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Aina Clotet: "Me parecía bonito reivindicar los cuerpos no normativos y cómo pueden tener una vida sexual plena"

Hablamos con la actriz y directora de 'Viva', una película que confirma el magnífico lado creativo de Aina Clotet tras el éxito de la serie 'Això no és Suècia'

Àlex Montoya
Escrito por
Àlex Montoya
Editor de cine
Aina Clotet
@AndreaResmini | Aina Clotet
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Se enamoró de la interpretación cuando era muy jovencita y compartía escenas con monstruos del oficio como Josep Maria Pou, Carme Elías o Lluís Homar en la icónica Estació d'enllaç, que marcó a toda una generación de catalanes. Desde entonces ha mantenido una sólida trayectoria como actriz de cine, con películas como Elisa K, Rastros de sándalo y La hija de alguien. Pero Aina Clotet (Barcelona, 1982) siempre había tenido el gusanillo de la creación, siempre había sentido la pasión de la escritura y, en algún momento, vio despertar también la necesidad de dirigir sus propias historias. Hace tres años estrenó la serie Això no és Suècia, y ahora presenta su primer largometraje, Viva: escrito, protagonizado, coproducido y dirigido por Clotet, plantea el viaje de liberación de una dona de 40 años que, en pleno proceso de superación de un cáncer de mama, planta cara a sus miedos a una recaída lanzándose a un carpe diem radical, con decisiones que dejan boquiabiertos a sus amigos y a su familia.

Mezclando el drama propio de la experiencia de la protagonista con toneladas de humor, Viva llega a las salas el viernes 17 de junio con el aval de haber sido seleccionada en la Semana de la Crítica, una de las secciones más prestigiosas del Festival de Cannes, de donde regresó con un premio a su trabajo interpretativo.

Aina Clotet


¿Aún te dura el estallido de energía y alegría que ha significado pasar por el Festival de Cannes?

Estoy muy cansada, porque estoy viajando mucho con la película, pero nunca había sido tan feliz estando tan cansada. No lo sé... lo de Cannes ha sido un sueño. Es realmente impresionante la oportunidad que el festival nos ha dado y el momento que nos está permitiendo vivir. Cómo la película está llegando a otros sitios, cómo está conectando con audiencias internacionales. Que nos seleccionaran entre las mil y pico películas que habían visionado en Cannes ya fue un sueño. Que fuese una de las siete películas a competición en la Semana de la Crítica, y que nos dieran uno de los dos premios más importantes de la sección es un impulso todavía mayor y te abre más puertas. ¡Estoy muy contenta!

Una de las características más relevantes de Viva es la mezcla de comedia y drama que propones. Entre tus grandes preocupaciones estaba encontrarle el tono y que la gente se riera...

¡Sí! Cuando empecé a querer contar historias, ya hace muchos años, una de las cosas que siempre tuve claras es que yo quería hacer comedia. Quería que en mis historias siempre hubiese humor. De hecho, como actriz también me he querido formar ahí: no solo con técnicas más Stanislavski, sino que yo hice clown, por ejemplo. Me ha gustado siempre, lo que pasa es que el humor es muy delicado y siempre da respeto, porque no sabes si conseguirás hacer reír o no. O si ese humor viajará bien. Y entonces, aunque en el guion había mucho drama, la comedia estaba también muy presente. Así que sí, mi obsesión era trasladar ese humor a la pantalla y conseguir que los actores, el montaje, el ritmo, que todo el conjunto estuviese encaminado hacia un lugar que, en algunos momentos, te pudiese hacer reír y te permitiese tomar distancia. Y tuvieses una experiencia ligera dentro del dramatismo de la historia.

Justamente porque es una película que habla de la muerte, la muerte y el miedo a la muerte están muy presentes. Pero el título ya es toda una declaración de intenciones.

El miedo a la soledad y a la muerte, como la dependencia en las relaciones románticas, son temas que, aparentemente, pueden parecer profundos y dramáticos, pero, con la coguionista Valentina Viso, queríamos impregnarlos con una mirada irónica. Siempre nos gusta reírnos, primero de nosotras mismas y después de todo lo que podamos. Porque creo que es una manera de tocar cuestiones difíciles, por eso las quiero explorar como creadora. Y me parece que este equilibrio entre ligereza y drama, entre comedia y tragedia, te lo permite. Al final, la vida es una mezcla de tonos todo el tiempo. Y por eso me obsesiona mucho, porque vas por la calle o coges el metro y pasan mil cosas cómicas y también ves tragedia por todas partes. Me gusta mucho esta mezcla porque siento que realmente es el reflejo de la vida.

