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J.A. Bayona: "'La sociedad de la nieve' tiene un alma muy femenina"

El cineasta construye un puente entre los vivos y los muertos en su versión de la tragedia de los Andes

Àlex Montoya
Escrito por
Àlex Montoya
Editor de cine
J.A. Bayona
Foto: Irene FernádezJ.A. Bayona
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Hace 30 años, 'Viven' descubrió al mundo la tragedia de los Andes: en 1972, el avión en el que viajaba un equipo de rugby uruguayo se estrelló en las montañas. Los supervivientes del accidente tuvieron que recurrir a medidas extremas para no morir atrapados a 4.000 metros de altura y 30 grados bajo cero. Los hechos se han recogido, desde distintos puntos de vista, en una veintena de libros y un puñado de documentales. Ahora, el barcelonés J.A. Bayona toma como punto de partida 'La sociedad de la nieve', escrito por Pablo Vierci, para ofrecer la versión definitiva de ese drama.

Te he oído decir que los supervivientes necesitaban otro filme sobre su experiencia.

Es una sensación. Hablando con ellos, creo que había algo que cerrar. Han dado charlas en todo el mundo, han sacado un puñado de libros, como si tuvieran una asignatura pendiente que pensaban que superarían contando su historia. Leyendo el libro de Pablo Vierci, se percibe una conexión muy fuerte con los fallecidos en el accidente. A esto no se le había dado suficiente importancia. Pienso que es esa visión de la historia, que intenta buscar un puente entre vivos y muertos, la que marca esta asignatura pendiente.

Quien narra la historia es uno de los que no volvieron. Toda una declaración de intenciones.

Claro, en el libro hay una frase de Roberto Canessa, uno de los supervivientes, que decía a los amigos muertos: “Acepten en paz que vivimos su vida por ustedes”. Que la historia se explique desde el punto de vista de quienes no volvieron da esa lectura más aproximada a cómo los supervivientes viven los hechos todavía hoy, con los muertos presentes, como si estuvieran vivos.

'La sociedad de la nieve', J.A. Bayona
Foto: Netflix'La sociedad de la nieve', J.A. Bayona

Hace diez años rodaste 'Lo imposible', que también contaba una tragedia real. ¿Ha cambiado mucho tu forma de afrontar un relato de este tipo?

Sí, cuando ves 'La sociedad de la nieve' creo que es evidente cómo ha evolucionado mi forma de hacer cine. Siempre te vas poniendo más a prueba, te lo pones más difícil, no únicamente en lo que se refiere a la producción, porque mis pelis siempre han sido complicadas en este sentido, también narrativamente. Aquí es donde me he sentido más expuesto, y era lo que necesitaba viniendo de dos experiencias en Hollywood, porque este no era un filme convencional. Rodamos sin cesar, partiendo del guion, pero explorando posibilidades constantemente, con los actores muy cerca, intentando averiguar qué significaba estar en la montaña. El rodaje estaba planteado casi como una performance, empezábamos a filmar y no sabíamos dónde terminaríamos.

Es una historia de hacerse mayor, aprender a sobrevivir y, sobre todo, aprender a morir

Tu cine siempre flirtea con cierto sentido del espectáculo. Y esto es delicado a la hora de retratar hechos trágicos y reales. ¿Cómo se encuentra el equilibrio?

No pienso tanto en espectáculo, yo siempre hablo de la capacidad de asombrarse. La primera vez que fui al cine vi volar 'Superman'. Este asombro es muy difícil de separar del cine. Y esto puede ocurrir en una historia fantástica, como 'Un monstruo viene a verme', o en una historia realista, donde de repente tu realidad cambia en un segundo y no eres capaz de entenderla. Este viaje que hacen los protagonistas para encontrar un sentido a lo que han vivido tiene mucho que ver, no con la espectacularidad, pero sí con cómo lo ordinario puede ser extraordinario. Esto sí que me interesa.

Hay mucho cuidado a la hora de mostrar ciertas imágenes.

Lo rodamos todo, también lo más escabroso. No queríamos endulzar la historia. También necesitaba que los actores pasaran por todas esas emociones. Luego, en el montaje, ya buscas la forma de comunicar de la mejor manera lo que quieres. Y aquí sí que tuvimos mucho más cuidado, protegiendo la intimidad de las víctimas. Las imágenes más gráficas no provocaban más que rechazo, así que apostamos por insinuar más que mostrar, que en el cine siempre funciona mucho mejor.

'La sociedad de la nieve'
Foto: Netflix

Es la primera vez que ruedas una película sin mujeres protagonistas y sin niños.

Sí, y pensé mucho en eso. La sociedad latinoamericana de los años 70 tiene una masculinidad muy preconcebida. Entonces, después del accidente, en la montaña, deben aprender otra, que pasa por dejarse cuidar, por aprender a llorar y no sentir vergüenza de hacerlo. Tienen una fisicidad muy fuerte, como dormían, cómo se abrazaban por la noche. Esto cuestionaba todo el rato esta masculinidad. Recuerdo que la productora Belén Atienza me decía que 'La sociedad de la nieve' tiene un alma muy femenina. Y en cuanto a los niños, no hay, pero sí que hay un aprendizaje clarísimo de los personajes. Y en este sentido, es otra vez una historia de madurar, de hacerse mayor, de aprender a sobrevivir y, sobre todo, de aprender a morir.

Casi nunca se habla de aprender a morir...

No, y no podemos hablar de la vida sin hacerlo de muerte. Es indivisible, cómo hablar de la luz sin la oscuridad. Yo creo que hay que ser valiente y la película en este sentido es un calvario, pero después hay mucha luz al final. El objetivo no es hacer sufrir al público, sino mostrar lo que ellos vivieron y lo que les colocó en un sitio donde aprendieron a apreciar, aún más, lo que tenían.

'La sociedad de la nieve' se estrena en salas el 15 de diciembre y en Netflix el 4 de enero.

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