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Los cambios del segundo confinamiento respecto al primero
Foto: Laura Guerrero

¿Qué cambios hemos vivido en Barcelona entre el primer y el segundo confinamiento?

Con la temida llegada de un segundo confinamiento domiciliario los ciudadanos han respondido con una filosofía más nihilista

Por Julen Chavarrías
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Cuando entramos en la espiral del primer confinamiento, éramos como preadolescentes en nuestro primer día de instituto: titubeábamos con nervios y excitación, pero decididos a sacar lo mejor de la experiencia. Nos comunicábamos constantemente: compartiendo titulares de noticias para estar informados, volviendo a conectar con amigos lejanos para sentirnos menos aislados, leyendo consejos y sugerencias sobre cómo ser mejores en casa, y riéndonos de los memes sobre las novedades de todo esto. Éramos tan felices ... o no.

En esta prórroga, somos como los estudiantes de doce años que les ha tocado repetir curso. Lo hemos visto todo. Conocemos el procedimiento. Nuestro ingenuo optimismo sobre el futuro ha sido reemplazado por el cinismo y un agotamiento mundano. Hemos renunciado a todo compromiso para empezar a leer Nietzsche y abrazarnos al nihilismo. Te presentamos algunas de las dinámicas que hemos cambiado entre este confinamiento y el último.

Nuevas aficiones

Confinamiento 1.0: Comprometerse a aprender nuevas habilidades y buscar nuevos hobbies. Y, por supuesto, comprar por anticipado todo el material necesario.

Confinamiento 2.0: Observar con desgana como tu proyecto de ganchillo a medio terminar acumula polvo. A continuación, negarse a tirarlo por el qué dirán.

Hiperconectados

Confinamiento 1.0: Organizar quedadas en Zoom con los amigos y beber con ellos entre juegos y actividades.

Confinamiento 2.0: Beber solo ante el televisor. Lentamente olvidar las facciones de las caras de tus amigos.

El 'look' del confinamiento

Confinamiento 1.0: Utilizar ropa de deporte cada día.

Confinamiento 2.0: Utilizar chándales cada día. El mismo par. Todos los días.

Los cambios del segundo confinamiento respecto al primero
Foto: Shutterstock

Enjaulamiento colectivo

Confinamiento 1.0: Durante los paseos, apreciar lo bonito que es el paisaje del barrio.

Confinamiento 2.0: Tener el barrio tan memorizado que acabas haciendo kilómetros para ver nuevas calles y de repente darte cuenta de que has cambiado de municipio y que puedes estar incumpliendo la legalidad.

Delivery como 'modus vivendi'

Confinamiento 1.0: Comprar online cosas que necesitabas para hacer 'challenges' como papel higiénico y ropa de deporte.

Confinamiento 2.0: Gastar la mitad del sueldo en ropa que no te podrás poner en los próximos días en lugar de comprar pijamas y chándales, que es lo que acabarás llevando, diga lo que diga El Corte Inglés.

Los humanos, los mejores amigos... de la tele

Confinamiento 1.0: Tener una dieta equilibrada de entretenimiento y consumir programas aclamados por la crítica.

Confinamiento 2.0: Mirar los 'reality shows' más cutres que se puedan encontrar y repeticiones de comedias de los 90 que te transporten a una época más feliz (aunque no te puedas creer lo sexistas que llegaban a ser los productos televisivos de los 90).

Sí, chef!

Confinamiento 1.0: Preparar una masa madre. Una semana más tarde, hornearla. Sentirse realizado.

Confinamiento 2.0: Comprar masa madre. Un minuto después sentarse en el sofá a digerirla. Sentirte orgulloso.

No mires el calendario

Confinamiento 1.0: Pensar en todo lo que has conseguido en seis semanas en casa.

Confinamiento 2.0: Valorar que en 12 semanas en casa no has logrado prácticamente nada.

El bar a casa o no

Confinamiento 1.0: Comprar licores de lujo para preparar tus cócteles en casa y saborearlos poco a poco.

Confinamiento 2.0: Bajar a la tienda más cercana, comprar la primera bebida alcohólica que encuentres y decir: "echaba de menos la bebida de garrafón."

Duddell's New Cocktail Menu
Photograph: Nicholas WongDuddell's Pearfectioned

¡Resistiré!

Confinamiento 1.0: Cantar, con entrega y desafinando, el 'Resistiré' una vez terminados los aplausos de las 20.

Confinamiento 2.0: Preguntarse a las 8 de la mañana, recién despertado, si serás capaz de resistir el día sin soltar ninguna lágrima.

Una app por día

Confinamiento 1.0: Descargar Tik Tok y dedicar toda una mañana para ensayar una coreografía.

Confinamiento 2.0: No, este hábito ha llegado para quedarse. Hasta el cuarto o quinto confinamiento no creo que lo extirpemos.

El confinamiento de los memes

Confinamiento 1.0: Reírte de los memes de los runners, en los que te sentías bastante identificado ya que no te habías puesto una zapatillas de correr en la vida.

Confinamiento 2.0: Hacer memes de los runners, colectivo que actualmente abominas.

Tu casa, tu nuevo mundo

Confinamiento 1.0: Limpiar tu casa a fondo porque es donde pasas todo el tiempo.

Confinamiento 2.0: Cobrar un alquiler a las bolas de polvo que se pasean por tu casa y sentirte a gusto, acompañado por ellas.

Quien tiene un balcón tiene un tesoro

Confinamiento 1.0: Improvisar una coreografía en el balcón de tu casa y animar a los vecinos que ahora ya son amigos.

Confinamiento 2.0: Pisar el balcón el mínimo tiempo posible para evitar un resfriado que te pueda sugestionar y pensar que tienes la Covid.

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