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Reabre una librería histórica en la zona más turistificada de Barcelona (y trabajará para los vecinos)

El emblemático comercio levantará la persiana con el añadido de un bar de vinos y tapas km 0

Ricard Martín
Escrito por
Ricard Martín
Editor de Menjar i Beure, Time Out Barcelona
Llibreria Sant Jordi
Foto: Maria Dias
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Ha estado pendiendo de un hilo, pero parece que el hilo no se ha roto, sino que se ha convertido en una cuerda gruesa: la Llibrería Sant Jordi, el emblemático comercio de la calle Ferran que estuvo a punto de cerrar la pasada primavera, reabrirá antes de que acabe el año. El negocio ha sido asumido por la agencia de viajes Temps d’Oci, que ya se hizo cargo de otra librería no menos emblemática, la dedicada a la montaña y el excursionismo, la Llibreria Quera

No es una noticia menor: la Sant Jordi se ha convertido en un símbolo de resistencia local, en una de las zonas más castigadas por la masificación turística del barrio Gótico. Rafael Serra, propietario de Temps d’Oci, explica que "ya es toda una victoria que esto no acabe siendo una tienda de fundas de móvil". Siendo realistas, añade Serra, "abriremos entre el 25 de noviembre y finales de diciembre, como muy tarde".

Es toda una victoria que esto no acabe como una tienda de carcasas

Temps d’Oci aplicará el mismo esquema con el que reabrieron la Quera en 2019: "Salvamos un modelo de negocio de toda la vida con una actividad complementaria de degustación que permite equilibrar los números. Entonces preservamos el patrimonio físico y mantuvimos la librería, y ahora la intención es la misma", explica.

Judit Giménez i Rafa Serra levantan la persiana de la Llibreria Sant Jordi.
Foto: Eugènia GüellJudit Giménez i Rafa Serra levantan la persiana de la Llibreria Sant Jordi.

Barcelona ama la Sant Jordi. Prueba de ello fueron las colas de clientes para comprar durante la liquidación de stock, una afluencia que se convirtió en un fenómeno entusiasta y emotivo. "Yo mismo fui a comprar libros. Y hace unos meses recibí una llamada de Cristina Riera, la viuda de Josep Morales", los antiguos propietarios, explica Serra. El plan A, que una fundación se hiciera cargo, había fallado. "Y oye, si después de seis años hemos conseguido que la Quera sea un espacio sostenible… ¿por qué no intentarlo?", se pregunta.

Librería, bar km 0 y espacio de Cultura en Vivo

La nueva Sant Jordi tendrá "dos espacios físicos y uno filosófico: los físicos serán la librería y una trastienda con un espacio de degustación", dice. El espacio filosófico significa que la Sant Jordi estará incluida dentro del programa Cultura Viva del Ayuntamiento de Barcelona, un programa de apoyo a prácticas culturales comunitarias de valor público. "Tendremos la obligación de hacer cuarenta actividades culturales al año, como presentaciones de libros, cenas-coloquio…".

Llibreria Sant Jordi, poco antes de su cierre
Foto: ViquipèdiaLlibreria Sant Jordi, poco antes de su cierre

Pero no será fácil. "Hablando claro, estamos haciendo un pequeño milagro encajando esto aquí", ríe, "porque es un espacio de 72 m², con la fachada y el mobiliario protegidos, y que forma parte de un edificio catalogado". La trastienda tendrá cuatro mesas, un espacio de cocina-despensa y dos mesas más flanquearán la entrada al bar, al final de la librería. Aun así, destaca que la propiedad del inmueble y el Ayuntamiento les han dado todas las facilidades posibles.

Toda la fachada y el mobiliario de la Llibreria Sant Jordi están protegidos.
Foto: Eugènia GüellToda la fachada y el mobiliario de la Llibreria Sant Jordi están protegidos.

La venta de libros mantendrá una línea de continuidad, con un fondo de catálogo de 2.500 volúmenes de arte, arquitectura y fotografía, y estrenará una nueva línea de libros de literatura e historia centrada en Barcelona, con autores como Zafón, Rodoreda o Montalbán, y de las ventas se ocupará la misma librera que había en el momento del cierre. "También tendremos una mesa central con novedades más comerciales, porque el negocio tiene que ser sostenible y la gente mayor que queda en el barrio tiene pocas librerías disponibles cerca", afirma Serra. 

Una carta sencilla, de alta calidad y 100 % catalana

La gestión del espacio de restauración correrá a cargo de la Bodega La Palma, que también lleva el día a día del restaurante de la librería Quera. Y que, de hecho, sabe bien lo que es abrir bares en el barrio Gótico. Judit Giménez, propietaria también del restaurante La Palma de Bellafila, explica que "con una licencia C1 podremos ofrecer una carta muy sencilla, pero con producto cien por cien catalán y de mucha calidad". Habla de embutidos de Vic, quesos de pequeños productores, vermut Miró, algún plato caliente –quizá fricandó– y una carta de vinos de la tierra: "¡No habrá ni verdejo!".

El horario aún está por definir, pero una posibilidad es que sea de 11 a 22.30 h de manera ininterrumpida. "Estoy segura de que funcionará y tendremos clientela local", asegura una hostelera que ha conseguido que casi todos los catalanes que aún viven o trabajan en el Gótico pasen por su casa. Giménez recuerda todavía cómo, cuando abrieron La Palma hace ya 22 años, "nos resultaba extraño ver entrar turistas. Pero se las apañaron muy rápido con el catalán y la comida".

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