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Only lovers left alive

Las 20 mejores películas de vampiros

Los films más exitosos de la historia del cine sobre el mito del conde Drácula y los chupasangres. ¡Cuidado con el cuello!

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Desde el 'Nosferatu' de Murnau a la 'Història de la meva mort' de Albert Serra, la historia del cine está llena de películas que han hecho del mito del vampiro material cinematográfico de primera magnitud. Divertidos, sofisticados, terroríficos, entrañables, en dibujos animados... Los chupasangres son unos de los personajes que más y mejor se han representado en la gran pantalla. Cargados de crucifijos y de ajos, nos propusimos seleccionar los 20 mejores films de la historia del cine sobre vampiros. Aquí los tenéis ordenados cronológicamente. Miradlos a través de la pantalla, pero no les invitéis a entrar en vuestra casa. 

NO TE LO PIERDAS: Nueve títulos de literatura vampírica.

1. Nosferatu

F.W. Murnau, 1922

Friedrich Wilhelm Murnau fue el primer director que vio las enormes posibilidades cinematográficas de ‘Drácula’, la novela que Bram Stoker publicó en 1897. Por eso decidió adaptarla, a pesar de no contar con los derechos de la obra. Hizo un cambio aquí y otro allá –en vez de conde Drácula el vampiro se llama Orlok; la plaga no se desata en Inglaterra, sino en Alemania...– pero la historia era la misma. Tanto es así que la viuda de Stoker ganó el juicio que interpuso a la productora, la cual fue condenada a destruir todas las copias de la película. Por suerte para la historia del cine, las copias ya estaban repartidas por todo el mundo y gracias a eso nos podemos horrorizar al ver esta joya del expresionismo alemán. –María José Gómez

2. Drácula

Tod Browning, 1931

Antes de que existiera la Hammer, con su arsenal de castillos de cartón-piedra con telas de araña, mucho antes de John Carpenter y sus ríos de sangre, del aliento putrefacto de la niña de 'Déjame entrar' y de muchas otras derivas del cine de terror, hubo una generación de actores distinguidos que se dedicaron a dar vida a toda clase de monstruos de ultratumba. Claude Rains fue el hombre invisible. Boris Karloff fue Frankenstein. Y Béla Lugosi fue Drácula, vampiro y aristócrata de cara blanca y un cabello tan estirado como las cuerdas de un violín, criatura de la noche que desafiaba a sus víctimas con dos ojos encendidos como los faros de un Rolls. El de los colmillos más afilados, los dedos más largos y la sonrisa más abominable. Aquel que entraba en la habitación de las vírgenes por la ventana, como una sigilosa ráfaga de viento. Se nota la mano de Tod Browning, que en aquella época ya tenía el gusto colegiado para las películas de género. Justo un año antes había estrenado aquella espectacular animalada que se llamaba 'Freaks'. –Josep Lambies

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3. Vampyr

Carl T. Dreyer, 1932

Confiamos que el nombre de Dreyer os suene más que por el homenaje que le hicieron los Mishima en el videoclip de 'Tot torna a començar'. Maestro del cine danés, inspiración de Lars von Trier en películas más misticoides como 'Breaking the waves' y usuario privilegiado de la inmensa maquinaria de la mitología vampírica. Si lo recordáis, su 'masterpiece' 'Ordet' acababa con una muerta resucitada mordiendo la oreja de su marido cuando apenas se había separado del féretro. Pero no queremos hablaros de 'Ordet', sino de 'Vampyr', una historia de niebla nórdica y molinos, con brujas y sombras que campan libres, sin propietarios, una película de terror gótico con todas las de la ley que todavía hoy, 80 años después de ser rodada, os pondría los pelos de punta. ¿Quién, en este mundo de tinieblas, se atrevería a hacer de Jonathan Harker? –Josep Lambies

