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Santa Maria de l'Alba a Tàrrega
Arxiu MinguellSanta Maria de l'Alba a Tàrrega

La Capilla Sixtina catalana está terminada y ya se puede visitar

Los frescos que adornan el interior de esta iglesia barroca los ha pintado Josep Minguell, que este año ha recibido la Creu de Sant Jordi

Rita Roig
Escrito por
Rita Roig
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Detrás de las paredes de piedra de la iglesia de Santa María del Alba se esconden unas pinturas murales contemporáneas de más de 1.000 metros cuadrados. Esta iglesia barroca, construida en Tàrrega en el siglo XVII, se ha convertido en lo que algunos consideran "la Capilla Sixtina catalana" gracias al trabajo del artista Josep Minguell, especializado en técnica milenaria de la pintura al fresco. 

Santa Maria de l'Alba a Tàrrega
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Ahora, 350 años después de la colocación de la primera piedra, los frescos están listos. El proceso ha sido largo, porque "pintar al fresco es como gestar a una criatura". Minguell empezó a trabajar en 2006, primero ideando el concepto, después realizando estudios de proporción, de color, de conexión con la arquitectura de la iglesia. "¡Finalmente, llega el momento de pintar y es como un parto!", explica el pintor.

Para idear todo el conjunto pictórico, Miguet ha tenido que "convertirse en un artista barroco". El artista buscaba crear un contraste con la arquitectura del siglo XVII, sino contribuir a ella desde la armonía. “Quiero que la pintura ayude a ver la monumentalidad de la arquitectura y viceversa. Que ambas disciplinas potencien sus efectos”, afirma. 

Santa Maria de l'Alba a Tàrrega
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En el interior de la iglesia, los frescos ilustran escenas bíblicas como la resurrección de Cristo, el nacimiento de Jesús, o el arca de Noé. La pared del presbiterio -la que rodea el altar- reproduce la hora del amanecer, que es una alegoría de la Virgen del Alba, la virgen a la que está dedicada la iglesia y patrona de Tàrrega. Todos los temas se han pintado "con una mirada contemporánea que traspasa a la comunidad de la iglesia para llegar a todo el mundo".

De hecho, la técnica del fresco destaca por esa conexión con el espectador. Minguell afirma que la pintura mural "es una manera de entender el arte que no pone el foco en el artista, sino en las personas que verán la pintura". Transformando los edificios que vemos en nuestro día a día, esta técnica milenaria es “pintura compartida”, dirigida a todo tipo de espectadores. 

Santa Maria de l'Alba a Tàrrega
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Haber finalizado los frescos de la iglesia no es el único motivo de celebración del artista: este año, Josep Minguell ha visto su reconocida trayectoria con la Creu de Sant Jordi. El artista de Tàrrega, que ha trabajado en más de 46 conjuntos arquitectónicos transformándolos con la pintura al fresco, se ha convertido en un referente internacional de este arte milenario.

Santa Maria de l'Alba a Tàrrega
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Minguell ha recibido el premio con mucha ilusión: "es gratificante ver que se premia este arte, que es muy marginal y complejo". De hecho, la pintura mural requiere la intervención de muchas personas. En la transformación de Santa María del Alba, por ejemplo, han participado "teólogos, expertos en iconografía, equipos de patrimonio, periodistas, comisión del patrimonio de la parroquia, entidades municipales, muchos ciudadanos, montadores de andamios, albañiles". El premio, pues, "es un reconocimiento por toda la gente que ha participado en mis pinturas murales" y, por tanto, "es ilusión compartida", concluye el artista.  

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