17. T. 93 140 88 67), un amabilísimo florentino despacha focaccias rellenas o con cobertura, y también exquisiteces como los canelones de espinacas con bechamel de requesón, saquitos de pera y gorgonzola, pasteles caseros y un tiramisú muy tentador. Todo con un precio que no supera los 4,50 euros.

Más información

Restaurantes

Districte Born

Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
3 de 5 estrellas

Carlos Dasilva es el cocinero/ideólogo de este excelente bar de tapas y platillos que defiende, siempre que sea posible, el uso de producto de proximidad (aunque esto no implica dejar de usar jamón ibérico o marisco gallego). Toda su carta está pensada para compartir, y podemos encontrar sorpresas como un pulpo al horno a la cerveza negra, o unas croquetas de pollo 'Pota blava' a la catalana donde se notan los piñones y las pasas.

Restaurantes, Argentina

El Santo del Born

Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
3 de 5 estrellas

Dos cocineros argentinos regentan este pequeño y lindo espacio donde lo que manda es la buena carne, sobre todo en formato bocadillo. Podemos encontrar sándwiches gourmet argentinos, con la dignificación del bocadillo de milanesa, y reformulaciones de clásicos como un brutal bocadillo de 'entraña' (ternera tiernísima, tomate, mezclum, chimichurri). ¡Os podéis comer incluso un bocadillo de entrecot!

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Bares y pubs, Bares de tapas

Número 9

Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Donde estaba el entrañable Bar El Granuja, ahora se encuentra esta barra con mesas centrada en las tapas asiáticas. Al mediodía el menú no está nada mal, y por la noche podéis acompañar vuestro 'pork bun' y los fideos con cócteles imaginativos.

Bares y pubs, Bares de tapas

Bormuth

Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Bar con estética llena de madera, vermut de tirador y tapas competentes. Las albóndigas -sumergidas en un caldo espeso, contundente- y los buñuelos de bacalao son dignos de mención. Buena comida, los propietarios son los mismos que los de Pim Plam Plats.

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