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Museo del Rock de Barcelona: "Tener todas estas guitarras es como tener las herramientas con las que Miguel Ángel hizo la Capilla Sixtina"

El centro de la calle Portaferrissa se renueva y se reivindica como un equipamiento cultural que merece la pena visitar, tanto para mayores como para pequeños

Borja Duñó
Escrito por
Borja Duñó
Head of Editors, Barcelona
Museu del Rock
Foto: Museu del Rock | Museu del Rock
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Está a cincuenta pasos de la Rambla, pero todavía hay mucha gente que no lo conoce. El Museu del Rock (Portaferrisa, 16) abrió en 2024 como Guitar Legends Hall y ahora se ha renovado para demostrar a la ciudad que es un espacio cultural que vale la pena visitar, donde grandes y pequeños pueden descubrir la historia del rock con una propuesta museográfica muy bien planteada, moderna e interactiva, con instrumentos históricos expuestos y contextualizados con más de seis horas de material audiovisual, entre música, vídeos y las explicaciones de la audioguía. "No somos una trampa para turistas", avisa Juanjo Castellano.  

El proyecto surge de su colección particular de guitarras –ahora entraremos en ello, está valorada en unos 3 millones de euros–, pero no debe entenderse como un museo dedicado al instrumento, sino como, tal como reza el nombre, como un museo del rock, donde "las guitarras son el testimonio físico de una historia". "Es como si tuvieras las herramientas con las que Miguel Ángel hizo la Capilla Sixtina", asegura el coleccionista, que se emociona ante instrumentos que han sido tocados por auténticas leyendas de la música.

Museu del Rock
Foto: Museu del RockMuseu del Rock

Historias reales

Para entendernos, no son solo guitarras firmadas, como ocurre muchas veces en lugares como los Hard Rock Cafe, sino, en la mayoría de casos, de instrumentos reales utilizados por los artistas. Así pues, al lado de la Gibson original que Gary Moore tocó con Thin Lizzy tienes un vídeo que lo demuestra. Las hay de Joe Perry de Aerosmith, de David Knopfler (la Strato del 62 con la que grabó las rítmicas de los dos primeros álbumes de los Dire Straits), un bajo de Cliff Williams de AC/DC y otros instrumentos de ZZ Top, Scorpions, Steve Vai (con sangre del guitarrista incorporada), Slash de Guns N'Roses, Paul Stanley de Kiss y Dave Mustaine de Megadeth

También es un pedazo de historia la Fender Stratocaster del 66 de Pepe Roca (Alameda), con la que grabó La leyenda del tiempo de Camarón (escuchad la eléctrica de Volando voy). Hay pocas mujeres, es cierto, por eso a Castellano le gusta destacar la Vantage Avenger de color lila que los compañeros de Sangtraït regalaron a Lupe Villar cuando no tenía dinero para comprarse una guitarra y con la cual grabó El senyor de les pedres, y también la PRS rosa de Orianthi, guitarrista de la última etapa de Michael Jackson. 

Es curioso lo que hay de The Cure: una Gibson ES-175 de 1956 preciosa utilizada por Pearl Thompson, y una auténtica rareza: la guitarra barítono de Robert Smith, una Schecter Ultracure VI fabricada expresamente para el cantante de los Cure; solo hay tres en el mundo. También hay relics, que son reediciones exactas que se consiguen escaneando en 3D la original, incluso los golpes y los defectos, como la Stratocaster Olympic White de Jimi Hendrix, de la que solo existen cuatro en el mundo; y réplicas bastante únicas como la Gibson de doble mástil de Jimmy Page, entre otras guitarras de Kirk Hammett de Metallica, Brian May de Queen y Bono de U2.   

Museu del Rock
Foto: Joval Arderiu StudioMuseu del Rock

Las eras del rock

Una nueva y espectacular entrada nos introduce en un oasis rockero. Incluso vale la pena visitar la tienda donde, entre libros, discos, camisetas y objetos curiosos, tendréis tentaciones de gastar. El recorrido nos lleva por el nacimiento del rock, con espacios dedicados a la televisión, a los festivales de los años 60 –con una recreación que incluye una furgoneta Volkswagen de la época y todo–, a las tiendas de discos, a la era de MTV y los videoclips y a los conciertos multitudinarios. Incluso está la recreación de un garaje/local de ensayo y, finalmente, una sala con hologramas de guitarristas como Angus Young, a quien parece que casi podemos tocar mientras interpreta Highway to hell. En nuestra visita nos topamos con un grupo de niñas coreando la canción.   

Museu del Rock
Foto: Joval Arderiu StudioMuseu del Rock

Coleccionista y detective

El trabajo del coleccionista no es fácil. "Me la han intentado colar muchas veces", cuenta Castellano. Para que esto no pase, tiene que ejercer de auténtico detective. Quizá ha viajado para ver una guitarra, se la ponen delante y sabe que no hay que precipitarse. Toma fotografías de hasta el detalle más pequeño y después, ya en el hotel, empieza la investigación. ¿Tiene golpes? ¿Le falta alguna pieza? ¿Tiene algún otro defecto o particularidad que la pueda identificar como única? Lo contrasta con vídeos y fotografías de la época. "Los inlays –los elementos decorativos y de referencia que se disponen en el diapasón, a menudo de nácar– son siempre distintos", como las huellas dactilares.

Alguna vez ha llegado a la conclusión de que el vendedor simplemente había llevado la guitarra a un concierto y había conseguido que el artista se la firmase. Hay todo un mercado de coleccionismo de guitarras, subastas donde se pagan auténticas millonadas y también algunos espabilados a la caza de dinero fácil. Intuimos también una fuente de ingresos extra para muchos artistas, cuando deciden deshacerse y monetizar algunos instrumentos, aunque también los hay que deciden no vender. Todo para que alguien pueda tener un pedazo de historia en las manos. 

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Foto: Joval Arderiu StudioMuseu del Rock

Expo temporal

Las guitarras, sin embargo, insiste Castellano, sirven para contar una historia: para que os hagáis una idea, la visita media con audioguía, vídeos y canciones, dura una hora y media. Además, en esta nueva etapa del Museu del Rock se ha incorporado un área para exposiciones temporales. La primera, Avanzados a su tiempo, se inspira en la película Regreso al futuro, para poner de relieve a los artistas más innovadores. Como Tony Iommi de Black Sabbath, que inventó el sonido del heavy metal a raíz de haber perdido dos dedos en un accidente laboral; y otros artistas que han transformado algún aspecto de la historia del rock como Pink Floyd, Led Zeppelin, The Velvet Underground, los Beatles, David Bowie, Nina Hagen, etcétera.

Allí encontraréis una Gibson ES-345 como la que usa Marty McFly en la película de Robert Zemeckis para adelantarse al Johnny B. Goode de Chuck Berry y otras curiosidades, como el skate eléctrico con el que volaba el protagonista en la película. Una pequeña máquina del tiempo que añade valor a un Museu del Rock, que se reivindica como un agente cultural en la ciudad, que merece mucho la pena tanto para mayores como para pequeños (ya lo visitan muchas escuelas) y que ya piensa en la próxima exposición temporal: estará dedicada a Jordi Tardà, el gran coleccionista y divulgador del rock en nuestro país.

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Foto: Museu del RockMuseu del Rock

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