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El músico de Collbató presenta 'Aniversari feliç', su octavo álbum en solitario, el 30 de enero en el ciclo Sit Back de L'Auditori

Dejando de lado los álbumes que ha publicado con Anímic, Ferran Palau ya va por el octavo bajo su nombre. Este último, Aniversari feliç, que sale el 24 de enero, representa un punto de inflexión. Las diez nuevas canciones conservan su estilo pausado y minimalista que, como el de El Petit de Cal Eril, en algún momento se denominó pop metafísico, pero en esta ocasión renuncia a la base rítmica de bajo y batería e incorpora instrumentos de cuerda y viento.
Con la ayuda inestimable de su inseparable primo Jordi Matas (guitarra, bajo y pianito), y las incorporaciones de Bruna González (violonchelo), Marcel·lí Bayer (flauta travesera y clarinete) y Vicent Pérez (trombón), la guitarra, el ukelele y la voz de Palau tienen en esta ocasión un acompañamiento más pastoral e incluso amable, que funciona como un antídoto muy sano en la época de la batalla constante por la atención. La presentación oficial del disco será el viernes 30 de enero en L'Auditori, dentro del ciclo Sit Back.
Este disco es distinto de los otros. Has prescindido de la batería y usas instrumentos como el violonchelo, la flauta travesera y el trombón. ¿Es por una cuestión de salud auditiva?
Bien, en este disco tenía la necesidad de reencontrarme conmigo mismo, de ir a buscar el núcleo. Quería que fuese una experiencia lo más orgánica y humana posible, y de ahí viene la idea de utilizar solo instrumentos acústicos y no usar trucos de edición ni de producción. Es todo muy natural: personas delante de micrófonos grabando música y ya está. En cuanto a prescindir de la sección rítmica, por un lado tenía ganas de podar un poco el árbol para que se vuelva a regenerar, de hacer algo muy simple. Por otro lado, también es por una cuestión de silencio. Me estoy cuidando los problemas de audición. Exponerme al volumen que supone llevar un bajo y una batería en directo es una presión sonora que, en mi caso, es un poco agresiva. He decidido empezar a cuidarme en este sentido. Esto no quiere decir que en el futuro no pueda volver a usar baterías, pero tendrá que ser desde otro punto de vista.
¿Este problema auditivo tiene que ver con haber estado tantos años tocando?
No, lo que yo tengo se llama otosclerosis, es una enfermedad degenerativa crónica. Me la diagnosticaron a los 20 años y, desde entonces, he estado haciendo música oyendo solo por un oído. Esto ha sido posible gracias a la gente de la que me he rodeado, especialmente mi productor y primo, Jordi Matas, que ha sido un poco "mis oídos".
Hace unos años me operé de uno de los oídos y esto me provoca mucha sensibilidad al ruido; me distorsiona mucho. Por ejemplo, una cena con gente es un problema para mí. Incluso conduciendo a veces me tengo que poner un tapón. Siempre llevo los tapones en el bolsillo para protegerme. El pronóstico es que me tendría que quedar totalmente sordo en algún momento, pero no se sabe cuándo. Cuando me lo dijeron a los 20 años me aterré, pero el momento no acaba de llegar nunca. No me imaginaba que podría grabar ocho discos. Al final, las limitaciones que te pone la vida pueden llegar a ser oportunidades; gran parte de la música que he hecho ha estado condicionada por esta enfermedad.
¿Este pronóstico te ha hecho esforzarte por grabar más música en menos tiempo?
Sí, hubo una época, hacia el 2018, cuando hice Blanc, Kevin, Park y Joia, que tenía mucha prisa por grabar todo lo que pudiera. Ahora estoy en una etapa diferente, más relajado. Continúo teniendo la necesidad de expresarme, pero lo hago desde una calma diferente. Siento que, si de verdad me tuviera que quedar sordo mañana, ya no me enfadaría. Lo encajaría con deportividad y me dedicaría a otra cosa, quizá a disfrutar del silencio.
