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Hablamos con el fundador del sello barcelonés y de una de las tiendas especializadas en hardcore y punk “más importantes de España y posiblemente del mundo”

Jordi Llansamà es una institución de la escena de la música independiente en Barcelona. El sello que fundó hace 35 años, BCore, sigue siendo una referencia dentro y fuera de la ciudad y con el tiempo algunos de sus grupos, como Cala Vento y Standstill, han crecido más allá del sello. BCore, que empezó distribuyendo cintas, discos y fanzines, en la peluquería familiar del barrio de Les Corts, es también una de las tiendas de discos especializadas en hardcore y punk "más importantes de España y posiblemente del mundo", asegura, tras comprobarlo recientemente en un viaje a Japón.
Sea en la calle Montmany, 25 (Gràcia) o bien on-line, BCore sigue apostando por el vinilo. Y como sello, tiene un buen catálogo de fondo, hace reediciones internacionales y sigue publicando grupos de aquí como Power Burkas, Serpent, Crim, Saïm... En un mundo cambiante, su gran activo es el bagaje; hace 35 años ya organizaban conciertos de grupos internacionales entre los cuales está el mítico bolo de Green Day en Barcelona. Fue el 28 de noviembre de 1991 en el Centre Cívic La Bàscula, Innocents hicieron de teloneros y la entrada costaba 700 pesetas (4,21 euros). Fueron menos de 50 personas.
Empezaste BCore en la peluquería de tu madre, hace 35 años. Unos inicios completamente do it yourself.
Oficialmente hace 35 años que empezamos como sello, pero hay una previa, antes del sello, desde 1985 que nosotros ya hacíamos distribución de cintas, fanzines, discos... Y todo esto lo hacíamos en la peluquería de mi madre. Contamos que el sello empieza en 1990 porque es cuando editamos el primer disco, que es el No problem de Corn Flakes, pero la actividad arranca unos años antes.
BCore ha sido un sello muy influyente para la escena de Barcelona.
Nos hemos centrado mucho en la escena de Barcelona y de aquí han salido muchos grupos, desde los más nuevos como Cala Vento a los más antiguos, como Aina, The New Raemon, Standstill... Hemos sido un sello especializado en hardcore punk que ha evolucionado hacia el indie rock, como han hecho muchos grupos que han empezado con nosotros haciendo hardcore o emo, como Zeidun, que ha acabado siendo Joan Colomo. Hemos seguido una evolución. Pero ahora mismo los tiempos nos han llevado un poco a volver a los orígenes. Apostamos por grupos locales, como siempre, y da la casualidad de que ahora estamos trabajando con muchos grupos de post-hardcore y punk que cantan en catalán.
Teníamos mucha alergia al catalán porque para nosotros significaba el rock català, pero actualmente esto ha cambiado
Power Burkas, Saïm, Serpent... ¿Qué ves en estos grupos o qué encuentras que aportan a la escena?
Si soy sincero, como sello teníamos mucha alergia al catalán porque para nosotros significaba el rock català –Sopa de Cabra y tal– y estábamos totalmente en contraposición con eso. Actualmente esto ha cambiado y han empezado a salir bandas de hardcore que no están dentro del estándar institucional o que utilizan otros sonidos. Power Burkas, Saïm, Tano!, Serpent, Enemic Interior. Están saliendo muchas bandas en catalán que no son lo que esperas que sonará en las fiestas mayores o en los sitios estándar de música en catalán.
El problema no era el catalán sino cómo sonaban los grupos que utilizaban el catalán, el tipo de música que hacían.
Evidentemente, el problema no era la lengua, el problema era que a veces estos grupos son inofensivos, con letras que están muy bien para que haya fiesta mayor y la gente se divierta y estaban mucho más enfocados hacia eso. Y los grupos que publicamos nosotros están a la contra, dicen otras cosas en las letras, y con más agresividad. Son cosas más incómodas, no son tan placenteras, ni musicalmente ni por lo que respecta al contenido.
Ahora si no estás en Spotify o en Bandcamp no existes, antes no tenías que utilizar estas herramientas del diablo
En BCore habéis creado un modelo a seguir. Al igual que vosotros os inspirabais en Dischord, BCore ha inspirado sellos y artistas de la escena alternativa o underground catalana.
