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Alba Farelo despliega el repertorio de 'Más cara' en un show donde el dancehall, los ritmos caribeños y el erotismo transforman el Palau Sant Jordi en una gran fiesta

En el primero de los tres conciertos que ofrecerá en el Palau Sant Jordi, Bad Gyal no habló demasiado con el público. La frase más larga la pronunció justo al final, al despedirse, cuando proclamó: "Barcelona, te amo, t’estimo", para continuar diciendo: "Gracias a todos por estar aquí desde el principio. Quien tenga un sueño, una ilusión, que me mire a mí; mirad cómo empecé y mirad adónde hemos llegado". Toda una reivindicación del trabajo duro, ya que han pasado diez años desde que el vídeo de Pai, con una Alba Farelo de 19 años, empezara a correr por las redes de los más jóvenes hasta llenar tres veces uno de los recintos más grandes de Barcelona. En este tiempo ha publicado dos discos: La joia (2024), su consolidación como estrella del dancehall, y el sólido Más cara, recién lanzado, que interpretó íntegramente en un concierto de casi dos horas en el que sonaron 36 temas.
Bad Gyal llenó el Palau Sant Jordi con su desparpajo habitual y una presencia escénica quirúrgicamente estudiada. Alba Farelo tiene aquello que antes se llamaba magnetismo y ahora "aura": ese poder que tienen unas pocas personas de captar la atención del resto y de atraer irremediablemente las miradas. El espectáculo fue una exaltación del placer –el sexual, evidentemente, como en el 90% de los temas de la artista–, pero también del baile y, mejor aún, de la combinación de ambas cosas. En el universo badgyaliano, el sexo se practica como si estuvieras bailando y se baila como si tuvieras sexo. La proclama es disfrutar sin tabúes ni complejos.
En el universo badgyaliano, el sexo se practica como si estuvieras bailando y se baila como si tuvieras sexo
La artista de Vilassar de Mar actuó buena parte del show con un conjunto de lencería rosa, en un escenario que simulaba un apartamento decorado con el filtro de lujo blin-blin marca de la casa. Era una estructura modular ingeniosa que fue cambiando a lo largo del espectáculo y que aportó diversidad escénica a un show que, por lo demás, fue bastante sobrio, sin demasiados alardes técnicos. Sobre el escenario la han acompañado 12 bailarines que han recreado un ambiente festivo de alto voltaje erótico, y el cantante 8belial ha colaborado en dos temas: TicTac y Orilla. Para cerrar el concierto, la artista del Maresme escogió el himno Fiebre, que ha cumplido 10 años en plena forma. Como su creadora.
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