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Después de estar pendiente de un hilo, hace unos meses supimos que la Llibreria Sant Jordi, el emblemático local de la calle Ferran que casi cerró a principios de año, sobreviviría. La agencia de viajes Temps d’Oci asumió el negocio y ahora, después de diez meses de gestiones y reformas, ha anunciado que reabre la librería este miércoles, 10 de diciembre.
La agencia de viajes ya se hizo cargo de la Llibreria Quera en 2019, y ahora ha aplicado el mismo esquema que utilizaron para reabrirla, pero adaptado a la Sant Jordi. “Salvamos un modelo de negocio de toda la vida con una actividad complementaria de degustación que permite equilibrar los números. Entonces preservamos el patrimonio físico y mantuvimos la librería, y ahora la intención es la misma”, aseguraron hace unos meses.
Así pues, la Sant Jordi reabre con el mismo nombre, pero con un interior y una propuesta renovados. A pesar de mantener la extensa oferta de libros que caracterizaba la librería, con más de 2.500 volúmenes, el espacio también incluye una pequeña zona gastronómica de degustaciones y otra dedicada a acoger una programación de eventos culturales.
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Un espacio cultural que se reinventa
Rafael Serra, propietario de Temps d’Oci, avanzó a Time Out Barcelona que la librería estará incluida dentro del programa Cultura Viva del Ayuntamiento de Barcelona, un programa de apoyo a prácticas culturales comunitarias de valor público.
Por este motivo, Serra aseguró que “tendremos la obligación de hacer cuarenta actividades culturales al año, como presentaciones de libros, cenas-coloquio…”. A pesar de la buena intención, el propietario reconoció que no es una tarea fácil: “Estamos haciendo un pequeño milagro, encajando esto aquí, porque es un espacio de 72 m², con la fachada y el mobiliario protegidos, y que forma parte de un edificio catalogado”.
Una librería que pendía de un hilo
Después de la muerte de Josep Morales, el librero y fundador de la Librería Sant Jordi, a finales de 2024, el local puso en liquidación todo su stock con la intención de cerrar, aunque la familia del librero quería hacer todo lo posible para salvarla y encontrar nuevos propietarios.
Finalmente, Temps d’Oci apareció para mantener el espacio y Rafael Serra define la resiliencia del local en su Instagram como “una librería que resiste como el pueblo de la Galia de Astérix ante la fuerza de la unificación global de los romanos y sus carcasas de móviles”.

