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Clara Peya: “Creo firmemente en haber salido de Spotify, es un gesto que abre un camino que espero que la gente empiece a seguir”

La pianista y compositora de Palafrugell acaba de publicar ‘Nuca’, con voces como las de Rita Payés, Xarim Aresté, Judit Neddermann y Niño de Elche, entre otros

Borja Duñó
Escrito por
Borja Duñó
Head of Editors, Barcelona
Clara Peya
Foto: Time Out Barcelona | Clara Peya
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La pianista y compositora Clara Peya acaba de publicar Nuca (Hidden Track), el decimoquinto disco de su trayectoria, un álbum minimalista que versa sobre la soledad y cómo combatirla y que cuenta con las voces de Rita Payés, Xarim Aresté, Judit Neddermann, Niño de Elche, Mar Pujol, Henrio, Juan Quintero, Anna Andreu y ella misma. No lo encontraréis ni en Spotify ni Amazon, plataformas a las que Peya llama al boicot, por ser poco éticas y pagar mal a los músicos, pero sí en otras como Qobuz, Deezer, Tidal, YouTube, Apple, SoundCloud, Bandcamp, etcétera. 

Eres muy prolífica. ¿Estás todo el día escribiendo o cómo lo haces?

Durante mucho tiempo he utilizado la música, la composición, el arte, como herramienta de salida, de no mirarme a mí, como medicina. Me ha salvado de muchas cosas, pero también creo que ha llegado la hora de mirarme a mí realmente, de parar un poco y frenar. Creo que después de este disco descansaré un poco, después de tantos discos y tantas cosas me irá muy bien.

Vivimos en una sociedad que está enferma, por eso pienso que es muy normal que nos pasen cosas de salud mental

¿Entonces la música ha sido una excusa para no hacer este ejercicio de mirar hacia dentro?

Para mí la música, la composición y también los conciertos han sido un salvavidas. Y también mi manera de combatir lo que me pasa es haciendo, haciendo, haciendo. Como me gusta tanto, hacer música parece un poco un maquillaje, porque en realidad estás en contacto con las emociones, con las cosas más sensibles, con lo más divino. Parece que puedas salvarte, pero el trabajo lo tienes que hacer igual. Y yo creo que ha llegado un momento donde la música ya no me sirve para eso y me tengo que enfrentar a mí, también porque creo que ya estoy preparada para hacerlo; hasta ahora no había podido.

Ya has abordado otras veces el tema de la salud mental. ¿Tiene que ver con este proceso de cuidado o de autoconocimiento?

Vivimos en una sociedad que está enferma, por eso pienso que es muy normal que nos pasen cosas de salud mental. Quiero dejar muy claro que cada uno hace lo que puede y lo que quiere con esto. En mi caso, yo no estaba muy cómoda medicándome y hace dos años empecé un proceso de desmedicalización. Ahora hace dos años y un mes que no me medico y la verdad es que estoy muy contenta.

Clara Peya
Foto: Time Out BarcelonaClara Peya

¿Cuál era el diagnóstico por el que te medicabas?

Desde muy pequeña siempre he tenido un diagnóstico de TOC, que es el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Sobrepensar, la obsesión... Y realmente yo ahora también empiezo a cuestionar mucho cómo está hecho el sistema de la salud mental (que no los fármacos). Creo que cualquier persona que vaya a un psiquiatra tendrá un diagnóstico y yo me he sobreidentificado con mi diagnóstico. Esto me ha definido durante mucho tiempo y hubo un momento en que no quería seguir definiéndome con esto porque me limitaba, porque todo era por eso y también me victimizaba y me ponía en un lugar de poca responsabilidad. En mi caso, con mucha terapia, llegó un momento en que dije: "esto ya no lo quiero para mí".

¿Este disco es el resultado de este proceso?

No, todo lo que hago es el resultado de este proceso, porque es algo que va contigo y con lo que tienes que lidiar día a día. Pero este disco es más el resultado del mal de época que vivimos, que nos aísla mucho, nos atomiza, nos deja muy solas y nos hace no creer en el otro. No creer en la alteridad porque pensamos muy diferente, por toda esta cosa de las redes, la virtualidad, la poca presencia del cuerpo, la poca capacidad para mirar al otro y conectar. Nuca es la parte del cuerpo donde tienes la posibilidad de girarte y dejar de dar la espalda. Me parecía muy bonito porque la nuca es un lugar muy sensible; es fuerte pero es vulnerable también. Creo que tenemos que ser capaces ahora de compartir nuestras vulnerabilidades más que nunca y compartir nuestras soledades, porque esto quizá no hará que dejes de sentirte solo, pero sí hará que lo puedas compartir y ver que es algo que nos pasa a todas.

Tenemos que ser capaces ahora de compartir nuestras vulnerabilidades más que nunca y compartir nuestras soledades

El sonido del disco es bastante minimalista, tocas el piano con sordina. ¿Todas estas decisiones estéticas tienen que ver con el tema del disco?