4. Drácula

Terence Fisher, 1958

Esta sí que lleva el sello Hammer hasta en el reverso de la dentadura postiza de Christopher Lee. En esta sí que hay sangre sospechosamente parecía al kétchup, rubias con tirabuzones y camisones de cuello alto que parecen la versión casta de Brigitte Bardot, ataúdes de formica, murciélagos de felpa con dos botones de nácar por ojos y unos colores vivos como el fuego del infierno. Es de una opulencia que enamora. Tiene poco que ver con la austeridad monacal del vampiro que ha creado Albert Serra, pero Bram Stoker hubiera estado muy orgulloso. O no. ¿Qué más da? Somos muchos los que escuchamos el nombre de Drácula y automáticamente nos viene a la memoria una imagen de esta película, como si fuera una estampita de la Madre de Dios de Lourdes. Amén. –Josep Lambies

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5. El baile de los vampiros

Roman Polanski, 1967

El joven y talentoso director polaco Roman Polanski decidió dar el salto a América con una parodia alocada de las películas de Drácula, en la que él mismo interpreta al ayudante del profesor Abronsius, una especie de Van Helsing que chochea. También aparecía un joven vampiro que prefiere el cuello de los jovencitos al de las vírgenes y una moza interpretada por Sharon Tate, que acabaría siendo su mujer, que era tan guapa que hacía caer las dentaduras. El resultado fue una comedia divertidísima, con momentos especialmente hilarantes, como el del baile al que hace referencia el título, que le abrió las puertas del mercado norteamericano.–María José Gómez

6. Vampir cuadecuc

Pere Portabella, 1970

Para que luego digan que en el Mediterráneo no tenemos ni idea de la vida de los chupasangres, aquí va un clásico dirigido por Pere Portabella, el Murnau de Figueres, reconsagrado artífice de aquella fantasía surrealista que se llamaba 'El silenci abans de Bach'. Lo más curioso de todo es que 'Vampir cuadecuc' no es otra cosa que el 'making of' de una segunda película, 'El conde Drácula' de Jess Franco, madrileño que pasará a la historia como una especie de Jacques Tourneur ibérico, tío del escritor  Javier Marías y director de films de género de extensa reputación como 'La muerte silba un blues' o 'La mano del hombre muerto'. En la península no hemos tenido a ningún otro como Jess. Es  cierto que Vicente Aranda hizo sus tentativas de acercarse al cine de vampiros en la época del destape, pero su único interés era eso de 'épater le bourgeois' enseñando mucha teta. En cualquier caso, Portabella vio en su colega un filón que hubiera sido de idiotas dejar escapar. Además, el Drácula de Jess Franco era ni más ni menos que Christopher Lee, ¡la estrella de la Hammer! –Josep Lambies

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7. Nosferatu, vampiro de la noche

Werner Herzog, 1979

La segunda colaboración Herzog-Kinski, uno de los tándems más geniales e inquietantes de la historia, dio como resultado una película aterradora y extraña. El director alemán no tomó como fuente el libro de Bram Stoker sino que hizo un homenaje personalísimo, como toda su filmografía, del clásico de Murnau. Klaus Kinski transfigurado en el conde Orlok consigue dar incluso más miedo que Max Schreck, mientras que Bruno Ganz nos hace sufrir durante toda la película en el papel de agente inmobiliario Jonathan Harker. Advertencia: el film puede generar graves problemas de insomnio: las garras de Orlok se clavan en el subconsciente. –María José Gómez

8. Salem's lot

Tobe Hooper, 1979

La incursión literaria más exitosa de Stephen King tuvo una afortunada correspondencia fílmica –en formato de serie de televisión– de la mano de Tobe Hooper. (Sí, el director de 'La Matanza de Texas'). Aunque sea una TV movie, la categoría es de cine de primera: un espléndido David Soul –¡sí, el Hutch de 'Starsky & Hutch'!– encarna a un escritor que vuelve a su pueblo en busca de inspiración. Lo hace al mismo tiempo que un siniestro anticuario (James Mason) alquila una mansión que de pequeño le provoca pesadillas al escritor. Poco después, los vecinos empiezan a desaparecer. El film es King del bueno en estado puro: o cómo el horror sobrenatural aparece de golpe, camuflado en la cotidianeidad. Evitad el nauseabundo remake del 2004 protagonizado por Rob Lowe. –Ricard Martín