Nos gusta reírnos, primero de nosotras mismas y después de todo lo que podamos

El humor sirve de respuesta, de antídoto, ante estos miedos, igual que el sexo y el deseo, que están muy presentes...

Sí, sentíamos que el deseo era la otra cara de la moneda del miedo. Nora es una chica que tiene mucho miedo y que, al principio, no quiere mirar ese miedo de cara. Y por lo tanto se lanza a vivir ese deseo, porque necesita sentirse más viva que nunca, y detrás de ese deseo, al final, tiene que descubrir que debe enfrentarse a los miedos para superarlos. Este es un viaje de liberación, así que la peli necesitaba una temperatura sexual elevada, porque también era la manera de explicar ese miedo profundo que siente y de ver los contrastes, y porque tiene esa necesidad de sentirse viva. También queríamos hablar de la reapropiación del propio cuerpo tras haber pasado una enfermedad como es un cáncer de mama, que le ha causado una mastectomía. Y me parecía bonito también reivindicar los cuerpos no normativos y cómo perfectamente pueden tener una aceptación y una vida plena en el ámbito sexual, que me parece una parte muy importante de la vida.

Este es un mensaje muy potente, sobre el cual todavía hay un cierto tabú, una cierta dificultad también de las mujeres que sufren esto para explorar su sexualidad con libertad y tranquilidad.

Nosotros no queríamos hacer una película que hablara sobre el cáncer, sino sobre la huella que deja ese miedo. Y justamente esa huella, con un cáncer como el de mama, no es solo emocional, también es física. Queríamos reivindicar las segundas oportunidades que te puedes dar a ti misma, el cuerpo de la mujer en plenitud y los cuerpos no normativos: podemos vivir una sexualidad plena seamos como seamos, si nos queremos a nosotros mismos y si encontramos a las personas adecuadas.

Podemos vivir una sexualidad plena seamos como seamos, si nos queremos a nosotros mismos y si encontramos a las personas adecuadas

Encuentro bastante revolucionaria la apuesta de la relación de tu personaje con un chico de 20 años. Al revés lo hemos visto miles de veces...

Yo siempre pensé que la película podría funcionar perfectamente con un chico de 30 y tantos o 40, porque en el fondo se trata de Nora buscando energías diferentes. Y las personas pueden tener muchas energías. Pero el hecho de que él fuera más joven la impregnaba también de otros aspectos, y era más inmediato entender ese vivir el presente de los personajes. Y ese deseo. Y mostrar a estas nuevas generaciones que yo quiero pensar que tienen una aceptación mayor hacia las cosas menos normativas. Pero al mismo tiempo también pienso que Nora y Max se llevan quince o veinte años, y al revés no habría tema de conversación. Ni tan siquiera se mencionaría, pero en cambio se menciona mucho. Siento que aún faltan muchos proyectos que nos muestren este cambio de edad y de roles, porque pasa mucho en la vida real, y siento que al revés lo hemos vivido y lo seguimos viviendo, y lo seguimos normalizando, y forma parte también de la reivindicación de un cambio.

Viva


Otra idea muy interesante con la que juegas en la película es el choque entre el personaje que interpretas, una científica que investiga cómo alargar la vida humana, y el contexto: un planeta que parece tocado de muerte. Viviremos más años, pero... ¿de qué manera?

Sí, creo que la película se vehicula todo el tiempo con dos fuerzas contrapuestas: el deseo y el miedo. Queríamos dar un marco a la película, algo específico. Y justo habíamos pasado en Cataluña una sequía extrema y decidimos crear esta mínima distopía. Distopía es una palabra que le queda un poco grande, porque simplemente hemos subido el volumen de una realidad que, por desgracia, ya existe. En la película, esta sequía extrema provoca cortes de agua. Y, por otra parte, la salud mental está en un primer plano con el personaje de la madre de la protagonista, una psiquiatra que va dando pastillas a todo el que se las pide.

La ciencia conseguirá alargar la vida de las células, y por lo tanto la nuestra, pero ¿qué vida?

Nos parecía interesante hacer el contraste de estos dos polos, pero también el de una dona que busca un balance emocional en un mundo que cada vez está menos equilibrado. Y, además, como científica, busca cómo alargar la vida de las células para vivir más años: por eso nos basamos en unos estudios científicos reales con la asesoría de Núria Izquierdo, del hospital Can Ruti. Me parecía superinteresante que la ciencia parece que sí nos conseguirá alargar la vida de las células, y por lo tanto nuestra vida de aquí a unos años, pero ¿qué vida? ¿Cómo la queremos vivir? ¿Cómo la viviremos en un mundo cada vez más complejo, más difícil tanto a nivel medioambiental como a nivel político, social y de salud mental...