La sonoridad está pensada también porque ahora mismo hay muy poco instrumento orgánico en los discos. Todo es muy producido, mucho plástico, los conciertos intentan reproducir mucho el disco, hay muchas bases y muy poco instrumento en directo. Yo y mi equipo tomamos la decisión de hacer algo absolutamente contrario, que es la crudeza, lo más desnudo, donde se ven todos los pliegues. Ya hace tiempo que grabo con el piano con sordina porque me parece que da una honestidad increíble. Tiene el sonido de los martillos, es como muy de entraña, y creo que mi música también es así. No es tan externo, es más interno. De hecho, los directos también los haré con piano con sordina. Que no haya esta perfección hiperproducida, sino que se deje espacio para respirar, para vivir. También ofrece la posibilidad de que los directos sean diferentes entre ellos. Al no tenerlo todo tan estructurado, te deja mucha más libertad para que las cosas pasen como tengan que pasar. Lo que más me gusta de la música en directo es que es efímera. Esto nos permite ser mucho más creativas y estar mucho más en el presente, en el ahora, que es algo que nos cuesta mucho. El futuro se nos lo ha comido todo.

Siempre trabajas con otras voces, aunque en este disco hay una canción que cantas tú. ¿Qué buscas en estas voces o cómo las encuentras?

Este disco al principio no tenía que ser un disco de colaboraciones, pero los proyectos tienen vida propia. Si estoy haciendo un proyecto que pide que nos juntemos y nos colectivicemos, para mí era muy importante que hubiera una pluralidad. Algo que siempre me había sabido mal es que yo no sabía cantar, pero ahora lo veo al revés: no saber cantar me ha obligado a necesitar a otras personas para que canten. Por lo tanto, me obliga a ser más humilde. Yo te entrego esto y tú cantas desde el "tú". Esto nos junta, nos colectiviza, hace que la canción ya no sea solo mía sino que también es tuya, y al decirla se hace de todas

Siempre me había sabido mal no saber cantar, pero ahora lo veo al revés: me ha obligado a necesitar a otras personas

¿Cómo eliges las voces de tus canciones? 

Cada persona tiene sensibilidades diferentes. Como mezclo catalán y castellano, las letras en catalán necesitan una prosodia muy diferente a las de castellano. En catalán, el costumbrismo, la cosa pequeña... El catalán y el castellano son muy diferentes. Por ejemplo, hay gente con muchísima personalidad cantando, como Sílvia Pérez Cruz o Anna Andreu. Hay gente que es más cantante y que tiene el don de la plasticidad y el prodigio de la voz. Para mí era importante que hubiera mucha pluralidad precisamente porque no todas las soledades son iguales ni vienen del mismo lugar.

Has hecho activismo por la libertad de expresión, por Palestina, contra Spotify. Hay gente que piensa que la música y la política son cosas diferentes; tú supongo que lo vives todo de una misma manera.

Yo creo que la vida es política. El activismo tiene que ver con cómo creo que debería ser el mundo y qué puedo hacer yo desde mi pequeño lugar para hacer el cambio y la transformación. Mis canciones son muy líricas, muy románticas, pero yo tengo la suerte de poderme dedicar a la música porque tengo una estructura que me lo ha permitido. Esto también es una responsabilidad. En este disco hay una colaboración con Ahmed Eid, que es un cantautor palestino, y solo este gesto ya es evidenciar el lado en el que estamos. Hay muchas maneras de tomar partido y son declaraciones de intenciones. Yo creo firmemente en los pequeños gestos que hacen que las cosas poco a poco se muevan.

Cualquier persona con un altavoz lo ha de utilizar como crea, como lo sienta. Cómo lo utilices dice cómo eres

¿Crees que esto se les ha de exigir a los artistas? Por ejemplo, a Rosalía, que a veces se la ha criticado por no mojarse lo suficiente.

Yo el tema de Rosalía no lo quiero tocar, no quiero opinar sobre ella. Pero sí que creo que cualquier persona con un altavoz lo ha de utilizar como crea, como lo sienta. Cómo lo utilices dice cómo eres. ¿Qué priorizas y qué haces con tu altavoz? Por eso te digo que todos los actos son políticos. Beber hoy de un vaso de vidrio es un pequeño acto que tiene una consecuencia. Cuando tú ves la obra de alguien, puedes ver más o menos cómo es esa persona, qué prioriza, a qué le da valor. El gran problema es dar valor a seguir apoyando este sistema. Por eso creo firmemente en haber salido de Spotify; es un gesto que abre un camino que espero que la gente empiece a seguir. Lo he hecho porque creo que puede pasar. Tengo fe en ello y confío, y eso es creer en el cambio y en el otro.

¿Hasta qué punto os penaliza salir de Spotify a los artistas que habéis decidido dar este paso?

Evidentemente tiene repercusión porque el 90% de los oyentes están en Spotify. Pero creo que Spotify estos últimos meses ha empezado a perder mucha gente, y no solo músicos, también usuarias, que son las que tienen el poder. Las plataformas de vídeo están diversificadas (Netflix, Prime, Filmin...), pero en la música hay un monopolio absoluto que es Spotify. Aparte de que es el que paga peor, tiene mil problemas con la inteligencia artificial, algoritmos terribles... cae por su propio peso. El problema es que muchos músicos no quieren o no pueden permitirse salir de Spotify, y entonces no apoyan el movimiento. Pero quizá, si no puedes sacar tu música, puedes apoyar el movimiento redistribuyendo a tus oyentes. Creo que hay muchas maneras de hacerlo y poco a poco habrá un cambio más progresivo. No hace falta ser tan radical y pionera, pero sí creo que puede ir pasando poco a poco. 

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