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9. El ansia

Tony Scott, 1983

La adaptación que Tony Scott hizo de la novela homónima del mito de los chupasangre es el epítome del glamur ochentero versión vampírica. Barroco hasta la médula, el gran atractivo del film es tener en un mismo metraje a Catherine Deneuve, David Bowie y Susan Sarandon, y sobre todo la escena lésbica entre la Deneuve y Sarandon, con lametones en los pezones que tienen 'The flower duet' de 'Lakmé' como banda sonora. En general, un enorme videoclip que apela más al morbo que al miedo. Prestad atención porque en los créditos iniciales aparece Bauhaus interpretando 'Bela Lugosi's dead'. –María José Gómez

10. Vampiros en la Habana

Juan Padrón, 1985

Clásico absoluto del cine iberoamericano de animación, 'Vampiros en la Habana' fue el segundo largometraje del director cubano Juan Padrón. Irreverente y divertida, explica la historia de dos facciones de chupasangres –los instalados en Chicago, organizados en la Capa Nostra, y los europeos, que forman el Grupo Vampiro– que se enfrentan en Cuba para hacerse con el vampisol, una fórmula que les permite exponerse al Sol como lagartijas. Vampiros, gánsteres y revolución a ritmo de salsa. –María José Gómez

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11. Noche de miedo

Tom Holland, 1985

Sin ningún tipo de duda, este espléndido film es al cine de vampiros de los 80 lo que fue 'Retorno al futuro' a la ciencia-ficción: un título emblemático y refrescante, apto tanto para el consumo adolescente, y que con el paso de los años no ha perdido ni un ápice de encanto. Entre ceja y ceja de un adolescente fascinado por el cine de terror, se mete la idea que su nuevo y seductor vecino es un vampiro. Desafortunadamente para él, sus sospechas no son idioteces de adolescente. En su cruzada para desenmascararlo, busca la ayuda del presentador de su programa favorito de terror, un fabuloso Roddy McDowall. Por cierto, muy recomendable el 'remake' de hace un par de años con Colin Farrell haciendo de vampiro sexy. –Ricard Martín

12. Los viajeros de la noche

Kathryn Bigelow, 1987

Una vuelta de tuerca que abandona la mitología seductora y romántica del vampiro tradicional: aquí no son aristócratas decadentes, sino que son una mezcla de motoristas e indigentes que recorren el culo del mundo de Estados Unidos en una furgoneta con los cristales tintados. La cosa se complica cuando añaden a su club a un joven granjero que se ve forzado a escoger entre la vida eterna –sometido a un vampiro anciano– o su familia mortal. Como suele pasar en las películas de Bigelow, disfrutamos de una mirada nueva y refrescante de un tema antiguo.–Ricard Martín

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13. Drácula de Bram Stoker

Francis Ford Coppola, 1992

Antes de que Coppola perdiera el norte como cineasta, firmó esta plástica adaptación de la novela que inventó el concepto clásico de vampiro que hemos disfrutado y sufrido hasta no hace mucho, el ser seductor y sexual capaz de corromper a las doncellas más puras con su mortal atractivo. 'Drácula de Bram Stoker' se presentaba como una adaptación fiel de la obra donde empezó el mito del vampirismo en la cultura popular, con un Gary Oldman con pelucas delirantes consagrado como una estrella, y una Winona Ryder en la cima de su carrera, cuando era la novia de América en clave gótica. La escena en la que el conde lame a escondidas una gota de sangre de una navaja de afeitar es uno de los iconos del cine de los 90. –Marta Salicrú

14. The addiction

Abel Ferrara, 1995

El vampirismo como adicción. Vampiros que se comportan como yonquis y tienen dudas existenciales. Abel Ferrara estrenó este film, protagonizado por tres actores fundamentales de los años 90 – Annabella Sciorra, Christopher Walken y Lily Taylor–, el mismo año que su majestuosa 'El funeral'. Oscuro como una noche sin luna, el film se rodó en blanco y negro y quería ser una reflexión sobre la condición humana y su predisposición al pecado. Ferrara en vena. –María José Gómez

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15. Vampiros de John Carpenter