En tu personaje, ¿cuánto hay de homenaje a tus padres médicos, y en particular a un referente de la investigación como es tu padre Bonaventura?

Yo soy muy feliz haciendo mi trabajo, me gusta mucho y siento que es muy vocacional. Pero creo que también habría tenido otra gran vocación, que es la ciencia. Entonces, cuando pensé a qué podía dedicarse la protagonista... ¡bióloga! Supongo que por el hecho de que siempre me ha quedado un poco la frustración de no haberme dedicado a la ciencia, de esta manera podía estar cerca de ciertas cosas que me gustan mucho. Sí, de alguna manera, claro que hay un homenaje a una profesión que respeto, quiero, admiro y que, además, me parece que tiene muchos paralelismos con el cine de autor.

¿Cuáles?

Por ejemplo, lo que se cuenta en la película sobre lo complicado que es investigar, sobre la precariedad que hay y la dificultad de conseguir recursos. Esta investigación de primer nivel que tenemos en nuestra casa pero que también es muy competitiva: para llegar a la primera división tienen que presentar papers y estudios, y pasan por muchas pruebas. Me parecía interesante este paralelismo, y al mismo tiempo me gustaba mucho el estudio que estaban haciendo sobre los retrotransposones [fragments de ADN que tienen la capacidad de copiarse e insertarse en otros lugares del genoma]; es súper interesante cómo se puede combatir el envejecimiento. Me parecía súper bonito ponerlo todo junto.

¿Qué opinan tus padres reales de tus padres en la ficción? La pareja Lloll Bertran-Willy Toledo es sensacional...

No se parecen en nada a tus padres, son muy diferentes [risas], aunque hay algunos guiños. Pero son pura ficción, están muy lejos de cómo realmente son mis padres. Pero les hace mucha gracia y les ha gustado muchísimo la película. Y a mí me encanta haber escogido a Lloll Bertran y a Willy Toledo, porque creo que son dos actores que tienen la comedia dentro desde un lugar muy auténtico. Y que es lo que yo realmente estaba buscando. El personaje de la madre, por ejemplo, desde el guion a mí me fascinaba, pero me daba miedo que no la pudieses querer, porque hay momentos en que es muy dura con Nora. Era importante tener a una actriz que te transmitiera ternura, a pesar de que lo que estaba diciendo fuera duro, y Lloll lo sabe hacer muy bien. Y Willy es un genio, entonces, sí, me encanta que sean ellos.

¿Tuviste claro el hecho de rodar en catalán, a pesar de las posibles consecuencias que pueda tener en la distribución de la película en las salas de fuera de Cataluña?

Creo que no me lo he cuestionado nunca. Cuando decidí empezar este camino creativo, intenté justamente ser lo más honesta posible conmigo misma. Y por lo tanto, lo más honesto conmigo misma es hacer la película en mi lengua, que es el catalán. No se me ha pasado nunca por la cabeza que no fuera así. Ha sido una decisión más emocional que cualquier otra cosa. Y además tenemos la suerte de que también contamos con ayudas para hacerlo. Yo, como espectadora, veo cine de todo el mundo. Y me parece que la riqueza es, justamente, la pluralidad. Nada más bonito que defenderla.

Lo más honesto conmigo misma es hacer la película en mi lengua, que es el catalán

Te lo preguntaba porque todavía tenemos reciente el ejemplo de Balandrau, todo un fenómeno de público en Cataluña pero que, en el resto de España, se estrenó en pocas salas…

Al final, haces las historias desde el corazón y esperas que lleguen al corazón de quien tengan que llegar. Por eso es muy emocionante que se vaya demostrando, con los trabajos de diversos directores y directoras, que hay festivales de primera división como Cannes donde no hay fronteras. Las películas viajan y llegan allí donde tienen que llegar. Creo que es importante que cada historia se haga en el idioma que necesita la historia, en la lengua en la que al director o al creador les apetece contarla. Hemos de defender la pluralidad, pero sobre todo, como mínimo en mi caso, yo lo hago desde un lugar más emocional.

Aina Clotet


Volviendo a Cannes, se me ocurría que si la selección de la película era una palmadita en la espalda para tu lado creador, ganar un premio como actriz también debe generar una cierta satisfacción cuando siempre has dicho que quieres seguir haciendo las dos cosas: dirigir y escribir, pero también actuar. De hecho, ya te pasó lo mismo en Canneseries con Això no és Suècia.

