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La emblemática La Palma ha ganado el premio al Relevo Generacional, otorgado por el Gremi de Pastisseria

Hay locales de Barcelona que son más que un comercio: son un emblema de la ciudad, y aún más, del barrio. Si conoces el Clot, seguro que has pasado alguna vez por delante de la pastelería La Palma, que endulza los días de los vecinos desde 1922. A pesar de sus más de cien años de historia, el establecimiento tiene la continuidad asegurada: las hermanas Laura y Cèlia Pérez, de 30 y 23 años y miembros de la cuarta generación del negocio, se han llevado el premio al Relevo Generacional otorgado por el Gremi de Pastisseria.
Cèlia ha explicado a Time Out que no se esperaba el galardón; aun así, asegura: "Lo hemos aceptado con orgullo, porque después de estos cuatro años, creo que nos lo merecemos", y reconoce que se sintió "muy agradecida". La joven pastelera confiesa: "Me da miedo porque queremos seguir, pero nunca se sabe cuándo tocará bajar la persiana". Ella misma recuerda que hay pastelerías históricas que han tenido que cerrar, especialmente por falta de relevo generacional, y que cada día cuesta más sacar adelante el negocio.
Una de las dificultades a las que se enfrenta la pastelería La Palma, tal como explica Cèlia, es la presencia de varias cadenas de cafeterías en su misma calle. Justo enfrente de donde se encuentran tienen un Vivari, y a pocos metros, un Macxipa.
Aun así, Cèlia tiene una motivación que la anima a seguir día a día: "Los clientes siempre vienen con una sonrisa, y de hecho, muchos se han acercado a la pastelería a felicitarnos por el premio". También le ayuda ver las fotografías de su abuelo y de su bisabuelo que tienen en la pared del local, porque le recuerda por qué La Palma es tan especial.
Ya sea para ir a felicitar a Cèlia y a Laura, o para probar las delicias de la pastelería, debes saber que en La Palma puedes encontrar de todo: chocolates, galletas, fondant, desayunos y meriendas, comida para llevar y cáterin, entre otros productos; y, evidentemente, todo elaborado de forma artesanal. Lo que más destaca es el turrón de yema quemada y el roscón de nata o crema. No es raro que, en días festivos, haya cola en la pastelería: la gente del barrio va a buscar el roscón de Reyes, la mona de Pascua y los panellets para la Castanyada.
En La Palma abren todos los días del año: de lunes a viernes lo hacen de 8 a 14.30 y de 16 a 20.30 h, mientras que los sábados, domingos y festivos abren de 8 a 15 h.
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