John Carpenter, 1998

Este film abona la tesis que, en realidad, el 90% de las películas de Carpenter son westerns disfrazados. En este caso, los buenos de la película son unos caza vampiros de lo más macarra –poderoso James Woods–, que trabajan a sueldo del Vaticano. Su objetivo es detener a un poderoso chupasangres antes que consiga un talismán que lo haga omnipotente. Los aciertos son muchos: unos diálogos impagables (“Padre, ¿la tenía dura cuando le ha clavado la estaca al vampiro”?), escenas de una tensión insoportable y la amistad traicionada del western crepuscular de telón de fondo. –Ricard Martín

16. 30 días de oscuridad

En un pueblecito de Alaska, cercano al Círculo Polar, una vez al año la noche dura 30 días seguidos. Esta, claro, será la oportunidad que aprovechará una tribu de vampiros para hacerse con el control de la población y montar una masacre. Esta adaptación del cómic homónimo de Steve Niles la clava, en todos los sentidos: los vampiros no es que sean realistas, es que son fieras salvajes sedientas de sangre. Y da muuuucho miedo: a diferencia de lo que es normal en el género de terror, aquí la gente no hace tonterías. ¡Y la palma igualmente! –Ricard Martín

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17. Déjame entrar

A los vampiros, para poder cruzar el umbral de una casa, se les debe invitar. De aquí el título de la brillante adaptación que el sueco Tomas Alfredson hizo de la novela fantástica homónima de John Ajvide Lindqvist. La película revolucionó Sitges 2008, donde se llevó el premio Méliès de Oro a la mejor película europea de género fantástico que otorga cada año la Federación Europea de Festivales de Cine Fantástico. Y es que pocas películas son capaces de helar la sangre, inflamar el corazón y desarmar torrentes en los lagrimales a la vez como esta terrorífica historia de amor puro entre Oskar, un niño de 12 años, y Eli, que aunque aparente su edad es una vampira centenaria. Es tan buena que hace prescindible el 'remake' norteamericano que dirigió Matt Reeves en 2010. Lo mejor que nos ha llegado de Suecia desde Ikea. –Marta Salicrú

18. Thirst

Chan-wook Park, 2009

Solo el director de 'Oldboy' podía dirigir esta historia sobre un sacerdote, más bueno que el pan, que se convierte en vampiro y acaba atrapado por una chica tan bonita como insaciable. El humor negro, una fotografía espectacular, escenas de violencia marca de la casa  y un final apoteósico hacen de esta película un 'must' del género. –María José Gómez

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19. Byzantinum

Neil Jordan, 2012

¿Quién necesita volver a ver a Tom Cruise haciendo de Lestat con peluca rubia? Si queréis ver una peli de vampiros de Neil Jordan, pasad de 'Entrevista con el vampiro' (1994), que seguro que ya la habéis visto, y dadle una oportunidad al último film del director de ‘Juego de lágrimas’, que a pesar de dividir a la crítica –como se pudo comprobar en Sitges 2013–, tiene momentos poderosísimos, como los planos de las cascadas que bajan rojas de sangre. En 'Byzantium', dos misteriosas chupasangres, la joven Saoirse Ronan y la voluptuosa Gemma Arterton, se pasan la eternidad huyendo. Cuando nos las encontramos en el film, se establecen en un yermo hotel de un igual de yermo Brighton. –Marta Salicrú

20. Only lovers left alive

Jim Jarmusch, 2013

Tilda Swinton es la actriz más inquietante del cine contemporáneo. Tiene expresión de gacela herida, ojos de sádica y una piel que según la luz parece que se le haya dado la vuelta. Era cuestión de tiempo que alguien la convirtiera en un vampiro sediento que va errante por el mundo buscando una gota de plasma con la que refrescarse la garganta. Y fue Jim Jarmusch –o, mejor dicho, el gran Jarmusch– quien se atrevió, quizá porque venía de trabajar con Isaac de Bankolé, otra 'rara avis', en 'Los límites del control', y ya estaba entrenado en el trato de actores psicodélicos. No os explicaremos cuál fue el resultado. Si no pudisteis ver la película en Sitges, a mediados de octubre, tendréis que esperar a su estreno en las salas comerciales. Sólo os diremos una cosa: “Pardonnez-moi?”. Algún día lo entenderéis, seguro, porque estas dos palabras optan a hacerse tan famosas como el “Play it again, Sam” de 'Casablanca'. –Josep Lambies

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