Sí, me hace muy feliz. Y me hizo muy feliz que me escribiera el director de Canneseries para decirme que era la primera persona que había conseguido el premio a la mejor actriz en Canneseries y en el Festival de Cannes de cine. ¡Qué locura! ¡Qué gozo! Evidentemente esto lo he hecho rodeada de gente buenísima a mi lado, que me ha ayudado. Pero me hace muy feliz, entre otras cosas, porque, en el fondo, he intentado arriesgar con los dos personajes. Era uno de los objetivos más claros que tuve, porque es tan complicado levantar los proyectos y han sido tantos años, que cuando llegué a ambos, tanto al personaje de Això no és Suècia como al de Viva, lo que me repetía cada día era: disfruta, equivócate, arriesga. Y me hace muy feliz que, de golpe, la interpretación haya sido premiada. También es verdad que el jurado de la Semana de la Crítica me decía que, para ellos, era una manera de reconocer la película, sabiendo que yo la dirigía. Que les había gustado mucho.

El director de Canneseries me escribió para decirme que era la primera persona que había conseguido el premio a la mejor actriz en Canneseries y en el Festival de Cannes

En cualquier caso estoy súper agradecida, porque sí, yo evidentemente quiero seguir siendo actriz. No quiero tener que elegir entre las dos cosas. Me encanta dirigir, me gustaría mucho poder seguir haciéndolo, seguir contando mis historias. Pero también me gusta mucho estar a las órdenes de otros directores y directoras. Ahora me apetece mucho que me digan "ponte aquí", "haz esto", "la toma es buena"... Que haya otra persona que es responsable de las decisiones [risas]. Me encantaría poder seguir creciendo también delante de la cámara, siguiendo las directrices de otras personas.

La Aina Clotet directora... ¿qué opina de la Aina Clotet actriz? ¿Y la Aina Clotet actriz, qué piensa de la Aina Clotet directora?

[risa] Es muy buena esta pregunta, porque a veces sí que hay como una disociación cuando trabajo entre la Aina Clotet directora y la Aina Clotet actriz. La Aina Clotet directora es muy controladora, mental, supertrabajadora, se lo prepara mucho, y seguramente más miedosa porque tiene menos experiencia. Y la Aina actriz ha sido muy feliz porque me encantan estos dos personajes, el de Això no és Suècia y la Nora de Viva. Siento que con Valentina Viso hemos construido antiheroínas, mujeres imperfectas, que se equivocan, que se levantan, que son resilientes, que tienen buenas intenciones, pero que también son humanas. Hablamos de la condición humana y no siempre es tan fácil hacer personajes que navegan entre todos estos tonos, que en una misma secuencia puedes pasar por tantos sitios. Entonces la actriz está muy feliz de ser libre, además la directora le da libertad [risas]. Le dice: "Va, tira, tira, tira". Creo que hay un pacto de libertad. Soy una persona a la que le gusta mucho controlar las cosas, pero siempre quiero, justamente, intentar dejar de controlar las cosas. Entonces hay siempre algo de aprendizaje en los propios caminos que me propongo, como hacer personajes que me hagan aprender a mí misma. Por lo tanto, la Aina directora quiere que la Aina actriz arriesgue, y la actriz está agradecida a una directora que la deja arriesgar. Creo que tienen una buena relación.

Con 'Això no és Suècia' había gente que venía a decirme que se parecía a mi personaje, y otros me decían que los personajes eran unos imbéciles

Pronto os pondréis con la segunda temporada de Esto no es Suecia...

Sí, sí, ahora estamos haciendo la preproducción, rodaremos en otoño y con muchas ganas de volver a entrar en el universo de estos personajes que también son tan erráticos y tan humanos. La verdad es que no me esperaba el recorrido que ha tenido. Me está pasando un poco lo mismo con Viva y con el hecho de ir a Cannes, aunque todavía no se ha estrenado y no sé realmente cuál será ahora la acogida. Pero con Esto no es Suecia, lo que más me emocionó fue el boca a boca, cómo las personas de la calle realmente conectaban con la historia. No me lo esperaba para nada, pero mi hizo muy feliz ver que realmente el humor conectaba, la ironía, el sarcasmo, la profundidad también conectaban con la gente. I que cada uno sacaba la lectura que quería, eso me parece lo más rico. Que había gente que me venía para decirme que se parecía a mi personaje, y otros me decían que los personajes eran unos imbéciles, que generaban como una cierta animadversión. Esto me parece muy interesante, porque ves que es algo que sacude y que te pone un espejo delante.

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