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Ya es tradición en Barcelona que grandes tenedores se queden con locales de barrio y, de hecho, una serie que trata una historia real barcelonesa ha brillado en la Berlinale. Por eso, da gusto cuando un local de toda la vida logra no solo resistir, sino también expandirse. El icónico Bar Alegría es uno de los últimos ejemplos, con un nuevo establecimiento en el barrio de Gràcia.
Este encantador local modernista abrió sus puertas en 1899, en la esquina de Gran Via con Borrell, y durante décadas pasó por diversas manos. De hecho, Tomàs Abellán, hijo del conocido chef Carles Abellán y discípulo de Ferran Adrià, lleva el timón desde 2019.
En la confluencia entre Torrent de l’Olla con Travessera de Gràcia, se sitúa el nuevo Bar Alegría Gràcia. El local ocupa el espacio que durante más de 75 años acogió Can Tosca, una casa de comidas familiar que fue un lugar de referencia en Gràcia y parte activa de la identidad social del barrio. Durante sus inicios, el espacio fue punto de encuentro y acogió a figuras como El Pescaílla, Lola Flores, Moncho o Peret.
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Un bocado del nuevo Bar Alegría Gràcia
Entre los platos que ya definen la personalidad de la casa destacan la tortilla trufada (individual, melosa y jugosa), el bikini de mi infancia (elaborado con mozzarella fresca, jamón ibérico y trufa negra como homenaje familiar), la tarta de queso estilo La Viña con mermelada artesana de higos y el ya clásico Flantástico, pequeño pero memorable.
El producto de temporada mantiene un papel protagonista, como los guisantes del Maresme con butifarra negra casera elaborada por el equipo o la alcachofa del Prat frita y servida con romesco. Para comer y quedarse a gusto, el precio medio se sitúa entre los 28 y 30 euros por persona.

