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El director y la actriz vuelven a trabajar juntos en una comedia tan deliciosa y divertida como medida, que habla del renacimiento de una mujer que está a punto de cumplir 50 años

La vida de Eva es aparentemente plácida. Trabaja en una editorial, tiene dos hijos y un sólido matrimonio de dos décadas. Pero un encuentro casual en un viaje de trabajo encenderá una llama que nadie espera. De la noche a la mañana, Eva decide romper con la rutina, dejar a su marido y volver a lo que ella llama el juego del amor. Con esta premisa, Cesc Gay regresa con una de sus películas sobre gente normal. Una comedia finísima, llena de sutilezas, medida hasta el infinito, que cuenta con una cómplice de primera, una inspiradísima Nora Navas que dibuja un personaje de enorme complejidad que navega entre dudas y decisiones marcadas por el azar. Y, junto a la protagonista, un reparto de lujo que incluye a Juan Diego Botto, Rodrigo de la Serna, Àgata Roca, Marian Álvarez, Francesco Carril, Mercedes Sampietro y Miki Esparbé.
Navas y Gay se reencuentran después de Historias para no contar (2022) y de aquel fenómeno teatral llamado Los vecinos de arriba, que no solo fue un éxito en los escenarios catalanes sino que viajó por todo el mundo y que el propio Gay convirtió en película, Sentimental (2020). Aún más: se han hecho remakes en medio planeta, de Francia a Italia, de Chequia a Rusia. Incluso en Hollywood. Volviendo a Mi amiga Eva, cineasta y actriz se sientan con Time Out para darnos las claves de una magnífica película que llega a los cines el 19 de septiembre.
¿Quién es Eva?
Nora: Es una mujer a punto de cumplir 50 años, que está en la middle age de su vida. Y está en un momento en el que... siente que le falta un poco de chispa. ¿Qué le pasa? No le pasa nada, en realidad. Al menos ella no sabe bien qué es eso que está sintiendo. De hecho, el espectador entiende mucho mejor lo que le ocurre que ella misma. Pero empieza a hacer una serie de cosas, como ir a ver pisos para imaginarse viviendo sola, que desencadenarán una serie de acontecimientos inesperados...
Cesc: Diría que es una persona como cualquier otra, insegura, con muchas dudas, con cierta fragilidad, que aparentemente tiene las cosas claras pero que, por dentro, le cuesta tomar ciertas decisiones. Y que, gracias al azar, a la casualidad, tiene el valor de hacer un cambio muy difícil. Me gusta pensar que Eva es una persona con la que todo el mundo podrá empatizar. Es alguien muy cercano a cualquier espectador.
Acabé un poco cansado de hablar de nosotros, de los hombres
Hay una etiqueta que creo que queréis evitar, que es la de comedia romántica. ¿Es así?
Cesc: Es una comedia que tiene elementos de romanticismo, o de lo que en el cine entendemos como comedia romántica. Pero, por otra parte, y como pasa con todas mis pelis, tampoco es exactamente lo que parece. ¿Es una comedia? Sí. ¿Y tiene romanticismo? También. Y quizá si vas a verla con la idea de comedia romántica, no te vas a encontrar exactamente con eso.
Nora: Sí, hay momentos en que parece que puedes entrar en ese género, pero se mueve por muchos otros lugares. Yo no podría definirla con una sola etiqueta, porque lo que le está ocurriendo a esta mujer también es un drama. Y, como dice Cesc, todo está marcado por el azar. A mí me gusta explicar que ella no toma decisiones: no es que Eva tenga claro su discurso. Me gusta decir que la vida la vive, que las historias le pasan y ella las ve venir. Es una película con muchos ingredientes.
¿Podemos decir que hay cocreación del personaje con la actriz que lo interpreta?
Cesc: Yo siempre he tenido la suerte, o quizá forma parte de mi manera de trabajar, de pasarlo muy bien con los actores. Y a veces puede ser un personaje pequeño, y el proceso es el mismo. Cuando haces una película como esta, evidentemente, el trabajo con la actriz es mucho mayor. Con Nora nos instalamos en una oficina de producción, los dos íbamos cada día como quien va a la oficina. Y por allí iban pasando los actores y actrices que harían el resto de personajes. Y tú y yo nos los íbamos encontrando, íbamos leyendo texto, y en ese proceso, íbamos descubriendo a Eva.