Sí, hemos inspirado a otros sellos y a otra gente. El bagaje de 35 años hace que haya mucha gente que ha pasado por la casa y después ha montado sellos o grupos. Cuando empecé, que no tenía ni idea de nada, también preguntaba a quien estaba establecido en aquel momento, por ejemplo a Munster Records de Madrid: "¿Dónde se planchan los discos?" o "¿Cómo se hace esto?". Es lógico que tomes como referente a alguien que ya hace cosas que te gustan. En el caso de Dischord nos fijamos mucho en su línea editorial, tanto en cuanto a la música como al diseño, y en cómo llevaban el do it yourself al extremo, tratando de controlar todo el proceso, desde el diseño a la distribución. Aunque ara todos estamos obligados a utilizar las plataformas de las multinacionales porque si no estás en Spotify o en Bandcamp no existes, y antes las cosas funcionaban de otra manera, porque no tenías que utilizar estas herramientas que realmente son del diablo.
¿Cómo sobrevive un sello independiente como BCore en este ecosistema tan bestia donde mandan los algoritmos, los seguidores, los likes, los streams...? ¿Cuál es vuestra fuerza?
La supervivencia para un sello independiente es muy complicada. Nosotros sobrevivimos por el bagaje, porque empezamos hace 35 años. Si tuviera que empezar ahora, creo que podría ser un hobby, pero supervivencia real no, es muy difícil. Mandan los clics, los likes, el algoritmo y la cosa se ha dividido en dos: o lo petas o no existes, no hay nada en medio. Esto es una putada porque la gente escucha grupos que están muy bien, pero todo el mundo quiere ir a los mismos conciertos y escuchar a los mismos grupos y hay una falta de escarbar y de buscar otras cosas que son superinteresantes y tan buenas como estos grupos que todo el mundo escucha.
Ahora todo el mundo quiere ir a los mismos conciertos y escuchar a los mismos grupos y hay una falta de escarbar y de buscar otras cosas
Históricamente, los grupos de BCore fueron creando un circuito no solo en Catalunya sino en España. ¿Todavía perdura?
A ver, todo este tejido que se trabajó con el tiempo fuera del mainstream se va haciendo cada vez más pequeño. Ciudades como Barcelona son el ejemplo perfecto: cada vez tienen más presión económica y encontrar locales donde programar es cada vez más inviable. Los grupos se tienen que autofinanciar y perder dinero, porque en Barcelona es imposible encontrar una sala donde no te cueste dinero tocar. Si vienen 30 personas tienes que pagar la sala, lo tienes que pagar todo... Para los grupos pequeños es muy difícil. Lo hacen porque les gusta y porque creen en ello, pero si hicieras un Excel estarían muertos.
Una cosa que quizás hay gente que no sabe de la trayectoria de BCore, es que trajisteis a Green Day por primera vez a Barcelona.
Sí, ahora tendría que hacer mucha memoria, creo que fue en el 91. Los trajo una gente de Zaragoza que hacía de agencia, Producciones Zambombo, y nosotros hicimos la fecha de Barcelona. De hecho hicimos dos fechas: una en el 91 y una en el 93, estoy hablando de memoria. La primera vez tocaron en el Centre Cívic La Bàscula y no debía de haber más de 50 personas. La segunda vez tocaron en la sala Garatge y ya hicimos un sold out, debía de haber entre 600 y 800 personas, como mucho, y después ya vinieron a espacios más grandes.
Has publicado dos libros: Harto de todo, la historia oral del punk en la ciudad de Barcelona (1979-1987) y, recientemente, Cutter, cola y fotocopias: Memoria gráfica de BCore 1989-2007, porque tú eres diseñador gráfico, ¿verdad?
Sí, he publicado dos libros. Harto de todo lo hicimos hace 15 o 16 años. Y ahora por el 35º aniversario de BCore hemos publicado un libro que recopila todos los carteles de conciertos que hemos organizado o que hemos diseñado. Ahora ya no me dedico tanto, hago más la dirección de arte, pero al principio, los primeros diez o quince años de la discográfica, diseñaba yo casi todas las portadas y carteles. Es un libro básicamente gráfico donde está el cartel de Green Day, por ejemplo.
Esto al principio debía de ser muy artesanal, no tan digital como ahora.
Sí, los carteles de la primera época no están hechos con ordenador, por eso se llama Cutter, collage y fotocopias. Están hechos a mano con recortes y pegamento. Después sí que hay una parte donde entra el ordenador. De hecho se nota que los carteles cambian: si te fijas en los de los inicios se nota que están hechos a la antigua, a mano.
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