2023 fue
el año más cálido a escala global desde que existen registros de temperatura y la causa principal sigue siendo la emisión de gases de efecto invernadero. Pese a que el pasado año se registraron las concentraciones más altas de este tipo de gases en la atmósfera,
el caso de Cataluña fue lo contrario: las emisiones de gases de efecto invernadero cayeron un 5,5% durante el 2023.
Según el estudio de la Estimación Provisional de Emisiones de CO2e del Monitor público de emisiones de Cataluña,
el territorio ha emitido 39,7 Mt CO2e, un 1,7% menos que en 2021, cuando las emisiones fueron de casi 40,4 Mt CO2e. Después de dos años con la tendencia creciente por el descenso de 2020, los datos muestran una
disminución del consumo de combustibles fósiles, con una reducción de un 9% en el gas natural y de un 2% en los carburantes para el transporte por carretera, las gasolinas y el gasoil.
Aunque el estudio no analiza las causas de fondo que han provocado la disminución de las emisiones, algunas de las posibles razones que han encontrado los expertos han sido la mejora de la eficiencia industrial, un
consumo de energía más responsable en los hogares, cambios en los patrones de movilidad, cambios tecnológicos, una mayor participación de las energías renovables y el incremento del autoconsumo.
La subida de la temperatura global puso de nuevo sobre la mesa los límites acordados en el Acuerdo de París de 2015, donde se fijó un límite de seguridad. En este mismo acuerdo también se pactaron unos límites en relación con las emisiones de gases de efecto invernadero, unos compromisos que Cataluña ya sobrepasa.