"Siento que, si de verdad me tuviera que quedar sordo mañana, ya no me enfadaría"
¿Por qué el título Aniversari feliç?
Tenía varias canciones y en una de ellas aparecía esta frase. También tenía ya perfilado todo el imaginario del fantasma y los paisajes. Necesitaba un título que contrastara con esta parte más sombría. Pensé cómo sería el cumpleaños de este fantasma, o de una persona que ya no está, o de una relación que ya no existe. Me gusta unir elementos que a priori no tienen nada que ver, como un cumpleaños y un fantasma.
Siempre juegas con ese punto inquietante, como de película de terror pero tierno a la vez.
No soy muy consciente de si es inquietante, alegre o triste. Intento huir de las etiquetas y ser yo mismo con lo que hago.
Hablemos de la familia Hidden Track: Louise, tu mujer, que dirige el sello, tu hijo Leo, tu primo Jordi Matas... Es una empresa familiar. ¿Cómo lo vivís?
Soy muy afortunado de poder trabajar con ellos. Dicen que mezclar negocios y familia puede ser contraproducente, pero en mi caso no lo es en absoluto. Hago una música muy íntima y me ayuda mucho tener gente de máxima confianza alrededor. Cuando grabo con mi primo, siento una tranquilidad que me permite saber que la toma que hacemos es la buena, sin interferencias. Jordi Matas siempre me ha ampliado los horizontes. Yo soy una persona que necesita escribir y grabar con urgencia, y él me ayuda a parar un momento, a reflexionar y a buscar aquellos detalles que acaban llevando la música hacia nuevos lugares. En este disco también han sido determinantes Bruna González y Marcel·lí Bayer; si no hubieran aparecido ellos, el disco sonaría totalmente diferente.
Tu hijo Leo también empieza a hacer música y participa en el disco benéfico Les flors prohibides.
Sí, Leo es una enciclopedia musical desde muy pequeño. Un día entró en su habitación con la guitarra y salió tocándola; ahora ya toca mejor que yo. Una de las primeras canciones que ha escrito forma parte de este disco benéfico que hemos hecho en Hidden Track Records. Fue la excusa perfecta para que entrara en un estudio y viera cómo se graba. Estuvimos una semana en el estudio y fue increíble ver cómo, a la segunda toma, ya tenía la canción grabada. Es un tío clásico, no le hables de metrónomos; él quiere grabar voz y guitarra a la vez, como se ha hecho toda la vida. Tiene 16 años.
"Veneramos a Sufjan Stevens; incluso tenemos una foto suya enmarcada en el comedor con una vela"
¿Qué música escuchas actualmente?
Tengo épocas de todo. Ahora estoy escuchando mucho el nuevo disco de Daniel Caesar. Y durante los últimos dos o tres años he escuchado a muchas cantautoras de folk inglés, como Bridget St. John. También Vashti Bunyan ha sido una influencia importante para este disco, la he escuchado en bucle. Y, como siempre, Nick Drake, que lo descubrí de jovencito y me cambió la vida. Hay una canción, Estómac buit, que quien conozca a Nick Drake enseguida sabrá de qué va. También veneramos a Sufjan Stevens; incluso tenemos una foto suya enmarcada en el comedor con una vela. Es un artista que me influenció muchísimo.
¿Volveremos a ver a Anímic alguna vez?
Supongo que sí, ¿por qué no? Nunca nos llegamos a separar, nos seguimos viendo. Cuando nos juntamos, aún hay magia; somos como una especie de monstruo que se pone a maquinar enseguida. No me extrañaría que en algún momento dijéramos de hacer música nueva, pero también podría ser que no pasara nunca más. El grupo continúa existiendo hasta que se diga lo contrario.
Ferran Palau
L'Auditori. Sala 2 Oriol Martorell.
Viernes 30 de enero, 20 h.
18 €.
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