Los personajes no existen, los personajes se van creando a partir de las situaciones que plantea un guion
Nora: Fue un proceso largo, que hicimos juntos... Cuando Cesc me pasó el guion, me dijo muy claro: “A ver si a ti te remueve hacer esta película, porque tendremos que ir muy de la mano”. Entre otras cosas porque salgo en todos los planos de la película, y había que encontrarle el tono. Tú pones el alma, la sensibilidad. Y que sea un personaje femenino y que las mujeres nos movamos más con las emociones hace que el viaje sea más emocional. Pero en las películas de Cesc hay dirección con todas las letras. Él tiene muy claro hacia dónde quiere ir y entra por un lugar muy particular: creando poco a poco, buscando el ritmo de este personaje, la mirada, cómo se vincula con el marido, cómo se vincula con los hijos, cómo se vincula con las amistades, qué dice, qué no dice... Yo creo que los personajes no existen, los personajes se van creando a partir de las situaciones que plantea un guion. Lo más importante es el guion, y este estaba muy bien escrito. Recuerdo mucho que a veces Cesc decía: “Eva ya llegará”. Porque yo, como Nora, tengo una energía diferente. Entonces todo eso hay que afinarlo poco a poco para que el personaje termine apareciendo.
En la película hay mucho humor, pero siempre medido. Como actriz y como director... ¿es complicado gestionar esa finura, esa cosa de no pasarse nunca?
Cesc: Para mí no es complicado, no sé por qué. Creo que cada director tiene unas habilidades, unas virtudes y unos defectos, y encontrar ese equilibrio entre drama y comedia... Truman es un ejemplo de eso, una película muy dramática, triste si quieres, pero supimos encontrarle ese equilibrio con el humor. La verdad es que me sale de una forma natural, no es algo de lo que me enorgullezca especialmente en el sentido de decir que lo trabajo mucho... Me sale así. Lo que sí procuro es que después lo entienda el intérprete, que es quien se va a encontrar delante de la cámara.
Nora: Yo creo que, si hiciéramos el porcentaje, soy una actriz más dramática y densa que cómica, aunque pueda tener ese punto. Entonces hay que buscar la mezcla, encontrar esa ligereza dentro de unos hechos que pueden ser dramáticos: evidentemente, separarse no es el conflicto de Gaza, pero dentro de un entorno particular y en la mirada microscópica de una familia, puede ser muy duro. Dicen que, después de la muerte de un ser querido, las separaciones son los momentos más dramáticos en la vida de alguien. Y se trata de encontrarle el punto, a partir de la mirada de Cesc, que creo que tiende mucho a no solemnizar y a no poner las cosas que pasan en cajas reconocibles.
No es muy frecuente que el cine hable de historias de mujeres de 50 años...
Cesc: Quizá los que ya hemos superado los 50... Es que todo esto de la edad ha ido cambiando, y no tiene nada que ver hoy en día con hace 30 años. Para la generación de nuestros padres, cumplir 50 ya era ser muy mayor, y ahora parece que con 70 todavía puedas tener hijos.
Nora: La generación de nuestros padres seguramente ni se planteaba si las películas hablaban de mujeres o de hombres.
Cesc: Exacto. En todo caso, sí que es verdad que, cuando pasas de los 50, tienes la sensación de que lo que no hagas ahora ya no lo harás. O sea, sí que estás entrando en una madurez, y pienso que las mujeres aún más. Y por eso este personaje tiene 50 años, y no 40 o 30.
Nora: Y que a los 40, respecto a las mujeres, hoy todavía se habla de la maternidad. A los 30 y a los 40, se habla desde ese lugar. Y a los 50 nos encontramos en un momento en el que se ha abierto mucho la caja de Pandora: estás a mitad de la vida y yo lo veo un poco como una segunda adolescencia. Ya lo tienes todo más o menos hecho, los hijos ya ni te miran a la cara, llevas 25 años con tu pareja, y estás muy bien si lo puedes mantener. Pero quizá dices: “¡Ostras, yo sigo muy viva!”. A ver, una mujer de 70 también te puede decir que puede volver a renacer, ¿no? Y cuando yo llegue espero estar en ese punto. Pero a los 50, a nivel de energía, de libido, de sentirte guapa, de no sé qué, piensas que o es ahora o ya no será. Y yo personalmente, que ya estoy en esta edad, estoy muy harta de ver historias de adolescentes. Es un rollo, no me interesan. Y también me gusta mucho la idea de la monogamia secuencial: antes existía la monogamia, ahora se dice que a lo largo de la vida puedes tener cuatro o cinco parejas igual de importantes. La monogamia secuencial: tu primer amor, la persona con la que formaste una familia, el de después, el de la cama de muerte, y todos igual de importantes. Entonces, creo que aquí aparecen posibilidades infinitas, de vínculos, de encontrar una nueva forma de vida. Me puedo reinventar hasta el último día, hasta que me muera.
Estoy muy harta de ver historias de adolescentes. Es un rollo, no me interesan
Antes has hablado de escribir con calma, y en el cine tampoco es frecuente no tener prisa.
