Consejos para salir a correr en invierno en Barcelona

Salid a correr por Barcelona sin sufrir por el frío siguiendo todos estos consejos

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Enfermos del running, ¡ya estamos en invierno! ¡Decidlo con alegría! Ni el frío, ni el viento ni la oscuridad deben ser motivo para detenerse y dejar de sumar kilómetros. Hablamos con Jes Bonet, embajadora de Salomon City Trail y entrenadora de Run4you y os explicamos los ingredientes necesarios para correr en invierno sin sufrir.

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Horarios

¿Agenda y reloj a punto? Jes opina: "El horario ideal es al mediodía, pero evidentemente no está al alcance de la mayoría de la población, ya que a esas horas trabaja. Deberíamos intentar, pues, no salir ni muy tarde ni muy temprano que es cuando la sensación de frío es mayor", dice. Vamos, que si os ponéis las zapatillas por la mañana, hacedlo a partir de las ocho y por la noche, no más tarde de las diez.

Equipamiento

"Imprescindible, guantes". Si os preguntáis qué partes del cuerpo debemos proteger más del frío la respuesta es clara: manos y pies. Y, también, un pañuelo o buf para tapar bien el cuello. "Tenemos que salir a correr como si fuéramos una cebolla". Es decir, capas, capas y más capas. "Ligeras, eso sí". Una buena opción, dice Jes, es llevar una camiseta técnica de manga corta y encima una de manga larga que nos podamos quitar cuando tengamos calor: "¡Nos la atamos a la cintura y listos!". Eso sí, si antes de salir de casa notamos que hace viento, la solución es fácil: "un cortavientos".

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Rutas bien iluminadas

La oscuridad viene de la mano del invierno. Por la mañana, el sol nos saluda hacia las ocho y por la tarde, antes de las seis ya se esconde. ¡No os agobiéis! Podéis optar por rutas bien iluminadas: "La zona del frente marítimo, junto a las torres Mapfre, es una de las mejores opciones. Está bien iluminada y podemos hacer carrera continua sin encontrarnos con semáforos. Otra opción es la Diagonal, desde Francesc Macià y terminando en el Parc de Cervantes, donde también hay luz. Además, siempre podemos ir a la Ciutadella donde más o menos también se ve bien. Si no, siempre nos quedará correr por las diferentes calles de la ciudad, donde encontraremos farolas pero, eso sí, también semáforos, tráfico y cruces de calles. Para quienes les gusta correr cerca de la montaña, lo mejor es acercarse hasta el Paseo de las Aguas o Collserola, pero siempre con frontal", explica Bonet.

¡Calentamos!

Esto no es ningún secreto, es básico. Calentar siempre es importantísimo. En invierno, aún más. "Debemos hacer un buen calentamiento, primero con ejercicios de movilidad articular y después un rodaje de unos 10 o 15 minutos, dependiendo del tipo de entrenamiento que nos hayamos propuesto hacer a continuación. Así es como la musculatura entrará realmente en calor y evitaremos lesiones". Hecho el calentamiento, si os toca entrenar haciendo series, escuchad una recomendación más. Entre una y otra, que la recuperación no se base en estar 2 minutos parado: "Haced un trote muy suave, una recuperación activa. Como si estuviéramos parados, pero haciendo lo mínimo para que no nos baje tanto la temperatura".

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¿Respiraramos por la nariz?

Buscando por la red, encontramos un gurú que decía que la solución a todos los males que nos trae el frío era... respirar por la nariz, porque si el aire entra por allí, se calienta antes de llegar a la garganta. "La teoría está muy bien, pero si haces un ejercicio que requiera cierto esfuerzo, si solo respiras por la nariz, no podrás hacerlo. Una opción es taparte la nariz y la boca con un pañuelo. Así, el aire no entra tan de golpe ni tan frío", nos aconseja Jes. Aunque ahora, con las mascarillas, todo cambia un poco.

¿Nos hidratamos?

¿Qué ocurre? Pues que la temperatura es más baja, sudamos menos y creemos que esto de la hidratación es solo cosa de los veranos... ¡Mentira! "Perdemos la sensación de que necesitamos hidratarnos, pero el cuerpo lo necesita igualmente. Estamos haciendo ejercicio, sudando y perdiendo sales minerales. Aunque no tengamos la necesidad de beber, lo tenemos que hacer". Ah, y un apunte más: si por lo que sea un día el mundo se vuelve aún más loco y nos encontramos con temperaturas más frías que las de Siberia... ¡Habrá que aumentar la ingesta de calorías!

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Al terminar... ¡cambio de ropa!

Termináis el entrenamiento, empezáis a charlar y os vais camino del metro, la moto etc. para volver a casa. ¡Ojo! Antes, haced un cambio de ropa. "Justo cuando se acaba el entrenamiento es muy –¡muy!– recomendable cambiarse la capa que llevas tocando tu cuerpo porque está húmeda y, rápidamente, el sudor se enfría y, entonces, es cuando te enfermas porque te entra el frío en el cuerpo". 

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