Cesc: No lo sé. Pienso que ahora, por suerte, se hace un cine menos industrial que hace 30 años. Sobre todo, la gente joven empieza a tener más tiempo para digerir las cosas. Pero bueno, es verdad que hay ciertos productos, quizá ahora pasa más con las plataformas, que sí exigen unos tempos más exigentes. Pero es que el guion es algo muy delicado, es una partitura que no tiene ningún sentido tocar hasta que no está bien afinada. Esto a veces cuesta, es difícil que te paguen lo que te tienen que pagar, que te den el tiempo que te tienen que dar. Yo tengo la suerte de que siempre me he defendido en este sentido, y que me han apoyado para que sea así, y pienso que es lo más importante. Cuando alguna vez doy una clase o un seminario o hablo con guionistas, siempre les digo esto: “Defendeos desde aquí, exigid el tiempo que necesitéis”. Siempre tendrás dudas sobre el material que has escrito, así que date tiempo, recapacita sobre el guion, tienes que dejarlo reposar, cogerlo dos meses después...
Nora: Es que... ¡qué importante es un guion, eh! Si no tienes un buen guion, ya puedes dejarte la piel, que no hay nada que hacer. Lo puedes salvar un poquito, mira qué esfuerzo hizo el actor y tal, pero aquello no llegará a ningún sitio.
Es la tercera vez que colaboráis juntos, y ya os conocéis un poco trabajando. Cesc, ¿cómo es Nora como actriz?
Cesc: Cuando trabajas con actores o actrices que no tienen miedo a equivocarse... es un lujo. En el sentido de que muchas veces, todos en nuestras profesiones, intentamos hacer aquellas cosas que sabemos que funcionan: “Yo sé hacer las cosas así, es como me salen bien, pues las hago de esta manera porque es la que me ha llevado a donde estoy”. Y eso al final es una putada para un director, porque la otra persona no se atreve a salir del terreno de confort. Con Nora es lo contrario, ella es un poco kamikaze en el buen sentido. Es una persona que entiende muy bien el día a día de un rodaje, y lo entiende como un lugar en el que te lo tienes que pasar bien. Y eso significa que a nivel humano nunca generas conflictos ni tensiones. Y eso no pasa siempre, y los directores agradecemos mucho cuando las personas suman. Y también hace una especie de pócimas, de kombuchas, que son muy malas pero muy sanas, y nos las lleva al rodaje y las comparte con el equipo [Nora suelta una carcajada].
Nora es un poco kamikaze, en el buen sentido
Nora, ¿cómo es Cesc dirigiendo?
Nora: Sobre todo es alguien con talento que tiene muy claro su estilo, y que te da una red que te permite ser un kamikaze. Porque no me voy a tirar de cabeza a la piscina con alguien que no sabe hacia dónde llevarme. Él lo sabe perfectamente. Y eso, ostras, para una actriz es muy gratificante. Mucho. Cesc es muy pesado y no te dejará irte a otro lado: te buscará y hazme más esto, y más ligero, y más tal, y ves para aquí, y ves para allá, e intentará de diferentes maneras. Y además, y relacionado con lo que decía, es muy buen capitán del barco: genera unos buenos ambientes de rodaje, sin darle una importancia excesiva a lo que estamos haciendo, porque el trabajo tiene que ser un divertimento. Después, el resultado... esperemos que vaya mucha gente a ver la película, pero para mí es muy importante el camino, que haya sido gratificante.
Hicisteis juntos Los vecinos de arriba, una obra de teatro que ha viajado por todo el mundo. Y además de hacer una película, Sentimental, se han rodado remakes en medio planeta, y ahora en Hollywood.
Cesc: A mí lo que realmente me hace ilusión es que hayan hecho un remake los coreanos. Porque sí, la versión americana tiene el morbo de ver un reparto con Seth Rogen, Olivia Wilde, Edward Norton y Penélope Cruz. Pero los coreanos... los vecinos coreanos que bajan a follar puede ser interesante [ríe].
Nora: ¿Los coreanos también la han rodado?
Cesc: Sí, han hecho una versión, pero no la he visto aún. Y de esa sí que tengo muchas ganas. Es el ejemplo de eso que siempre digo, y que pasa en Mi amiga Eva: el azar, las casualidades de la vida, son las que marcan el destino y el camino. Hace unos años yo estaba en casa intentando cerrar el guion de Truman, una peli que me costaba, también a la hora de financiarla... Vivía ese momento de transición y, mientras tanto, mi vecina gemía mucho cuando tenía sexo, y empecé a escribir sin saber por qué escribía. Lo leyó Àgata [Roca, su pareja], y después Pere Arquillué, y dijeron: “Hagamos una obra de teatro”. Y una cosa llevó a la otra, aparecieron Jordi Rico y Nora, y la estrenamos y de repente nos fue muy bien... Por tanto, lo mejor es no pensar demasiado, porque nunca sabes adónde pueden llevar las cosas, y ahora... Yo feliz. ¿Qué te voy a decir? ¡Feliz! A ver si nos invitan al estreno en Nueva York, ¿no? Estaría bien. O en Seúl...
Nora: ¡Mejor, mejor en Seúl!
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